Declaración redactada por: Federico Dertaube
Es difícil saber en el día mismo de los primeros bombardeos de Estados Unidos a Venezuela y el secuestro de Maduro y Cilia Flores cuáles serán las consecuencias a largo plazo de la agresión. Lo que está claro es que puede ser el punto de partida de un nuevo mundo. La impunidad imperialista de Estados Unidos no es nada nueva, el matonaje de Trump tampoco. Pero lo que se puede estar abriendo sí lo es: la extrema derecha al frente de la principal potencia capitalista quiere imponer un nuevo orden mundial, con mayor o menor acuerdo con Rusia y China.
En la mitología griega, Pandora era la primera mujer, a la que los dioses entregaron una caja que no debía abrir. Por codicia y temeraria curiosidad, ella abrió la caja que contenía todos los males que aquejan al mundo. Trump acaba de abrir una Caja de Pandora cuyo contenido ahora se cierne sobre el mundo.
Estados Unidos y Venezuela
La opinión pública internacional, tanto entre las mayorías populares como entre las clases dominantes, está dividida sobre la posible guerra que Trump acaba de desatar sobre América Latina. La propaganda de justificación de la invasión viene siendo bien efectiva pese a las terribles experiencias de las guerras del imperialismo yanqui en la historia reciente.
El régimen madurista no tiene ninguna legitimidad. Es profundamente odiado por grandes masas de venezolanos, en especial en la diáspora de millones que habitaron los países de la región, y despreciado por la mayoría de los trabajadores y el pueblo de otros países.
Decíamos en ocasión del fraude electoral de mediados del 2024: «La crisis del que fue el gobierno más ‘radicalizado’, popular y fuerte de la ‘ola progresista’ nacionalista burguesa de la primera década del siglo XXI es uno de los hechos políticos más trascendentales de la situación regional. Hasta la más rancia derecha, defensora de dictaduras y de políticas económicas que llevaron a países como Argentina a fondos de crisis insondables, puede hacerse fuerte agitando el cuco de Venezuela».
Y luego: «Del autoproclamado ‘socialismo del siglo XXI’ se pasó a un régimen capitalista autoritario y ultradecadente. Maduro ya no se sostiene con el fervor popular con el que se sostuvo Chávez. Sus pilares son las Fuerzas Armadas, generosamente pertrechadas por Irán, y el apoyo de potencias en ascenso, competidoras de Estados Unidos y aspirantes a convertirse en imperialistas, Rusia y China».
Pero la legitimidad relativa en la que se quiere apoyar el trumpismo solamente puede tener poco alcance. Nadie piensa que las invasiones de Iraq y Afganistán hayan sido otra cosa que guerras de saqueo y destrucción imperialista. Empezando por el propio Donald Trump, que hizo dos campañas electorales denunciándolas. Y tanto el régimen de Sadam Hussein como el de los Talibán tenían aún menos apoyo popular y legitimidad que el que tiene el madurismo. También se reprodujeron por todos los medios internacionales los festejos de iraquíes derribando estatuas del dictador.
Pero los rigores del imperialismo se hicieron sentir más pronto que tarde. Ya todo el mundo sabe que Estados Unidos no llevó «libertad» ni «democracia» sino saqueo y masacres.
Las cosas son aún más burdas que hace 22 años bajo el gobierno de Bush. Los que hacen propaganda sobre la «libertad» para Venezuela traída por la fuerza de los bombarderos es sobre todo la derecha latinoamericana y, en general, los perros falderos del trumpismo. Milei, por ejemplo, fue uno de los primeros en festejar.
Pero el caso más patético es probablemente el de María Corina Machado, que celebró la agresión y anunció un triunfo… y después Trump aclaró que no le consultaron nada y que no la dejarán gobernar.
“Vamos a dirigir el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa” dijo Trump en conferencia de prensa. «No podemos arriesgarnos a que alguien más tome el control de Venezuela sin tener en cuenta el bien del pueblo venezolano”. La política de Trump es explícitamente pisotear toda soberanía, es que Estados Unidos convierta a Venezuela en su colonia.
Es una completa novedad en casi un siglo, y en general para Estados Unidos. Todas las agresiones imperialistas, al menos desde la Segunda Guerra Mundial, eran presentadas como un combate por la defensa de la libertad y la democracia. Así fue en Vietnam, así fue en Iraq. La justificación trumpista de los «narcos» es tan burdamente mentirosa que engaña solamente a los que tienen muchos deseos de ser engañados. Ahora, pasaron directamente a decir que Venezuela y su petróleo les pertenecen.
