Análisis del proyecto de ley

No es “modernización”, es contrarrevolución laboral

En los 194 artículos que contiene el proyecto de reforma laboral, cínicamente llamado de “Modernización”, modifica y/o deroga más de 20 leyes, como la Ley de Contrato de Trabajo, las de Asociaciones profesionales y sindicales, la de los derechos individuales del trabajador, las de las ART, las del Impuesto a las ganancias que es coparticipable ­–de ahí los gritos de algunos gobernadores–, la de los Impuestos a los artículos suntuarios; obviamente los elimina para que los ricachones compren mas barato  barcos y aviones. Crea institutos nuevos como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), acrónimo idéntico al fusil argentino liviano, usado profusamente por los militares del 76; cualquier coincidencia no es accidental, al cumplirse 50 años del golpe genocida. Crea varios regímenes nuevos como el Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), o el Incentivo para las Medianas Inversiones (RIMI). Deroga el Estatuto del Periodista, modifica la Ley del Cine, etc. Es decir, si bien el eje es la reforma laboral, en el proyecto tiene de todo como en botica.

Pero, a pesar de ser un Frankenstein de 194 artículos, tiene una profunda lógica interna. Parte de la suposición que todos somos seres humanos libres e iguales. Es decir, el empresario que tiene 1500 millones de dólares en el banco o, mejor dicho, en algún paraíso fiscal, y el trabajador con derechos o sin derechos que no llega al 15 de cada mes, son iguales en libertad.

Es decir, todos somos igualmente libres de ser explotadores y de vivir del trabajo ajeno, y también de ser explotados y vivir cada día peor. Esa es la lógica clasista que chorrea por los 194 artículos, la del capitalismo voraz, la del capitalismo de la finitud, la del capitalismo realmente existente.[i]

Desde esa lógica, destruye el derecho laboral burgués que se fue formando en el mundo desde finales del XIX y principio del siglo XX y se consolidó a la salida de la Segunda Guerra Mundial, durante “los 30 gloriosos”.[ii] Forja que llevó luchas heroicas, organización y el fantasma de la revolución social que, desde Rusia, se expandió por el mundo y aterrorizó a los burgueses del planeta.

El derecho laboral en la Argentina y en cualquier otro país del mundo donde existe derecho laboral[iii] parte justamente de reconocer un hecho innegable: la desigualdad entre el empleado y el empleador, el derecho laboral burgués intenta compensar, vía leyes, una relación que a todas vistas es desigual y, en realidad, cada día más tremendamente desigual.

No hay artículo o modificación que introduzca el proyecto que no sea para sacarle algún derecho a o alguna posibilidad de defensa al trabajador en todos los campos. En primer lugar, en los hechos: limita el legítimo derecho de huelga, incorpora una lista casi interminable de actividades esenciales o de importancia estratégica donde se puede hacer huelga, pero garantizando 75% de la actividad y, en otros casos, el 50%; es decir, una huelga que casi no es una huelga.

Cercena el derecho de planificar el futuro, la vida de cada trabajador, ya que instaura un sistema de “banco de horas” donde no hay ni horarios, ni días fijos de trabajo. El trabajador está disposición de las necesidades de la patronal y, de hecho, liquida las horas extras.

Sobre las indemnizaciones se crea un Fondo de Asistencia Laboral con un 3% de los aportes patronales que van a la Seguridad Social. Ahora irían a ese Fondo, que será administrado como una AFJP[iv] que manejaría esos recursos millonarios y cuando te despiden, vas a cobrar la indemnización a ese Fondo, también se reduce la forma de cálculo. Es decir, los trabajadores se van a auto pagar la indemnización con la plata del ANSES y, en concreto, se destruye el sistema actual donde la indemnización tiene efectos disuasorios al despido.

Podemos prácticamente subrayar artículo por artículo en que perjudica a los trabajadores. El ejemplo más aberrante y el caballito de batalla de la propaganda oficialista de la supuesta modernización laboral, es el uso de nuevas tecnologías: los trabajadores por plataformas. Se habla cínicamente “de asegurar la independencia” de quienes prestan estos servicios y no los reconoce como trabajadores, sino como “prestadores independientes”, que realizan un contrato de servicio vía la app con el usuario que pidió, por ejemplo, una pizza o un viaje de 20 cuadras.

Las Plataformas son presentadas como una mediación entre el prestador independiente y el usuario. Acá se llega al absurdo de poner en iguales condiciones a un trabajador ultra precarizado con multinacionales con un poderío impresionante, que se llenan los bolsillos super explotando a los trabajadores. Eso sí, el “prestador independiente” tiene obligaciones: pagar el monotributo.

Este es el modelo que quieren imponer a todos los trabajadores: la precarización extrema, trabajadores sin derechos y super explotados.[v]

La paradoja del capitalismo actual es que una de las empresas de transporte más grandes del mundo, no tiene un solo vehículo propio, y es una de las empresas más ricas del mundo, mientras sus trabajadores no son reconocidos como tales y ganan miseria. ¿Adivinaste? UBER. 

Pero también limita la vía administrativa y la vía judicial. Por ejemplo, pone tope a la indexación de los juicios laborales. Limita la responsabilidad solidaria de las empresas que tercerizan. Reduce los fueros sindicales, etc.

