Trump retrocede en Minnesota. El presidente estadounidense bajó el tono de sus declaraciones con relación al accionar de los agentes del ICE, en lo que parece ser un intento por desescalar los cuestionamientos hacia la Casa Blanca.
En las últimas semanas, los agentes del ICE llevaron a cabo un violento operativo para “cazar” migrantes en este estado, situación que provocó el malestar entre la población por las escenas grotescas que circularon por las redes.
Un caso emblemático fue la detención de un niño de cinco años, el cual fue utilizado como “carnada” para arrestar a su padre.
Más dramático aún, fueron los asesinatos a sangre fría de Renee Nicole Good y Alex Pretty, dos ciudadanos estadounidenses cuyo “delito” fue solidarizarse con la población migrante y manifestarse contra la violencia ejercida por los provocadores de ICE. Estos crímenes de Estado quedaron documentados en videos, los cuales no dejan duda sobre el accionar violento con que actúan los policías migratorios.
Aunque un ente estatal, esta agencia federal se comporta como un grupo para-estatal: sus integrantes andan encapuchados, actúan de forma provocadora y tienen permiso para asesinar cuando se “sienten” amenazados. Esta agencia no tiene un comportamiento típico de una institución de la democracia burguesa; pareciera que tiene sus propias leyes.
Lo anterior consternó a millones de personas en el país norteamericano, inclusive a sectores de la base republicana en Minnesota (y a nivel nacional). El odio social hacia el ICE se masificó, al extremo de que en la ciudad de se convocó a un “apagón comercial” el pasado 16 de enero y, en una muestra de fuerza, más de cincuenta mil personas marcharon por la calles de Minneapolis (capital del estado) a pesar de que el termómetro marcaba -20 grados Celsius.
En vista de esto, la Casa Blanca moderó su postura en las últimas horas, por lo que pasó de la defensa incondicional de los agentes migratorios y la condena de las víctimas por “radicales”, a decir que lamentaba la tragedia y que todo estaba en investigación.
Asimismo, Trump se comunicó con el gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Waltz, producto de lo cual accedió a reducir el número de agentes migratorios federales en el estado y removió a Gregory Bovino del comando de la operación, dado que estaba en el foco de los cuestionamientos por los asesinatos y métodos violentos empleados por sus subalternos.
El retroceso de Trump demuestra que mediante la movilización en las calles es posible combatir la avanzada de su gobierno de extrema derecha contra los migrantes y las libertades democráticas.
Además, deja en evidencia la incapacidad de los demócratas de transgredir la institucionalidad imperialista para propinarle una derrota contundente en las calles a la Casa Blanca. Por el contrario, se disponen a conciliar con Trump cuando está débil y hace la pantomima de la negociación, un retroceso táctico que el presidente realiza para sortear la crisis coyuntural y relanzar su cacería de migrantes en otros estados y ciudades de la unión americana.




