
El dato más sobresaliente de la elección en Santa Fe es que se confirma la tendencia al estrepitoso derrumbe de Cambiemos. En 2015, aún con una bufonesca y decadente figura como la de Del Sel encabezando sus listas, el PRO había logrado ganar las Primarias aunque para las definitivas el PS revirtiera los resultados. Comparativamente, las candidaturas del macrismo pasaron (a gobernador) de 536 mil votos a 312 mil. ¡Una caída de casi el 60%! En cuanto al Frente Progresista, cayó más levemente de 533 mil votos en las Primarias del 2015 a 494 mil el día de ayer. El gran ganador es el peronismo, que alcanzó más de 677 mil sufragios entre sus dos listas contra los 365 mil de hace cuatro años.
Así, el oficialismo y el PJ serán aparentemente quienes disputen el cargo de gobernador. Por ahora, el PJ tendría una amplia ventaja pero de todas formas las cosas están muy abiertas. Frente al hecho cierto de que el candidato radical de Macri (Corral) no disputaría la provincia, podría perder aún más votos que podrían migrar hacia el Frente Progresista. En él todavía está un sector de la UCR provincial que no fue parte de Cambiemos en esta elección. Por su parte, el PJ tuvo por ganador en su interna a Perotti, un peronista que supo ser menemista y kirchnerista. La mayoría del kirchnerismo participó de la lista perdedora de la interna del PJ (con su candidata Bielsa encabezando) y pasaría a apoyar a Perotti. No obstante, no está claro si la totalidad del electorado de Bielsa se volcaría hacia la lista del PJ en la elección definitiva.
Entonces: el gran perdedor es el gobierno nacional y todavía está por verse quien será el ganador definitivo en la elección definitiva.
La elección a diputados provinciales es algo más dispera. Allí, el oficialismo del Frente Progresista ganó con amplia ventaja con el actual gobernador Lifschitz alcanzando 543 mil votos. La sorpresa fueron los 160 mil votos de Amalia Granata que no por ser minoritarios dejan de ser significativos. La radicalización por derecha que se registra a nivel internacional tiene aquí una expresión real aunque todavía no peligrosa. Por su parte, la centroizquierda de Carlos Del Frade parece haber hecho una mejor elección que la de hace cuatro años con 64 mil votos que lo dejan de todas formas al margen de dar peleas mayores.
Finalmente, están los magros resultados de la izquierda. El FIT no logró cruzar la barrera del 1,5% del padrón electoral a diferencia de cuatro años atrás. En cuanto a la cantidad de votos totales se mostró estancado, perdiendo algunos votos a gobernador y con una caída mucho más pronunciada en la categoría de diputados (de 41 mil votos en 2015 a un poco más de 23 mil en 2019!). El piso proscriptivo provincial es diferente al nacional, en el que se exige el 1,5% de los votos válidos. Así, perdiendo votos y sufriendo el crecimiento de la abstención, quedaron afuera de la elección general. Y su respuesta frente a esto es la de sostener una autorreferencialidad irresponsable llegando al punto tal de denunciar el piso provincial exigiendo que se aplique el nacional. Sostuvo en una nota aparecida el día de hoy su candidato que “tan absurdo es el piso del 1,5 % del padrón, que autoridades del propio Tribunal Electoral Provincial admitieron en el 2017, ante una presentación hecha por nuestro Frente, que correspondería aplicar el mismo piso que la ley nacional, es decir 1,5 % de los votos válidos”. En vez de denunciar todos los pisos proscriptivos (dirigidos fundamentalmente contra la izquierda), se adaptan a las condiciones impuestas por el régimen político siguiendo criterios de conveniencia electoralista.
Una lección importante para la izquierda es que hay que romper con los conservadurismos autorreferenciales. La izquierda necesita de la unidad, no sólo para superar un piso electoral proscriptivo sino para convertirse en alternativa frente a la crisis nacional a la que ha llevado la clase capitalista al país.






