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Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas: la legitimación de una ocupación colonial de asentamiento (1947-1949)

Entre el 25 y 28 de noviembre, en Filosofía y Letras de la UBA, se desarrollaron las II Jornadas de Estudiantes de Historia de la UBA. En esta segunda entrega, publicamos la exposición realizada por Sabrina Muñoz y Melina Tomazin, militantes de El Motor de la Historia (¡Ya Basta! + independientes), titulada “Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas: la legitimación de una ocupación colonial de asentamiento (1947-1949)”.

En este trabajo queremos dar razones y fundamentos históricos acerca de porque la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU legitimó un proyecto de ocupación colonial de asentamiento puesto en práctica por el movimiento sionista en Palestina.

La ONU se creó en 1945, luego de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de «promover la paz entre naciones», «resolver conflictos por medios diplomáticos» y «garantizar los derechos humanos». La Asamblea General es en teoría el principal órgano de funcionamiento. También cuenta con el Consejo de Seguridad, en el que solamente tienen representación las principales potencias, y es el órgano que más peso efectivo tiene.

La intervención de la ONU al conflicto palestino es debido a la solicitud de Gran Bretaña, y es gracias a esa solicitud que la ONU crea una comisión encargada para realizar una expedición al territorio palestino e investigar las causas del supuesto conflicto. Esa comisión se llamo UNSCOP y, al finalizar su investigación, luego de que el sionismo presentara su plan de partición de Palestina y la creación de un Estado judío con territorio delimitado como única vía resolutoria para el conflicto, el comité presenta ante la Asamblea General de las Naciones Unidas un informe y un proyecto para el plan de partición, que es votado el 27 de noviembre de 1947 por la mayoría de los Estados miembros de la comisión. El plan incluía la creación de dos estados, uno árabe y otro judío, con unión económica y un régimen internacional especial para Jerusalén. Es aprobado con 33 votos a favor, entre ellos Estados Unidos y la URSS; 13 en contra; 10 abstenciones, entre ellas la de Gran Bretaña; y 1 ausencia.

Tenemos que definir qué es el sionismo, un movimiento nacido a fines del siglo XIX (en el año de 1897), en principio entre sectores minoritarios del pueblo judío. Su fundador Theodor Herzl, en su libro El Estado judío, publicado en 1895, presenta una solución a la cuestión judia desde su punto de vista: ante el antisemitismo, la solución sería la separación entre judíos y no-judíos, proponiendo de esta forma la migración de los judíos a un territorio nuevo.

Bajo el discurso de que el territorio es su patria histórica,“inolvidable”, y que es una tierra vacía sin pueblos, el plan sionista busca obtener la soberanía de un pedazo de superficie que los satisfaga como pueblo, proponiendo la creación de dos organismos: por un lado, la Sociedad de Judíos, como una organización que tiene la autoridad de hablar y deliberar con los gobiernos en nombre de los judíos; por el otro, la Compañía Judía para la Tierra de Israel, que toma el modelo de las grandes compañías colonizadoras

Teniendo esto en cuenta, debemos preguntarnos qué es una ocupación colonial de asentamiento para poder entender el rol del movimiento sionista.

La ocupación colonial como tal es un proceso de establecer el dominio de una potencia sobre los nativos de una región, sustituyendo sus formas de organización o gobierno. Es esta posesión de un nuevo territorio de manera planificada la evidencia de que desde un inicio el sionismo fue planteado como un movimiento de colonización. Esta constituye una ocupación colonial de asentamiento porque no solo hay dominio sobre los nativos, sino que el plan sionista requiere de la migración de una masa poblacional, en este caso de judíos, con el fin de reemplazar a la población originaria en Palestina, para construir un nuevo Estado propio sobre tierra ocupada y llevando a cabo un proceso de limpieza étnica.

Para llevar adelante el plan de colonización de Palestina, el sionismo necesitaba del apoyo del imperialismo, un problema que resolvió rápidamente concertando una fuerte alianza con Gran Bretaña. Para los ingleses esta alianza era beneficiosa, ya que les servía para poder establecer un “protectorado” en Palestina y como un arma para aplastar al movimiento árabe. Es por esto que, en 1917, Gran Bretaña publica la Declaración de Balfour, en donde el gobierno británico explicita su apoyo a la creación del Estado de Israel.

