
El reclamo se basa en la necesidad de un inmediato aumento del 50% al básico en compensación al atraso que arrastra su salario desde hace más de dos años con respecto la escalada inflacionaria. El sueldo de miseria ha obligado a los compañeros a tener que tomar otro empleo para solventar sus gastos y deudas.
Como respuesta a sus demandas, la dirección del Hospital no ha hecho otra cosa que tomarles el pelo ofreciendo un miserable bono en negro de $13 mil por única vez, reafirmando que por el momento no se abrirán paritarias, en consonancia con la política del gobierno nacional. Además, los compañeros denuncian la connivencia de los sindicatos con la dirección del hospital, los cuales no movieron un dedo para conseguir las reivindicaciones.
Demás está decir que la dificultad salarial se suma al resto de los problemas que está atravesando el personal de salud, sometido a un intenso y continuo estrés producto de tener que lidiar con los pacientes de Covid-19 en las condiciones deplorables que arrastra hace décadas nuestro desfinanciado sistema de salud. A su vez, la desidia del Estado y de la patronal de la atención privada de salud, nos ha llevado a ocupar el podio mundial en la cantidad de personal sanitario con casos positivos, superando la abultada cifra de más de 17 mil contagiados. Esto se ha cobrado la vida de varios trabajadores de la salud: solamente en las últimas semanas y en la zona sur, se produjo el deceso de una compañera del Hospital Oller de Solano, la compañera Lucy del Gandulfo, y en esta semana, la de Sergio Rey del Evita de Lanús.
En este marco, hay que dar cuenta la importancia de la lucha de los trabajadores de El Cruce, siendo que es el único Hospital donde se está peleando activamente por un aumento salarial. El potencial de esta pelea radica en que puede convertirse en un catalizador de los reclamos y ayude a poner en pie al resto de los trabajadores de la salud a largo y ancho del país.
Esta premisa se basa en la legitimidad y el apoyo con el que cuenta la pelea. Los exitosos cortes llevados a cabo han recibido la simpatía con bocinazos y también en comentarios de fuerza en las redes, casi el único canal por el cual se ha difundido y viralizado todo el conflicto hasta el momento. Sin dudas, el personal de salud es uno de los más prestigiados a los ojos de la sociedad dada su valerosa labor frente a la pandemia.
Por lo expresado, desde la Corriente Sindical 18 de Diciembre, acompañando esta lucha desde el primer día, creemos que es necesario redoblar las medidas de fuerza ante la intransigencia de la dirección y el gobierno. En ese sentido, recordando de hace dos años cuando el masivo abrazo que derrotó los planes de ajuste presupuestario del macrismo, el triunfo de esta pelea estará más cerca ampliando y visibilizando el conflicto más allá del hospital, convocando a sumarse a esta lucha a todos los sectores que quieran solidarizarse con la misma.
“Somos la primera línea contra el virus, pero somos los menos visibles a la hora del salario” fue una frase del primer corte y que podría sintetizar las razones del inicio del actual conflicto. Por ello, debemos apelar a toda la solidaridad posible para amplificar la voz a los que no tienen voz.






