
Según trascendió en los medios a partir del informe del ministerio de salud de la nación, en las últimas 24 horas se registraron 382 muertes y 8.713 nuevos casos positivos de Covid-19.
El total de infectados en todo el país asciende a 350.867 y las víctimas fatales ya suman 7.366.
En el informe se detalla que del total de esos casos, 1.180 (0,3%) son importados, 85.600 (24,4%) son contactos estrechos de casos confirmados, 213.348 (60,8%) son casos de circulación comunitaria y el resto se encuentra en investigación epidemiológica.
Este salto debe encender las alarmas, podría ser un indicador de que la pandemia se está descontrolando. El gobierno debe tomar medidas urgentes, suspender la producción no esencial y multiplicar el presupuesto, personal e insumos sanitarios. Se debe pasar urgente a una nueva fase de emergencia para contener la expansión de nuevos brotes y detener lo que podría ser una catástrofe humanitaria como se ha visto en otros países.
Lamentablemente, de manera irresponsable, el ejecutivo nacional viene privilegiando ceder a las exigencias de los grandes capitalistas y la derecha movilizada que exige la apertura y flexibilización de la cuarentena. Si no se toman medidas urgentes, la situación puede salirse completamente de control.






