Comenzó la primera revisión trimestral del FMI: «no habrá cambios en las metas»

Se trata de la primera de una larga serie de revisiones trimestrales. El FMI vigilará punto por punto la gestión económica del Frente de Todos. De eso dependerá un nuevo desembolso de USD $4.000 millones para el pago de la deuda.

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La primera revisión trimestral del acuerdo entre el gobierno y el Fondo Monetario Internacional comenzó velado por cierto secretismo. Ninguna de las partes anunció el comienzo de la misión del Fondo en la Argentina, además de realizarla en una discreta modalidad virtual (videoconferencia).

Se trata de la primera de una larga serie de revisiones trimestrales. Mediante las mismas, el FMI vigilará punto por punto la gestión económica del Frente de Todos. Del resultado de la misión que se está llevando a cabo en estos momentos dependerá un nuevo desembolso de USD $4.000 millones.

El destino del dinero ya está fijado: pagar la vieja deuda de Macri, sólo para después empezar a pagar la nueva deuda de los Fernández.

El Fondo le toma lección a Alberto

Gerry Rice, vocero del Fondo en Washington, declaró en conferencia de prensa que «Los equipos están evaluando el impacto de la guerra en Ucrania en las perspectivas económicas de Argentina. Argentina se ve afectada, al igual que muchos países en todo el mundo. [Hay que] priorizar las políticas según sea necesario para garantizar el cumplimiento de los objetivos y metas del programa. Esos objetivos y metas permanecen sin cambios».

El no cambio de «objetivo y metas» significaría, básicamente, que el Fondo no exigirá por el momento un aumento de las metas fijadas para acumulación de reservas y reducción del sacrosanto déficit fiscal. De más está decir que el Fondo ni siquiera está considerando «aflojar» la correa del acuerdo. Aún si la gran mayoría de la sociedad atraviesa la mayor carestía de las últimas dos décadas.

Mientras la inflación acumula ya un 23% en el primer cuatrimestre (llegando a los números más altos de los últimos 30 años y previendo un 80% para el año), los trabajadores argentinos ven día a día cómo se licúa su salario.

En resumen: aunque el gobierno hable de «metas cumplidas» y el Fondo diga que «hubo progresos», no hay buenas noticias para los trabajadores.

El propio Fondo parece ser bastante consciente de que la cuerda está demasiado tensa. No por nada los funcionarios del FMI se detuvieron en el tema inflación en sus últimas declaraciones. Sucede que la inflación parece imparable para un gobierno que destina cada peso (y cada dólar) de las arcas del Estado a pagar la deuda. Además, la situación internacional no muy buenos señales para los próximos meses. El alargue de la guerra en Ucrania y la inflación internacional no auguran nada bueno para los países periféricos como la Argentina. En ese contexto, tensar de más la paciencia de la sociedad podría ser peligroso para un gobierno que ya parece débil.

A esta situación responde que el gobierno y el FMI quieran transmitir cierta calma a la situación y que la misión trimestral pase lo más desapercibida posible. También por eso es que la oposición (Juntos) y el ala «oficialista – oposicionista» (el kirchnerismo) se esfuerzan por canalizar todos los problemas de la sociedad en el debate de candidatos para el año que viene.

Pero no hay gesto político que pueda ocultar la realidad que viven los trabajadores de a pie. O, al menos, no durante tiempo indefinido.

 

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