
De la mano del Ministro de Economía Sergio Massa, el gobierno busca avanzar con el plan de «auditoría y control» de los planes sociales.
Según explicó el Ministro el día de su asunción, la medida es parte de «ordenar las cuentas públicas», uno de los objetivos principales que se planteó la gestión de Massa. Es decir, buscan achicar el gasto por el eslabón más débil de la cadena: la población pobre, desempleada o con trabajos altamente precarios.
Para empeorar las cosas, el gobierno pretende que dicho relevamiento esté a cargo de las universidades públicas. Según informan varios medios, el Ministerio de Desarrollo Social, a cargo de Juan Zabaleta, ya trabaja para firmar convenios con varias casas de estudio del país entre las que se encuentran la UBA, UNLP, UTN, la de Hurlingham, de La Pampa, entre otras.
Es decir que no sólo se avanza con el ajuste mientras crecen la inflación y la pobreza, sino que se pretende poner los recursos de la universidad pública al servicio del ajuste a los más pobres.
Según la agencia oficial Télam, «Los beneficiarios del programa deberán concurrir personalmente a los puntos determinados para ser encuestados por estudiantes universitarios, quienes completarán un formulario web en tiempo real que consta de una treintena de preguntas que recogerá información sociodemográfica de cada persona y datos sobre las actividades que realiza dentro y fuera del programa».
La pretensión de poner a estudiantes universitarios a controlar los planes sociales va en franca oposición con la historia del movimiento estudiantil universitario. Muy por el contrario, históricamente los estudiantes han tejido lazos de solidaridad con la clase trabajadora y los sectores populares. Ni hablar de haber enfrentado los planes de ajuste de los distintos gobiernos.
Las autoridades universitarias (muchas de ellas fuertemente ligadas al kirchnerismo, sobre todo las de las universidades del conurbano), de manera escandalosa estarían dispuestas a ser parte del plan de ajuste elaborado por Massa. Una política reaccionaria contraria a la historia de la lucha en defensa de la educación y la universidad pública y gratuita.






