El regreso al confinamiento es la confesión de un fracaso

Con 35.884 nuevos casos de Covid-19 y 435 fallecidos, queda en evidencia que obstaculizar la vida social de la gente mientras se la obligaba a ir a trabajar sin ningún protocolo ni medida sanitaria, hacinándose en los transportes y sin controles, fue una política que fracasó de manera rotunda. Y esa fue la única orientación del gobierno por meses.

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Ayer, en una conferencia de prensa, el presidente Alberto Fernández anunció las nuevas medidas sanitarias para contener la crisis que se está viviendo en el país. El presidente afirmó textualmente que “Estamos viviendo el peor momento desde que comenzó la pandemia”.

Las medidas de «restricción de la vida social» a las que se limitó el gobierno durante todo el 2021 como única medida para evitar los contagios se muestra como un rotundo fracaso. Los números son contundentes: estamos en el peor momento de la pandemia.

El gobierno, con una orientación de ajuste, se negó a invertir un presupuesto mayor en el sistema de salud, así como privilegió que se mantenga la actividad económica incluso en lugares de trabajo como fábricas y talleres donde se multiplicaban los contagios. Su orientación fue no tomar ninguna medida que afecte la ganancia capitalista, por eso sólo se limitó a pasar las clases a virtual.

Mientras se tuvo a la mayoría de la gente en sus casas durante el 2020, la apuesta a la infraestructura y el personal de salud fue, en los hechos, muy pequeña. En todos lados el esfuerzo de combate a la pandemia recayó sobre los hombros sobrecargados de los trabajadores de la salud. Sus jornadas de trabajo extenuantes e interminables fueron y son la única herramienta de combate a la pandemia.

La cantidad de camas de terapia intensiva subió un 37% y un 38% los respiradores en el pasado año. Si bien en circunstancias normales se trataría de algo completamente extraordinario, en plena crisis del Coronavirus no es tal cosa. De hecho, el aumento del presupuesto en salud establecido para este año está muy por debajo de la inflación real proyectada (el 29% del gobierno no se lo cree nadie). Los hechos son que hoy hay distritos que se encuentran lisa y llanamente desbordados.

Las medidas tomadas ayer implican que se restringe la circulación en todas las zonas del país que se encuadren en Alto riesgo o en Alarma epidemiológica desde este sábado 22 de mayo a las 0 horas hasta el domingo 30 de mayo inclusive. Quedarán suspendidas las actividades sociales, económicas, educativas, religiosas y deportivas en forma presencial. Estarán habilitados los comercios esenciales, los comercios con envío a domicilio y para llevar. Sólo se podrá circular en las cercanías del domicilio, entre las 6 de la mañana y las 18hs, o por razones especialmente autorizadas, esta medida dura 9 días y solo involucra 3 días hábiles.

Después sigue el siguiente cronograma:
-Terminados estos 9 días, desde el 31 de mayo hasta el 11 de junio inclusive se retomarán las actividades en el marco de las medidas vigentes hasta el día de hoy. Se implementarán las restricciones que correspondan a cada zona según los indicadores epidemiológicos y sanitarios. Firme decisión de hacerlas cumplir estrictamente. En ese lapso, tratando de favorecer bajar aún más los contagios, se dispondrá que el fin de semana correspondiente al 5 y 6 de Junio se vuelvan a restringir las actividades en las zonas más críticas.

Un programa frente a la segunda ola

A pesar de que a nivel social ya no se aguanta más el encierro, no se puede recharzar la cuarentena, al ser una medida necesaria en las condiciones actuales del desastre al que nos ha llevado el gobierno. Es un mal necesario, una medida medieval, que podía ser evitado, pero que no se pudo evitar por la neiligencia del gobierno.

Pero por otra parte, es inaudito que el gobierno condene a las y los trabajadores a encerrarse nuevamente sin asistencia económica alguna pretendiendo mantener el ajuste económico y el acuerdo con el FMI, además de haber sido incapaz de garantizar la vacunación masiva. ¿Cómo va a vivir la gente que no pueda trabajar por el confinamiento sin un IFE que cubra la canasta familiar o algún programa social por el estilo?.

Sin presupuesto, con ajuste y sin vacunas no se puede derrotar la pandemia. Por eso proponemos medidas de fondo para que la crisis sanitaria y económica no caiga sobre las espaldas de los de abajo:

a) Aumento del salario mínimo a 60.000$.
b) Qué estos 9 días de cuarentena estricta sean pagados al 100% en todos los lugares de trabajo.
c) Prohibición efectiva de todos los despidos.
d) Qué se imponga a la brevedad un plan de IFE masivo para todas y todos los trabajadores en negro, precarizados o informales.
e) Estatización ya del laboratorio mAbxience de Sigman y que el principio activo sea declarado bien común de la sociedad para que haya vacunación masiva de la población.
f) Duplicación del presupuesto en salud y del salario del personal sanitario.
g) Aumento sustancial en la frecuencia del transporte.
h) Defensa incondicional del derecho a la protesta.
i) Defendemos que se puedan mantener las actividades de socialización al aire libre con todos los cuidados sanitarios correspondientes.
j) Por un verdadero impuesto a las ganancias empresarias, retenciones al 50% a las exportaciones agrarias, control férreo popular de los precios y ruptura con el FMI.

Para derrotar la pandemia necesitamos un plan completamente distinto al social – liberalismo del Frente de Todos o al negacionismo de la derecha. Hay que impulsar un plan económico y sanitario en defensa de los intereses de los trabajadores.

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