Como dice Matías Cremonte: “La ley de Contrato de Trabajo, tiene un artículo que para mí es poético”. Dice: “Las desigualdades que crea esta ley, en favor de una de las partes (los trabajadores) debe entenderse como compensatoria de la desigualdad que existen, de hecho, en la relación real”. “Esa es la esencia del derecho del trabajo”.[vi] Esta contrarrevolución laboral hace exactamente lo contrario: pone en un pie de igualdad a los trabajadores y a las empresas y con eso destruye todo el derecho laboral.

Derrotar la reforma laboral

Si se defienden los derechos de los trabajadores hay que rechazar de plano toda la reforma.

En boca de los triunviros de la CGT no sale otra idea que no sea pedir una mesa de diálogo o negociación, cosa que no ha ocurrido porque el gobierno se la ha negado. Pero puede ocurrir en cualquier momento, pueden sacar algunos de los puntos más irritantes para la burocracia. Por ejemplo, que la patronal no sea agente de recaudación de las cuotas sindicales, con lo cual deberían cobrar individualmente a cada trabajador. O negociar los sindicatos por empresas.

La CGT, en vez de pedir diálogo, debería estar preparando ya un plan de lucha y una huelga general activa hasta que se retire el proyecto. Ya debería estar haciendo asambleas en los lugares de trabajo explicando el real carácter de esta contrarrevolución laboral, en vez de entrevistarse con los senadores, diputados y gobernadores para pedir cambios, debería poner al movimiento obrero en pie de guerra. Hoy, más que nunca, los trabajadores tenemos que tomar en nuestras propias manos la lucha contra la ley, no podemos confiar en la burocracia sindical que tiene más manchas que un tigre, hay que exigir e imponer una lucha sin cuartel. Hoy más que nunca son ellos o nosotros.

La salida es anticapitalista

La crisis en que está envuelto el peronismo tiene raíces profundas, sobre todo el sector progre y kirchnerista; su programa o el balbuceo de un programa es para un mundo que no existe más. El parloteo de un modelo distinto, industrialista, de sustitución de importaciones y basado en el mercado interno, no es posible en el capitalismo realmente existente del siglo XXI. Administrar el capitalismo contra las profundas tendencias actuantes es imposible, eso es lo que explica el fracaso económico del kirchnerismo, la escasez de dólares y la inflación fueron la demostración que no produjeron ningún cambio estructural, porque es imposible un cambio estructural del capitalismo sin una revolución social. Y la profesión de fe de Cristina y de todo el PJ es la propiedad privada y la acumulación capitalista.

Los verdaderos dueños de la Argentina no tienen dudas de alinearse detrás de Trump y Milei y su proyecto de reprimarización de la Argentina, de saqueo de los recursos naturales y una Argentina para 20 millones y que el resto viva en la indigencia. Obvio, hay roces, pero en lo esencial acuerdan.

El kirchnerismo fue el hijo burgués del Argentinazo, eso significa que fue la fuerza burguesa que se propuso reabsorber paulatinamente la rebelión popular dando concesiones mínimas y gestos a izquierda para contener y que la rebelión no se extendiera y profundizara. La burguesía y el imperialismo apostaron al kirchnerismo para esas tareas y las cumplió, pero ya no le sirve para las tareas que debe llevar adelante ahora: la contrarreforma laboral e intentar asestarles a los trabajadores una derrota que cambie la relación de fuerzas que hay en el país desde el 82 y el 2001.

Por eso, más allá de la necesaria unidad de acción con sectores del peronismo y la burocracia sindical contra la reforma laboral, hay que abrir una discusión política sobre las salidas, sobre las alternativas. Los trabajadores tenemos que prepararnos para grandes luchas pero, también, para construir una alternativa de los trabajadores y anticapitalista. Desde el Nuevo MAS y la Corriente Sindical Anticapitalista 18 de Diciembre aportaremos todas nuestras fuerzas para esos objetivos.

[i]Ver “La era de la combustión”, Roberto Sáenz, en izquierdaweb.com.

[ii] Sí, como los 30 años que van desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y la crisis del petróleo de 1973. En esos 30 años la economía creció continuamente a tasas muy altas.

[iii]En Norteamérica no existe derecho laboral.

[iv] Las AFJPs (Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones) fueron creadas durante el gobierno de Menem, eran empresas privadas, bancos, por lo general, que administraban los aportes de jubilación de los trabajadores y fueron una estafa total de los fondos administrados.

[v]Ver Juan Pablo Pardo“La superexplotación de los repartidores y la reforma laboral de Milei” en izquierdaweb.com.

[vi]Matías Cremonte, es presidente de la Asociación Latinoamericana de Abogados y Abogadas Laboralistas (ALAL) “La mejor herramienta que tiene el movimiento obrero para enfrentar la reforma laboral es el derecho a huelga” en tiempoar.com

Seremos directos: Te necesitamos para seguir creciendo.

Manteniendo independencia económica de cualquier empresa o gobierno, Izquierda Web se sustenta con el aporte de las y los trabajadores.
Sumate con un pequeño aporte mensual para que crezca una voz anticapitalista.

Me Quiero Suscribir

Sumate a la discusión dejando un comentario:

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí