Un ataque global como salida ultracapitalista a la crisis
El país viene arrastrando una crisis estructural hace décadas, que ni los empresarios ni sus gobiernos pudieron resolver: baja productividad, asfixia continua de dólares, infraestructura decadente y un largo etcétera. Cuando China crecía a tasas siderales y el precio de la soja subía imparable, el Kirchnerismo logró administrar esa crisis y usó esos dólares para pagar deudas de los distintos gobiernos… FMI, Club de París, bancos… todos felices. Pero no resolvió ningún problema de fondo de la realidad que viene arrastrando la forma capitalista de hacer las cosas en Argentina.
En los últimos años, esa realidad se ve tensionada por una crisis económica del capitalismo a nivel mundial: la torta se achica porque el crecimiento se desaceleró dramáticamente y empieza una pelea por el reparto, que también tiene su expresión en términos geopolíticos. En estos primeros capítulos de una nueva etapa del capitalismo a nivel mundial (que recién empieza y nadie conoce el final) un sector del imperialismo empieza a ensayar la salida: el ultracapitalismo, llevar la esencia del capitalismo, su carácter explotador, expoliador, a las máximas consecuencias, sobre la naturaleza y sobre lxs trabajadores. Pero esta prueba de fuego solo la pueden llevar adelante derrotando la enorme tradición de lucha de lxs trabajadores e imponiéndose sobre las nuevas experiencias de organización y de lucha a nivel mundial. No es tarea fácil y por eso necesitan de gobiernos más reaccionarios que vayan por todas nuestras conquistas. Encabezado por Trump, Milei es su expresión más directa en la región.
En ese marco necesitamos ubicar la reforma educativa que busca Milei. No es ninguna reforma cosmética, ni un poco más de ajuste. Es parte de un ataque global, junto a las reformas laboral, previsional y tributaria, que necesita el gobierno y la clase capitalista (encabezada por Rocca) para derrotar todas las conquistas de lxs trabajadores para que su plan de hiperexplotación, extractivista y de reprimarización de la economía argentina se ponga a prueba.
La (Contra)Reforma Educativa de Milei (o cuando la necesidad del ultracapitalismo crea su propia ley)
Las construcciones sociales suelen ser respuestas a necesidades sociales. Imaginemos, por ejemplo, la necesidad de construir un edificio que aloje a 20 familias en un terreno donde antes habitaba una, para resolver un problema de crisis de vivienda. Hasta ahí, todo bien. Pero la historia nos muestra que, en una sociedad dividida en clases sociales como la nuestra, esas construcciones también se apoyan sobre intereses de una clase y relaciones de fuerza entre ambas. Ese edificio, ahora lo imaginamos un poco más concreto, como el negociado inmobiliario en lo que antes era un humedal en la vera del río para que vivan los grandes empresarios a costa de la destrucción de la naturaleza.
Así como ese ejemplo, sabemos que la Escuela Pública surgió, en pleno desarrollo y auge del capitalismo y la construcción de los Estados-Nación con dos objetivos: construir sujetos ciudadanos y trabajadores y se sirvió de toda una serie de dispositivos institucionales para hacerlo posible. Aún así, su construcción se apoyó sobre una necesidad social objetiva permitiendo la educación formal universal.
Ya volveremos sobre la diferenciación entre necesidad social e interés de clase. Pero por ahora, enfoquemos en que para que el interés de clase se disfrace y perciba como necesidad social para conseguir legitimidad, busca de algún elemento de verdad, generalmente cristalizado en el sentido común, dónde poder apoyarse. Así es como el ajuste (interesado) construyó algún grado de legitimidad en base a la crisis estructural de la Argentina. Y así es como la crisis que atraviesa la educación opera como factor que busca legitimar la reforma educativa. Pero así como el ajuste resultó ser estrictamente a trabajadores, jubilades y personas con discapacidad, y no resuelve la crisis estructural, de lo que se trata es que podamos ver cómo la reforma educativa no busca resolver la crisis educativa y su interés responde únicamente a las necesidades del ultracapitalismo y no de la sociedad de conjunto.
La crisis que atraviesa la educación hoy exige debates políticos y pedagógicos pero también respuestas económicas para hacer frente al ahogo presupuestario de la educación y de la crisis social y económica de conjunto que se filtra e irrumpe cotidianamente en las escuelas. Como veremos, la reforma de Milei busca imponer una forma ultracapitalista de saldar todos estos problemas.
