El jueves 27/12 El Tribunal Oral Federal de La Pampa que preside el Juez Marcos Aguerrido le otorgó la libertad condicional al represor y torturador Carlos Roberto Reinhart, tras haber cumplido 17 años y 6 meses en prisión efectiva, de un total de 25 años de la pena unificada por delitos de lesa humanidad.
Reinhart había sido condenado en los tres juicios denominados Subzona 1.4 que se realizaron en La Pampa. En el primero, en el año 2010 fue condenado a 20 años de prisión, en el segundo, denominado Subzona 14 II en el año 2019, fue condenado a 14 años y en el 2022 en el juicio Subzona 14 III condenado a 12 años de prisión. Finalmente se unificaron las tres condenas a 25 años de prisión el 20 de marzo de 2024.
Quién es Carlos Roberto Reinhart
Carlos Alberto Reinhart, alias “El Carnicero” (por sus métodos despiadados en la mesa de torturas con el uso de la picana eléctrica) fue Comisario Mayor de la provincia y uno de los principales torturadores en la Seccional Primera de Santa Rosa, principal centro clandestino de detenciones en la Provincia de La Pampa durante la última dictadura cívico militar. Fue encontrado culpable de detenciones ilegales, torturas y, en el tercer juicio, de abuso sexual de detenidos.
Reinhart era el único represor pampeano condenado por delitos de lesa humanidad que quedaba preso después de las condenas durante los tres juicios que se llevaron adelante en La Pampa. A partir de esta decisión del tribunal, deberá residir en su vivienda familiar en el domicilio de Santa Fe Nº 455 en el Barrio Villa Alonso de Santa Rosa. Ante esta situación vecinos del barrio realizaron inmediatamente como respuesta una pegatina expresando el repudio a la libertad condicional del genocida.
El Tribunal decidió otorgar la libertad al mencionado represor alegando el cumplimiento de los requisitos temporales previstos por el art. 13 del Código Penal de la Nación que estipula el cumplimiento de dos tercios de la condena para acceder a la libertad condicional, que en el presente caso representaría un mínimo de 16 años y 8 meses en prisión.
A su vez, la decisión se basó en los informes favorables del Consejo Correccional de la Unidad 4, donde se encontraba alojado, a pesar que éste no reconoce la gravedad de sus hechos ni tiene arrepentimiento de haber participado de un plan genocida. Además, en esta ocasión no fueron escuchadas las víctimas y querellantes como en oportunidades anteriores en la cual fue solicitada la libertad condicional, generando repudio de los organismos de DDHH que nuclea a víctimas de la última dictadura cívico militar en la provincia.
Este fallo se enmarca en un contexto de ataques del gobierno de Milei (el más reaccionario que ha tenido la Argentina desde 1983) contra los Derechos Humanos, un gobierno apologista de la dictadura que viene impulsando discursos negacionistas y el vaciamiento de los Espacios para la Memoria y las diversas políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia. Y que al mismo tiempo allana el camino para que bajo distintas figuras legales además de la de prisión domiciliaria (salidas transitorias, por ejemplo) varios genocidas condenados regresen a sus casas. Vale recordar sino la visita de diputados libertarios a genocidas en la cárcel de Ezeiza o el cierre de la Unidad Especial de Investigación de la Desaparición de Niños.
Prisión común, perpetua y efectiva para todos los genocidas
La única forma de frenar estos ataques a las conquistas democráticas, el vaciamiento de los espacios de Derechos Humanos y los despidos de trabajadores y trabajadoras de la secretaría de DD.HH. y los sitios de memoria, y parar los beneficios a los genocidas, es impulsar y apoyarse en la pelea unitaria de familiares, organismos de derechos humanos, trabajadores, la juventud y el movimiento feminista.
Las prisiones domiciliarias a genocidas y torturadores de la última dictadura hace tiempo que dejaron de ser una excepción, debido al estado de salud o avanzada edad, para convertirse en un avance represivo a las conquistas democráticas que llevan décadas de lucha en nuestro país, y que hoy van de la mano con una política nacional apologista de la dictadura y de ataque global a las condiciones de vida de las mayorías sociales. Es por eso que la lucha por los derechos humanos debe impulsar la vuelta a prisión de todos los genocidas condenados junto con la continuidad de las causas abiertas. ¡Todos los represores deben estar en prisión común y efectiva!