Gracias a esa alianza, durante la década de 1920, el movimiento sionista pudo crear dos instrumentos fundamentales para llevar a cabo y sostener la política de “Solo trabajo judio”. Uno fue el Histadrut, que era un sindicato para la organización y el control del trabajo judío en la región, ejerciendo la exclusión sistemática de la población originaria, y que se encargaba de que los árabes no fueran empleados. El segundo instrumento fue la Haganá, una organización colonial terrorista (junto a otras como el Irgún y el Leji), también creado durante la época del mandato británico de Palestina.

Hasta los años 30, el sionismo seguía siendo un movimiento minoritario entre los judíos. Fue con la persecución nazi, que el sector sionista pudo traccionar a sectores de masas del pueblo judío hacia su idea nacionalista y, al mismo tiempo, dar legitimidad a ese movimiento colonialista.

En 1917, el 93% de la población en Palestina era árabe, que fue progresivamente marginada y expulsada a lo largo de las décadas que siguieron. De esta forma, para 1949 (un año después de la creación del Estado de Israel), los árabes palestinos fueron reducidos a un 16% de la población en la región.

¿Qué respuesta encontró todo esto por parte del pueblo palestino? Se puede fechar el nacimiento del nacimiento del nacionalismo palestino en 1918, con expresiones más radicales desde principios de la década de 1920. Alcanzó su clímax de efervescencia en la década de los 30. Entre 1936 y 1939, Palestina estuvo cruzada por inmensas luchas antiimperialistas, con una gran revuelta y una huelga general que duró 6 meses.

Tanto el imperialismo británico como el sionismo eran los que manejaban las palancas claves de la economía, logrando hacer del conjunto de los palestinos una masa marginada y desarraigada de toda la actividad económica. El aumento del desempleo entre los árabes palestinos y la decisión del gobierno mandatario el 15 de mayo de 1936 de aplicar impuestos produjeron en los palestinos la negativa a obedecer, a menos que las autoridades británicas se encargaran de detener la inmigración judía que colapsaba su economía.

Desde el principio del conflicto, el movimiento palestino consideraba a la revuelta de las masas como una forma de ejercer presión sobre el imperialismo británico y así conseguir mejoras en su calidad de vida. Sin embargo, los británicos no solo no otorgaron concesiones, sino que calificaron a estas acciones como desobediencia civil, por lo que profundizaron su apoyo aun más a la presencia sionista, enviando refuerzos bélicos.

Los años 30′ fueron una década de derrotas a nivel internacional con el ascenso del fascismo y, en el caso específico de Palestina, el gobierno mandatario y el sionismo lograron sofocar la revuelta de dos formas. Primero, atacando a los campesinos revolucionarios pobres de forma violenta y, en segundo lugar, empleando su influencia con los regímenes árabes vecinos. A esto se suma el desastroso rol de las direcciones del movimiento nacional palestino, desmoralizando y traicionando al movimiento. El total de árabes asesinados en la revuelta de 1936-1939 fue de 5.032 personas, y el total de los heridos en el mismo período fue de 14.760.

¿Por qué la Resolución 181 de la ONU es una legitimación a la ocupación colonial de asentamiento y de limpieza étnica? Para esto también vamos a destacar cuáles fueron las consecuencias y qué sucedió luego de la aprobación del proyecto colonial.

La Agencia Judía y líderes como David Ben-Gurion, vieron la partición como una «base práctica» para la creación inmediata de un Estado judío. Aunque la frontera propuesta no era la que querían desde un principio, sino mucho menos, no les preocupaba porque estaban seguros que luego de la constitución de su Estado iban a poder ir apropiándose de más territorio. La aceptación de la partición se combinó con preparativos militares y administrativos para establecer instituciones estatales, consolidar control sobre las áreas asignadas y, cuando fuera posible, sobre otras zonas

El liderazgo árabe palestino (representado por el Comité Árabe Superior) rechazó la partición por ser injusta: implicaba el desplazamiento de sus hogares de la mayoría de la población. Los Estados árabes vecinos también la rechazaron y se comprometieron a oponerse políticamente y, más adelante, militarmente.