Vayamos a algunos ejes estructurantes de la reforma:
- La destrucción de la escolarización tal cual la conocemos: la reforma habilita, jerarquiza y contrapone formas alternativas de educación como “Educación en el hogar, impartida por los padres o tutores o personas elegidas por ellos”, idealizando a la familia como sujeto educativo y despojando a la educación de carácter social.
- El ataque a la centralización de la educación pública, apuntando a que se comience una transición a la autonomía institucional de cada escuela, con la única excepción de ciertos contenidos mínimos fijados nacionalmente. La autonomía quedaría plasmada en que cada institución pueda definir su plan de estudios, organización de jornada, régimen del personal, estrategia pedagógica e ingreso y distribución de recursos.
- La destrucción del conocimiento científico y el protagonismo de las instituciones religiosas en las nuevas formas de escolarización, que incluso contarían con materias optativas extraprogramáticas religiosas en instituciones laicas de gestión estatal.
- De la mano con la intromisión de las iglesias en las escuelas, el ataque ideológico y reaccionario contra el derecho a la Educación Sexual Integral, el ataque a la educación especial y la persecución a trabajadores (ahora llamados agentes) educativos según criterios ético-profesionales.
- La subsidiariedad del Estado en materia educativa. El Estado deja de ser responsable de garantizar el derecho a la educación para limitarse a definir contenidos mínimos a nivel nacional, financiar según criterios de desempeño institucionales y evaluar (perseguir) docentes.
- Desfinanciamiento educativo. El estado financiaría equitativamente escuelas públicas y privadas según desempeño, algo así como el premio a la productividad que pretende la reforma laboral. También vuelve la vieja promesa de jerarquizar el financiamiento a través de vouchers a estudiantes y el estímulo a aportes de empresas privadas. Deroga los artículos de la ley de Educación Técnica Profesional en lo relacionado al financiamiento por parte del Estado Nacional.
- Educación como servicio esencial y ataque a les trabajadores. La educación deja de ser derecho para convertirse en servicio esencial con el único objetivo de cercenar el derecho de huelga
- Evaluación constante de adquisición de contenidos en estudiantes, resultados institucionales y desempeño docente, cuyos resultados, por institución, se harán públicos para la competencia entre ellas.
- Destrucción del estatuto docente. La escuela pasa a ser dirigida por un directivo encargado de contratar según concurso y despedir docentes, con la participación de un consejo escolar de padres. La estabilidad docente dependería de la evaluación en función del desempeño, formación continua y ética profesional.
- Ataque a la calidad educativa. Reducción de contenidos mínimos (no dice cuáles) a 540 hs máximo (5 meses aprox) en primaria y secundaria y 405 hs en inicial, cuya organización depende de la autonomía curricular de cada institución, así como también de qué otros contenidos dicha institución quisiera arbitrariamente sumar.
Esos son algunos de los ejes que estructuran la propuesta de Milei y Rocca. Un programa educativo que combina los dos elementos que ensayan sectores del imperialismo a nivel mundial para salir de la crisis económica que tiene el capitalismo: los elementos reaccionario y ultracapitalista en una propuesta educativa para, junto con el resto de las reformas, resolver (en función de sus intereses) la crisis orgánica que viene arrastrando el país hace décadas.
Se presentará como la salida a la crisis educativa, pero solo en apariencia, para construir la legitimidad social que necesita para erigirse como la respuesta a una necesidad social. Pero no es más que de forma. En esencia, el proyecto busca resolver, antes que nada, la necesidad que tiene la burguesía argentina de una salida ultracapitalista a la crisis orgánica del país. Así como el nacimiento de la escolarización cumplió un rol fundamental en el ascenso del capitalismo, cabe preguntarse qué objetivos tiene para el ultracapitalismo la educación hoy, a qué intereses de clase responde en la Argentina actual.
Lo primero que salta a la vista es la reducción al mínimo del rol del Estado como responsable de garantizar el derecho a la educación. Las formas alternativas de educación y la autonomía institucional proveen de lo necesario para que el rol del Estado sea reducido a garantizar solamente el acceso formal a la educación (en cualquiera de sus formas) y no al derecho a una de educación de calidad que va a verse comprometida por la competencia entre instituciones para tener financiamiento y sostenerse abiertas, cayendo en manos de los intereses de empresas e instituciones religiosas que condicionen sus diseños curriculares y la calidad educativa para sus estudiantes
La libertad educativa que pregona solo será tal para las familias ricachonas de siempre y para las empresas e instituciones que quieran ser parte de moldear a los nuevos “objetos” de educación, les estudiantes, en función de sus intereses particulares y, también, de las empresas educativas que empiezan a aparecer con su paquete armado de educación en casa y sus evaluaciones multiple-choice para sacar su tajada.
