
Domingo 26 de septiembre. El clima de viento, lluvia y nubes poco representó los acontecimientos desarrollados durante el domingo. Un día que resumió lo que verdaderamente sucede en Guernica, en contraste de lo informado por los principales medios.
Organización y lucha
El primer evento sucedido en el mediodía representa a la perfección cómo se transita hora a hora la ocupación de tierras. Desde un lado aparece el Gobierno con un continuo hostigamiento, con intentos de infiltrarse (con la Policía incluida) para asestarle un golpe por la espalda a los vecinos. ¿Cuál es la respuesta inmediata? La organización y la lucha. Alrededor de las 12, un grupo de funcionarios quiso ingresar para continuar con el censo (una maniobra de Alberto Fernández para evitar pagar el costo político del desalojo) pero rápidamente decenas de personas se agruparon para debatir cómo responder ante semejante provocación. De forma asamblearia y completamente democrática decidieron de forma contundente no dejar pasar a un solo “hombre de traje”. La posición es bastante clara, no quieren aceptar ningún tipo de migaja ni división por parte del Estado. Lo que quieren es la tierra, lo que les pertenece por la desidia que han afrontado en los últimos años. La comunidad generada como colectivo los hace fuertes y los coloca en la primera línea cuando se trata de defender lo suyo.

El Gobierno quiere enfrentar a los vecinos vía la entrada de bolsones de comida, los cuales casualmente se “acordó” de empezar a enviar. Ante la necesidad la primera respuesta podría ser la de aceptar la “ayuda”. Quienes se encuentran allí entienden lo contrario. Saben que Fernández busca generar confusión y conflictos internos en la organización de los vecinos, empujar la situación hacia un enfrentamiento entre ellos mismos. Lo que vale destacar es que no quieren ceder. En los meses transcurridos fueron tratados como criminales tanto por los medios como sectores del oficialismo y la oposición (sobre todo Juntos Por el Cambio). Entienden que la única manera de poder vencer es exigiendo bien claro el no al desalojo. Cualquier propuesta que comience de forma distinta será rechazada.
Otro capítulo merece el modo de organización. Uno de los puntos de apoyo es la solidaridad. Por un lado, por toda la serie de acciones prácticas necesarias para poder desarrollar una vida allí. La construcción de los diferentes asentamientos, la comida que necesita garantizarse, los cuidados sanitarios y la división de las tierras son alguno de los ejemplos. Para ello existen diferentes comisiones donde los vecinos se reúnen de manera diaria. La humildad es un valor que emana constantemente. Es importante mencionarlo para eliminar del mapa las frases que los caracterizan como “usurpadores” o “ladrones” o “violentos”. La violencia es dejar miles de familias sin vivienda, comida, educación y salud.
¿Cómo es Guernica?
A veces puede ser abstracto cuando se escucha hablar de miles de hectáreas. Lo insólito es cuando supuestamente pertenecen a uno o dos propietarios. Guernica es un enorme campo verde, completamente habitable, listo para que miles de personas lo puedan aprovechar para empezar a construir su futuro. El recorrido es infinito. De un lado hacia otro se observan centenares de carpas espaciadas entre sí. Se nota claramente la división que lograron entre las propias personas, respetando cada uno su espacio y ayudándose en el proceso. La armonía es absoluta y los propios vecinos llevan a cabo diferentes actividades para aprovecharla. Es importante remarcar la perfidia de la prensa sucia que pretende instalar que existen allí son “mafias” que intentan apropiarse de lo que no es suyo. Evidentemente, escriben y hablan desde muy lejos de los hechos.
No al desalojo
Otras dos cosas sucedieron durante la tarde. En primer lugar se dio una asamblea feminista. La misma nació para identificar casos de violencia además de construir una agenda propia para hacer avanzar la conciencia general con respecto a temas de género.

Más tarde se realizó la asamblea general. Allí la cuestión central versaba sobre el desalojo pautado para el 1 ó 2 ó 5 del mes que viene. Una de las delegadas manifestó: “no nos vendemos por un kilo de arroz, no nos van a comprar, nosotros nos vamos a mantener porque tenemos derechos, hay que mostrar en la calle cómo nos organizamos”. Por otro lado llevaron la solidaridad desde una de la tomas que se está llevando a cabo en Moreno: “ustedes demostraron cuánta fuerza hay acá dentro, a la lucha compas que las tierras son nuestras”. En el mismo sentido otra de las referentes entre los vecinos indicó: “no somos violentos, solo somos un par de compañeros que queremos nuestras tierras. Vamos a ganar en la lucha, no esperando que venga algún funcionario”.
Sus ideas y acciones se pusieron de manifiesto: van a resistir hasta el último día los embates del Gobierno para pelear por lo suyo, por la vivienda y por un futuro digno. Así, se reafirmó el plan de lucha votado el día anterior, con una movilización para el lunes a La Plata y otra el martes al Obelisco. La pelea en Guernica recién comienza y la fuerza para ganar bulle.