Durante noviembre de 1947 y mayo de 1948 se desata una guerra civil entre comunidades judías y árabes dentro del Mandato. Hubo ataques, asesinatos, desplazamientos locales, campañas militares de ambos bandos y operaciones de control territorial. Con el fin del Mandato, el 14 de mayo de 1948, David Ben-Gurion proclamó la independencia del Estado de Israel. Al día siguiente (15 de mayo), fuerzas de varios Estados árabes entraron en el antiguo Mandato, dando inicio a la llamada «guerra árabe-israelí» de 1948. Para el pueblo palestino fue la Nakba, «la catástrofe». En gran medida, la «guerra» fue una derrota rápida de las débiles tropas árabes y la mayoría de la violencia la sufrieron civiles palestinos completamente desarmados.

La cuestión de los refugiados palestinos se convirtió en uno de los principales asuntos pendientes y la partición no resolvió el conflicto, solo le dio legitimidad al nuevo Estado colonial y el discurso racista de la necesidad de limpieza étnica sobre el pueblo árabe.

Abordaremos ahora la cuestión central del trabajo ¿Por qué decimos que la Resolución implicó la legitimación de un proyecto colonial? Para esto, retomamos a Gramsci sobre su concepto de legitimidad, ligada a la idea de hegemonía. Para él, un grupo dirigente no domina solo mediante coerción, sino que debe crear un consenso que haga que la mayoría de la población acepte voluntariamente su liderazgo. La legitimidad se refuerza mediante instituciones que moldean la cultura, que crean un sentido común que naturaliza el orden existente.

La resolución crea un sentido común internacional que es el del sionismo: el «pueblo judío» merece un territorio y un Estado propio, y es sobre Palestina que se debe implementar. Llaman «autodeterminación» a un proceso de colonización y expulsión de la población originaria.

Parte de que Además, la resolución viene cargada de lo que Edward Said llama orientalismo, que es la visión sionista, la visión reproducida sistemáticamente por Europa acerca de Oriente: de que las comunidades árabes son atrasadas, irracionales, belicosas y no están dispuestas a llegar a un consenso con la población inmigrante europea, que son los racionales y los que brindan una solución ideal al conflicto.

La resolución asignó la mayoría del territorio palestino a una minoría poblacional recientemente llegada. Ignoró el principio de autodeterminación de la población nativa, asignándole el territorio a un grupo no-indígena sin consentimiento del pueblo originario. La arquitectura legal-política de la 181 preparó las condiciones y legitimó el marco internacional de la colonización, desplazamiento sistemático y, posteriormente, el genocidio sobre el pueblo palestino.

Por último, queremos desarrollar sobre esto último, aquello que se lo conoce como la Nakba. La consecuencia mas catastrófica de la creación del Estado de Israel fue la desposesión, expulsión y huida masiva de población palestina. La fecha de conmemoración toma como referencia al 15 de mayo de 1948, cuando la violencia escaló con atentados contra civiles, operaciones militares para asegurar o “limpiar” áreas, y episodios de represalia, impedimento al retorno y destrucción masiva de medios de vida.

La Nakba es fundacional para la identidad nacional palestina contemporánea; define narrativas políticas, demandas (especialmente el derecho de retorno) y reclamos de justicia, reparación y memoria. Los campos de refugiados se convirtieron en asentamientos permanentes en muchos casos; condiciones de precariedad, dependencia de ayuda internacional y marginalización económica que marcaron la experiencia de generaciones. La condición de refugiado y la narrativa de la pérdida se transmitieron generacionalmente; hoy existen comunidades palestinas refugiadas cuyos ancestros salieron en 1948 y que siguen reivindicando su derecho a regresar  a ser indemnizadas.

Queremos cerrar citando a Ghassan Kanafani, periodista, autor y artista palestino:

“El objetivo de la educación es corregir la marcha de la historia. Por esta razón necesitamos estudiar historia y aprehender su dialéctica para construir una nueva era histórica, en la cual los oprimidos vivirán, después de liberación revolucionaria, de la contradiccion que los cautivo.

La causa palestina no es una causa solo para los palestinos, sino una causa para cada revolucionario, dondequiera que esté, como causa de las masas explotadas y oprimidas en nuestra era”.

Sabrina Muñoz y Melina Tomasin, militantes de El Motor de la Historia, durante la presentación de su ponencia en las II Jornadas de Estudiantes de Historia de la UBA.

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