Con la reducción de los contenidos mínimos, el desfinanciamiento educativo y la injerencia de esos actores sociales, el derecho a la calidad educativa se convierte en mercancía para quien pueda pagarla. Y quienes no, la condena de una “educación” mínima, desfinanciada, no científica, acrítica y oscurantista. ¿Qué financiamiento religioso permitirá que se garantice el derecho a la ESI? ¿Qué escuela técnica conseguirá financiamiento si los proyectos de sus estudiantes buscan resolver necesidades sociales en vez de redundar en ganancias para empresas agroexportadoras?
El ultracapitalismo no necesita de instituciones que garanticen el derecho a la educación de calidad de lo que pretenden sean futuros sujetos esclavizados. Necesita de un servicio que permita legitimar el nuevo modelo que pretende imponer como salida a la crisis y construir sujetos acríticos que sean funcionales a las necesidades del ultracapitalismo: desde los contenidos que se privilegien hasta la flexibilidad organizativa de la autonomía institucional que permita una transición servil a la extensión de jornada laboral, premios por productividad y eliminación de convenios colectivos como pretende la reforma laboral.
Para implementar todo esto necesitan derrotar a les trabajadores. Por eso también el elemento reaccionario de la reforma tiene su peso específico. No solo en materia del oscurantismo que promueve en sus contenidos, sino también en disciplinar a les trabajadores de la educación, atacando nuestro derecho a huelga y nuestras conquistas estatutarias e imponiendo un régimen de persecución a la docencia.
Este es el programa de Milei para la educación al servicio del ultracapitalismo, este es el interés de clase que esconde. El “derecho” a acceder a una educación que forme toda una masa de sujetos acríticos, con bajo nivel cultural, serviles a las necesidades de un modelo extractivista, reprimarizado, sin desarrollo industrial ni científico, para el objetivo de una mejor hiperexplotación y expoliación de todo recurso natural, al servicio de ganancias para los empresarios.
Es un programa de pretensiones históricas, no coyunturales. Y para eso va a necesitar enfrentar toda la tradición, conquistas y fuerza de les trabajadores. Porque no hay forma que logren imponer todo el ataque global de reformas sin la reacción de una clase que no está derrotada y que quieren ver destruidas sus conquistas de la noche a la mañana.
Spoiler alert: peronismo y burocracia sindical preparan la entrega
Vayamos primero por lo que aparece a simple vista con solo escuchar los medios de comunicación o a algún delegade de la celeste. Hay tres relatos del peronismo y la burocracia que hay que tirar abajo porque son funcionales a la entrega:
Es la culpa de la gente que votó esto. Salvo un 20 o generosamente 30% del electorado que es de derecha conscientemente, nadie más votó el programa de destrucción global de nuestras conquistas históricas que pretende llevar adelante Milei. Nadie quiere ver cómo a sus hijes les roban el futuro
Es más de lo mismo. Perder el laburo porque un directivo te puede cesar porque el consejo escolar de padres ve como una afrenta a sus creencias decir que hay que usar preservativo, no es más de lo mismo.
Estamos en estado de alerta y armando estrategias judiciales y parlamentarias para frenar a Milei. Este es el más usado por la burocracia celeste y hace dos años que lo venimos escuchando. Es particularmente perverso porque, por un lado, pretenden hacernos creer que algo están haciendo y, por otro, siembran expectativas en la docencia que el camino para enfrentar semejante ataque es mediante la confianza en la “justicia” y el Congreso. La misma justicia que acaba de fallar en contra de les trabajadores con el impuesto al salario y el Congreso que le votó a Milei la Ley de Bases y que, encima a partir del 10 de diciembre, va a contar con más legisladores del gobierno y afines a él y con los peronismos provinciales que ya están acordando las reformas.
En cualquier caso, los relatos que escuchamos cotidianamente no hacen más que servir de excusa para no organizar a les trabajadores para salir a luchar y derrotar el ataque de Milei. La culpa o expectativa siempre es del otro. Nunca se pone la confianza en las propias fuerzas de les trabajadores para pelear por derechos que les trabajadores mismes conquistaron peleando.
