Desde la publicación del informe de pobreza del INDEC de la primera mitad del 2025, el mileísmo y sus mentirosos oficiales intentan a toda costa imponer la falsa narrativa de que estarían reduciendo la pobreza. A primera vista, el informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina confirmaría en parte esos festejos.
La cifra oficial del INDEC es que el 31,6% de la población es pobre en el segundo trimestre del 2025, mientras que el dato de la UCA dice que lo sería el 36,3% en el tercer trimestre.
El pico del dato oficial fue del 52,9% en el primer semestre del 2024, producto de la devaluación de diciembre del 2023 y las primeras medidas de ajuste del gobierno de Milei. Según el gobierno, esta cifra que es culpa de ellos y sus medidas, eran por la «pesada herencia» del gobierno anterior. Quieren hacer creer que el ajuste que hundió a millones en la pobreza fue un «sinceramiento». Y, bajo Milei, la economía ahora «sincerada» habría entrado en la senda del crecimiento. La misma economía que necesita del salvataje permanente de Estados Unidos, y del FMI y Trump en especial, para no derrumbarse.
Los datos muestran, así, que una parte de la población hundida en una miseria mayor por Milei ahora estaría en una situación de miseria menor. Todos los índices de consumo siguen indicando caída, por lo que la caída oficial de la pobreza en los números es claramente engañosa. Es normal que una franja poco importante de los afectados por un ajuste brutal se recuperen en una situación un poco más estable. En particular sectores de clase media. Lo que es directamente imposible es una caída pronunciada de la pobreza cuando sigue cayendo el consumo.
El informe de la UCA indica una caída de la pobreza mucho menos pronunciada que la anunciada en los datos oficiales del INDEC. Los autores del informe advierten que sus propios números tienen que ser tomados con precaución.
“Si nos aproximáramos a una posible actualización metodológica, la CBT sería sustancialmente más elevada en todos los años, y en consecuencia la incidencia de la pobreza también sería mayor. Al mismo tiempo, una ponderación actualizada modificaría la evolución de la pobreza, ya que capturaría mejor el impacto del encarecimiento de los servicios desde la segunda mitad de 2024″ dice el informe.
El índice de la pobreza del INDEC se obtiene a partir de relevar los ingresos de las familias encuestadas a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), para luego comparar estos ingresos con la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT). El problema que hay detrás de estos índices es la falta de actualización en las conductas de consumo de las familias y el aumento de los servicios esenciales frente a otros gastos. La CBT se mide de la misma forma desde 2004.
“En otros términos, con una canasta más actualizada, la pobreza habría aumentado menos tras la devaluación de diciembre de 2023, pero también habría mostrado una reducción más lenta en los trimestres posteriores” agregaron los autores del informe al respecto.
Es lo mismo que decíamos en abril de este año, cuando el INDEC lanzaba su primer anuncio de que habría bajado la pobreza bajo Milei. «La pregunta es, entonces: ¿la gente sigue gastando lo mismo del total de sus ingresos en vivienda, agua, luz y gas? La obvia respuesta es que no, aunque no sepamos los detalles. Supongamos entonces que, antes de Milei, la gente común gastaba en vivienda, luz y agua alrededor del 11% de sus ingresos (la norma es que era más). ¿Qué pasa si, con los tarifazos brutales y los aumentos inmensos de los alquileres, la gente pasó a gastar el 30% de sus ingresos en eso? Para la medición de la Canasta Básica Total, para los índices de pobreza del INDEC, esos aumentos seguirían representando el 11% del total.»
Y luego: «La conclusión es evidente: millones gastaron menos en comida para gastar más en luz, gas y vivienda. Tienen menos que antes y viven peor, pero según las mediciones del INDEC son menos pobres que antes.»

Además, hay un cambio poco percibido en la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC: cambiaron algunas de las preguntas. Antes, se preguntaba por los ingresos laborales a algunos grupos familiares pero no había pregunta acerca de si percibían otro tipo de ingresos. Por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo. En los nuevos formularios para los encuestadores hay ahora sí preguntas que inducen a los encuestados a incluir en sus respuestas ingresos que antes podían pasar sin ser tenido en cuenta. Este cambio, relativamente sutil, cambia completamente los resultados de la evolución de la pobreza.
Al gobierno nacional le sirve festejar y declarar por todos los medios posibles que son los héroes que bajaron la pobreza. Pero la realidad es muy, muy diferente.




