Ataque al Cine Independiente en el Festival de Cine de Mar del Plata

La nueva reglamentación para participar del Festival de Cine de Mar del Plata impone mayores restricciones al cine independiente mientras mantiene sus puertas abiertas a las grandes empresas cinematográficas.

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En el día de ayer, se abrió la convocatoria para el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, uno de los espacios más importantes para la exhibición del cine argentino y también de todo el mundo. Este año decidieron cambiar las reglas del juego para la participación de producciones independientes, en el reglamento de la Competencia Argentina solo podrán participar “películas declaradas de interés por el INCAA en los términos de la normativa nacional vigente.”

Es decir, sólo se limitarán participar en la categoría producciones que fueron financiadas y aprobadas por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Es decir: se ponen mayores filtros a la participación de producciones independientes mientras las corporaciones audiovisuales siguen llenando sus bolsillos y pueden libremente promocionar sus películas comerciales en el festival. Se trata de un duro golpe bajo al cine independiente argentino, a películas que fueron hechas mediante bajo presupuesto y carecen de su visibilidad en festivales o salas de cine de vanguardia. También implica negar representación a cineastas independientes, apagar las voces de quienes están para mostrarnos algo distinto, haciendo que cuestionemos nuestra mirada hacia el mundo y cómo debemos enfrentarnos a ello. Es una medida discriminatoria para un cine diferente.

El presidente del Festival, Fernando Juan Lima, salió a desmentir la existencia de la medida diciendo que fue un error de redacción y que todas las películas producidas y co-producidas en el país podrán participar de la competencia. Que haya salido a calmar las aguas diciendo que fue una confusión no puede negar el hecho de que se imponen mayores restricciones para participar a cientos de películas producidas en bajos recursos y que, mayormente, son los directores y técnicos que le ponen sangre y sudor para tener una película lograda.

El cine no es un mero producto para el goce de las empresas cinematográficas que se empeñan en embolsar sus ganancias. Es una herramienta que, con el poder cinematográfico independiente, puede ayudar a transformar la realidad y lo que vemos de ella.

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