Históricamente para el peronismo les trabajadores fueron su columna vertebral, nunca su cabeza, ahora la no convocatoria a lxs trabajadores como sujeto político y social para luchar, responde al gran problema político estratégico que tiene el peronismo[1]: no tiene programa para salir de la crisis estructural en la que está el país y por eso deja pasar los ataques de Milei.
Este es el problema de fondo. ¿Cuál es su programa? No lo dicen. ¿Están en contra de pagar la deuda al FMI? Los últimos gobiernos peronistas del siglo XXI honraron todas las deudas. Incluso Kicillof estuvo recientemente teniendo de rehén el pago de aguinaldo de trabajadores estatales en función de que la Legislatura le autorice mayor endeudamiento. ¿De dónde va a sacar los dólares para pagarle al FMI? ¿Del desarrollo de una burguesía nacional que invierta en tecnología y capacidad productiva para exportar? Pero si son los Rocca los que están precisamente apoyando las reformas de este gobierno ¿Está en contra del ajuste? Les trabajadores estatales de la provincia somos testigos de cuánto viene ajustando nuestros salario. La misma CFK y todos los dirigentes sindicales hablan de la necesidad de modernizar las leyes.
Su falta de programa global también se expresa en que no tiene propuesta educativa que pueda funcionar. En Buenos Aires, somos testigos del nuevo programa educativo de Kicillof. Un nuevo régimen académico de ajuste al derecho a la educación. Una política de “inclusión” sin presupuesto que recorta calidad educativa al reducir los diseños curriculares y acortar la cantidad de tiempo de clases reales a 6 meses al año, mientras redobla la explotación docente, dedicada a ver cómo hace para mantener solo en nuestras espaldas la calidad educativa, con el doble de trabajo, sin recursos presupuestarios, con una crisis social y económica que nos explota en las escuelas todos los días, conteniendo innumerables situaciones de violencia, dividiéndonos en 10 en cada aula para poder dar respuesta a diferentes momentos y características de las distintas trayectorias educativas de cada estudiante, y todo esto con un sueldo miserable que nos obliga a tener que trabajar de otras cosas para sobrevivir o superar el triple cargo. ¿Qué derecho a una educación de calidad se puede garantizar en estás condiciones?
La ausencia de un programa educativo que no solo de respuesta a la problemática pedagógica en sí, sino que también intervenga sobre la crisis social y económica que atraviesa a la escuela pública permite entender la negativa de las direcciones sindicales en organizar a les trabajadores.
La burocracia celeste, defensora de cada política regresiva de su dirección política, cumple el rol nefasto de dejar pasar los ataques de gobernadores sobre la educación, bajo la excusa que lo de Milei es peor. Pero cada ataque le allana el camino. En momentos donde Milei está organizando este ataque global, Kicillof nos convoca a jornadas institucionales para implementar el recorte de los diseños curriculares. Las direcciones sindicales y políticas del peronismo, están haciéndole el trabajo sucio a Milei adelantándose al recorte de contenidos, en vez estar organizando a les trabajadores para salir a enfrentarlo. Pero la ausencia de un programa de salida a la crisis muestra por qué esas direcciones no llaman a organizarse a luchar. Si se gana, ¿Después qué? O lo que es también complicado de contestar para ellas ¿Y si se empieza a movilizar tanta bronca que después no podemos contener?
Hay que organizarse para enfrentar el ataque ultracapitalista de Milei
Decíamos al principio que en la coyuntura argentina se entrecruzan dos factores; uno que tiene que ver con la crisis más global del capitalismo y otro con la crisis estructural que viene arrastrando el país. Ambas convergen en este momento en el interés de la clase empresaria y su ahora representante político Milei en buscar una salida ultracapitalista que cambie la estructura productiva del país y para eso necesita ir por todas las conquistas de les trabajadores, en materia educativa, laboral, previsional y tributaria y sus consecuencias después en otros ámbitos de la vida.
