
El Director del Hospital Posadas, Alberto Maceira, declaró hoy ante la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Eduardo Taiano, por el Vacunatorio VIP. En su declaración básicamente se lavó las manos para despegarse de la responsabilidad. Confirmó haber vacunado a diez personas en un despacho del Ministerio «por orden del ministro Ginés González García».
Que vivimos en un sistema desigual, no es ninguna novedad. Que en medio de una pandemia funcionarios del Estado acaparen miles de dosis de Sputnik V para administrar entre amigos y familiares del poder, tampoco. Pero la bronca se genera igual, sobre todo entre los trabajadores de la salud que vienen enfrentando el virus en la primera línea de batalla. “Es un escándalo, acá ni nos vacunaron a todos. Se llevan vacunas del Hospital y personal del Hospital para vacunar a sus amigos y la familia”, declaró Andrea -de la agrupación RH Combativo- trabajadora del Hospital Posadas para Izquierda Web. Al contrario de lo que afirmó Delfina Rossi en su cuenta de Twitter, el personal de salud no fue vacunado en su totalidad.
Andrea nos contó sobre el momento en que se enteró junto a sus compañeros sobre el vacunatorio VIP. Estaban en asamblea, discutiendo sobre las condiciones laborales en que se encuentran en este contexto de vacunas y pandemia. “Hay un montón de gente que está desesperada para que la vacunen y se la tienen que bancar y esperar que les avisen, y estos van y vacunan por atrás”, agregó.
La Provincia de Buenos Aires ya terminó de vacunar a todo su personal de salud. Ejemplar gestión de @Kicillofok ?
— Delfi Rossi (@rossi_delfina) February 22, 2021
En la investigación del circuito de vacunación paralelo, se confirmó que las vacunas llegaban del Hospital Posadas y del Ministerio. Maceira declaró ante la jueza junto a la Jefa de Epidemiología del Posadas y dijeron que recibían llamados de Marcelo Guille, el secretario de Ginés, y del subsecretario de Gestión de Servicios e Institutos, Alejandro Collia, que les pasaban la lista de nombres de personas que iban a ir a recibir las vacunas al Hospital. También dijeron que no podían desobedecer las indicaciones del Ministerio de Salud. Es decir, que sabían que estaban recibiendo órdenes de dudosa moral, pero la acción de cuestionar y denunciar tampoco estaba entre sus opciones.