La Caja de Pandora en la situación mundial: la ruptura de la «ley internacional»
Lo más inédito de esta agresión, lo más peligroso, es que les da rienda suelta a las principales potencias para someter sin disfraces al mundo a la ley del más fuerte. Es exactamente esto lo que puede significar un nuevo orden mundial, diferente al impuesto por los propios Estados Unidos tras la segunda Guerra Mundial.
Es un guiño para Rusia en Ucrania. También, aunque más difícil, puede darle respaldo a China y sus intenciones anexionistas sobre Taiwán. ¿Por qué Putin no se sentiría avalado para hacer alguna acusación a Zelensky y secuestrarlo? ¿Por qué Xi Jinping no se sentiría con el derecho a pisotear toda soberanía de Taipei?
La era de los imperios coloniales fue la de la imposición de la ley del más fuerte en todos los rincones del mundo. Esa época se terminó con la creación de la ONU y el «derecho internacional». El imperialismo llevaba muchas décadas disfrazado de democracia, a partir de 1945 llevó ese disfraz a las relaciones internacionales. La ley del más fuerte necesitaba la legitimidad «democrática». A la cabeza de ese orden mundial de imperialismo pseudo democrático, basado en supuestas reglas y consensos entre potencias y países sometidos, estaban los propios Estados Unidos.
La potencia norteamericana instituyó su hegemonía con la disolución de los imperios coloniales. Le puso un ropaje «democrático» a sus guerras, sus masacres y sus saqueos. Es el propio Washington el que voluntariamente abandona el disfraz. Trump no quiere esconder que su régimen y su violencia no se quieren atar a ninguna «ley» que sea supuestamente igual para todos los países. Su respuesta a la decadencia de la hegemonía indisputada de Estados Unidos en el mundo incluye un ensayo de acuerdo tácito y conflictivo de reparto del mundo con Rusia y China. Pueden entregarse zonas de influencia y que las tensiones de choques de intereses de las potencias sean cada vez más intensas. La agresión de Estados Unidos a Venezuela es un peligro inmenso para las «zonas de influencia» de las otras dos grandes potencias, y también puede acelerar la agresividad interimperialista.
Por eso buena parte de las clases dominantes del mundo miran con temor lo que pasa en América Latina. Están acostumbradas a tener un Estado propio y prefieren ser socias menores del imperialismo a que les arrebaten todo el negocio. La extrema derecha, mientras tanto, está mostrando al mundo su deseo de ser colonia. Milei y Corina Machado son los nombres destacados de la tropa de lamebotas de Trump, de perros falderos que mueven el rabo esperando un hueso que raramente llega.
La Caja de Pandora en Venezuela y la América Latina
Las expectativas de «democracia» y «libertad» de muchos venezolanos no se verán cumplidas. Bajo ningún punto de vista. En todos los escenarios posibles de régimen impuesto por los yanquis, sea con ocupación directa o con gobierno títere, las perspectivas son muy malas para las inmensas mayorías.
En el momento en que escribimos, no está nada claro quién gobernará Venezuela. Por ahora, el madurismo sin Maduro sigue en el poder. No se sabe si algunos sectores han llegado a algún acuerdo con Washington ni por qué fue tan fácil que se llevaran al jefe del régimen. Por lo pronto, han hecho algunas declaraciones de rechazo a la intervención, exigieron la devolución de Maduro y han llamado a la «calma» tratando de mantener el control. No está claro tampoco qué rol podrá cumplir la derecha proyanqui, que se relame con las posibilidades del poder que están por ahora muy lejos de tener.
Hay algo muy claro: no hay Estado venezolano viable, no importa a quién tenga al frente, con el plan de apropiación del petróleo anunciado por Trump. Cuando llama «nuestro» al crudo venezolano muestra no solamente su desprecio por toda soberanía nacional de Venezuela. También hace explícito que poco le importa el gobierno del país. Si Estados Unidos se apropiara de sus recursos petroleros, Venezuela no podría esperar otra cosa que un colapso aún más degradante que el vivido bajo el madurismo.
La clase dominante venezolana está dividida. Los vendepatria «escuálidos» de la oligarquía clásica festeja la posibilidad de recuperar todo el poder perdido con el amparo del imperialismo yanqui. Los boliburgueses y las Fuerzas Armadas tienen muchos intereses creados en torno al madurismo, que no querrán abandonar así como así. Además, pese a ser minoría, millones de personas siguen creyendo en el chavismo y el falso «socialismo del siglo XXI». La agresión desatada por Trump puede traer consigo décadas de violencia civil entre sectores de la clase dominante y de las mayorías populares. Además, claro está, de la propia violencia de las tropas yanquis.