Es un objetivo de magnitud histórica. No solo por la resultante de imponer un nuevo modelo productivo extractivista y primarizado de inserción de la Argentina en el mundo. Sino porque para ello, necesita sí o sí imprimir una dura derrota al conjunto de les trabajadores. Argentina no es solo tierra fértil para la soja. Es también el país del Argentinazo, de las Madres de Plaza de Mayo, de las calles llenas exigiendo que caiga la dictadura, de la marea verde y el Ni Una Menos, del Cordobazo, el Rodrigazo, y el Cutralcazo; del estudiantazo y la defensa de la salud y educación públicas; de la solidaridad que construimos en pandemia; y de tantas otras experiencias riquísimas de nuestra enorme tradición de lucha. Es esa fuerza la que pretenden derrotar.
Por eso, el enfrentamiento puede también ser de magnitud histórica. Porque con la crisis estructural de la Argentina, por el desarrollo desigual y combinado de las cosas, junto con un país en decadencia estructural, de hemorragia de dólares, de baja productividad, también convive una tradición moderna de cultura, de organización, de lucha y fuerzas enormes que no se dejan pisotear por qué sí. Ningún gobierno democrático pudo en estos 42 años, por eso seguimos manteniendo conquistas que no existen ya en el resto del mundo. Por ellas vienen y para eso nos tenemos que preparar.
Y también en el ámbito global, así como ensayan respuestas ultracapitalistas y reaccionarias a la crisis, también surge un recomienzo histórico de amplios sectores sociales que las salen a enfrentar: movimientos mundiales contra el genocidio en Palestina, contra la crisis climática o por los derechos de mujeres y diversidades; el BLM y NoKings, contra el ICE, incluso el proceso de sindicalización actual en Estados Unidos; la emergencia de una clase trabajadora joven y precarizada de las apps de reparto que empiezan a organizarse a nivel mundial y van por su 2do Congreso Mundial y más. Todas expresiones de una nueva etapa en la lucha de clases que recién arranca y que son puntos de apoyo irrenunciables que tenemos les trabajadores para el desafío que tenemos por delante, mientras los apologetas de la derrota que no quieren pelear solo dirán que el mundo se tiñó de derecha.
La tarea histórica que nos cabe en el próximo período es organizarnos, construir la fuerza necesaria en cada lugar de trabajo para imponerles al peronismo y burocracia en general, y CTERA en particular, que tengan que salir a luchar, sin depositar ninguna confianza en ellos porque son agentes de la derrota pero con la convicción que podemos desbordarlos para ir por todo. Porque apoyándonos en nuestra inmensa tradición de lucha podemos derrotar el plan ultracapitalista de Milei junto al resto de trabajadores y estudiantes que salgan a luchar. Y, al calor de esa pelea, seguir construyendo un programa Anticapitalista que dé respuesta a la crisis del país y de la educación, pero parándose desde el interés de les trabajadores, les úniques que podemos poner las necesidades sociales, y no las ganancias capitalistas, en primer lugar. Les uniques que podemos pensar y organizar una educación que esté al servicio del desarrollo crítico, problematizador, científico, creativo y con perspectiva de género de la capacidad creadora de la humanidad. Un programa que parta de entender que lo primero que se necesita es mejorar la calidad de vida de les trabajadores y, a partir de allí, ir reactivando la economía[2].
Pero entendiendo que eso solo se puede hacer de una manera: afectando los intereses de quienes se vienen enriqueciendo a costa nuestra, de los intereses de los capitalistas. Como lo demuestra el peronismo, en el mundo actual que empieza a querer rearmarse, languidecen los espacios para programas centristas que no dan respuesta ni a la necesidad de hiperexplotación ultracapitalista ni a las necesidades de trabajadores.
Para enfrentar el ultracapitalismo reaccionario de Milei, solo podemos oponer una alternativa Anticapitalista. Y en ese camino, el primer paso es derrotar su ofensiva global, y con la organización y movilización masiva que logre desbordar a la burocracia, derrotar las reformas y, con ellas, su programa.
[1] El peronismo surgió en un momento histórico donde se desarrollaron movimientos nacionalistas burgueses durante la primera mitad del siglo XX. Esa posibilidad fue truncada paulatinamente después de la segunda guerra mundial y el desarrollo del mercado mundial y la globalización. El tercer Perón era consciente de que aquel momento histórico había terminado y murió en su intento de redefinir la inserción de la argentina en mercado mundial.
[2] En la última campaña electoral Manuela Castañeira y el Nuevo MAS presentó un programa anticapitalista para la argentina, se puede ver en https://izquierdaweb.com/manifiesto-anticapitalista-para-la-argentina/