Además, la agresión yanqui se convirtió automáticamente en una amenaza cierta para toda América Latina. Gobiernos moderados como los de Lula en Brasil y Petro en Colombia repudiaron rápidamente la agresión porque entienden perfectamente lo que significa. “Esta operación exitosa es una advertencia. Lo que le pasó a Maduro le puede pasar a otros.” Si logra pasar impunemente la agresión de Estados Unidos a Venezuela, el gobierno trumpista se convierte automáticamente en una amenaza para la soberanía de todos los países del continente.
La Caja de Pandora en la respuesta antiimperialista de masas a la agresión de Estados Unidos a Venezuela
Como en Vietnam, la sostenida movilización antiimperialista, la solidaridad de los oprimidos del mundo, puede imponer una derrota a los Estados Unidos.
Vivimos en un mundo muy diferente al de los 70′. Incluso en uno muy distinto al del 2003. La misma clase dominante de Estados Unidos está profundamente dividida sobre la aventura trumpista a Venezuela. No existe el consenso imperial sobre Vietnam e Iraq. Por eso también Trump se inventó la excusa del narcotráfico para no tener que pasar por el Congreso yanqui, que es el único con el derecho a declarar la guerra a otros países. Más aún, todo esto sucede a días de la asunción de un gobierno en Nueva York que se dice antiimperialista y socialista.
La movilización antiimperialista mundial es clave para frenar la agresión de Estados Unidos a Venezuela. Las direcciones sindicales y autoproclamadas de izquierda, los gobiernos «progresistas» como los de Lula y Petro, los demócratas de Estados Unidos, Mamdani y el gobierno de Nueva York, todos tienen la responsabilidad de darle impulso al reclamo de masas contra la intervención militar en suelo venezolano.
Tras liberar todos los males sobre el mundo, Pandora miró en el interior de la Caja para descubrir que quedaba algo pequeño dentro. Era la «esperanza». La movilización de masas internacional es esa esperanza, la única que puede ponerle un freno a los proyectos de opresión colonial y saqueo imperialista de Trump y sus cómplices de la extrema derecha.
Trump puede haber abierto la Caja de Pandora que desate la respuesta internacional de masas contra el imperialismo. La agresión de Estados Unidos a Venezuela puede tener un efecto rebote de rechazo al trumpismo.
¡Fuera los yanquis de Venezuela y América Latina! Que el pueblo venezolano decida su futuro por su cuenta, sin intervención militar ni colonial. Por la movilización internacional de masas antiimperialista para ponerle un freno a Trump.
La primera posición de la Corriente Socialismo o Barbarie frente a la agresión
Declaraciones de Roberto Sáenz, dirigente de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie: «El gobierno fascistoide de Trump vuele a las andanzas del imperialismo tradicional. El mundo y los pueblos parece q tienen propietarios: estos gobiernos imperialistas roñosos q pretenden llevarse puesta la soberanía popular y los derechos nacionales. Los países del mundo son su patio trasero donde pretenden hacer y deshacer como mejor les plazca.
El gobierno fascistoide de Trump vuele a las andanzas del imperialismo tradicional! El mundo y los pueblos parece q tienen propietarios: estos gobiernos imperialistas roñosos q pretenden llevarse puesta la soberanía popular y los derechos nacionales! Los países del mundo son su…
— Roberto Saenz (@RobertoSaenzSoB) January 3, 2026
El bombardeo de civiles venezolanos y la captura de Maduro y su esposa son un escándalo. Maduro es la degradación de un régimen que tuvo rasgos nacionalistas burgueses e hizo en su momento concesiones a las masas populares. Trump es la lacra reaccionaria en toda la línea. Defendemos de manera incondicional al pueblo venezolano. Ninguna solución a los problemas de su pueblo puede venir de este despreciable y abusador de mujeres déspota imperialista. Latinoamérica se tiene q poner de pie contra esta brutal agresión lo mismo q la población latina y explotada y oprimida en los EE.UU. Mamdani, ahora alcalde de Nueva York tiene q mostrar lo q vale y llamar a una inmensa movilización contra Trump en la ciudad más importante de EE.UU.
Ver esta publicación en Instagram
La corriente internacional Socialismo o Barbarie llama a la movilización antiimperialista y anti capitalista en Latinoamérica y todo el mundo contra esta brutal agresión. El capitalismo chorrea sangre, lodo e inmundicia por todos sus poros. Tenemos q acabar con esta lacra. Fuera Trump y su inmundo imperialismo de Venezuela. Libertad a Maduro y su esposa! Que el pueblo venezolano pueda decidir libremente su destino. Pongamos en pie Latinoamérica contra la lacra imperialistas y sus lacayos como Milei en la Argentina. Vamos por un mundo anticapitalista. ¡Abajo los opresores, arriba los oprimidos! El capitalismo no va más.»




