Ante el derrotismo de la CGT y del peronismo

Por un paro general para derrotar la reforma laboral esclavista de Milei

El gobierno pretende aprobar la “reforma laboral” en las sesiones extraordinarias. Como denunciamos en otros artículos, se trata de una contrarrevolución laboral esclavista, que no deja en pie ninguno de los aspectos progresivos de defensa de las condiciones laborales y derechos de los trabajadores.

A pesar de la gravedad del ataque, no hay un llamado contundente para derrotar el proyecto esclavista por parte de la dirección de la CGT y de Unión por la Patria (UP, denominación del peronismo en el Congreso). Por el contrario, su política es pedir un “dialogo” con el gobierno de extrema derecha de Milei (CGT) o limitarse a realizar una “oposición” formal en el Congreso porque dan por perdida la batalla por anticipado (UP).

¿Qué dice la CGT?

“Mientras no sea volver a la esclavitud estamos dispuestos a discutir la Reforma Laboral”.  Con estas palabras, el co-secretario de la CGT, Octavio Argüello, expuso con claridad que la central sindical no tiene como objetivo derrotar la contrarreforma laboral.

Aunque reconoce que la misma “no va a dar más trabajo” y, por el contrario, “va a precarizar más a los trabajadores”, su política consiste en exigir espacios de diálogo a la Casa Rosada para revisar el contenido del proyecto. “Si no nos escuchan estaremos en la calle protestando”, sentenció en tono de “amenaza”.

Por su parte, el triunviro Cristian Jerónimo tildó el proyecto de “malicioso”, pero no se diferenció en nada del tono “dialoguista” del resto de la CGT: “Si no somos escuchados, reaccionamos con las herramientas que tenemos”, al mismo tiempo que reiteró que seguirán insistiendo con las gestiones ante los gobernadores y legisladores para que no se apruebe el proyecto del ejecutivo.

De esta forma, queda claro –por si alguien tenía alguna duda- que la CGT “amenaza” con movilizar como la última opción, pues toda su orientación consiste en pedir una mesa de diálogo con Casa Rosada o buscar acuerdos con la “oposición” en el Congreso y con los gobernadores.

Es decir, apostar todo a la vía institucional, pero nada de preparar a las bases para enfrentar y derrotar a fondo el proyecto del gobierno que, aunque la critican, no la dimensionan como lo que realmente es: ¡una contrarrevolución laboral  esclavista con la que pretenden liquidar todos los derechos conquistados con años de lucha!

Mientras tanto, el peronismo en el Congreso…

Mientras la CGT apuesta a “frenar” la reforma con la ayuda de la “oposición” en el Congreso, desde la bancada de Unidos por la Patria dan por descontado que el gobierno la va aprobar en febrero, pues estiman que no les dan los votos para bloquear el proyecto que impulsan desde Balcarce 50.

Según informó Página 12, el peronismo en el Senado –junto a la CGT- entraron en una “fase realista” y de “ajuste de expectativas”, dentro de la cual el objetivo ya no es “reunir los votos para rechazar la ley, sino frenar su tratamiento”. En otras palabras, la finalidad es agrupar 36 bancadas parlamentarias para romper el quórum e impedir que se tramite el proyecto de ley.

Pero dicha táctica defensiva en el parlamento, solo tiene sentido (al menos desde los intereses de la clase trabajadora) si se articula con un plan ofensivo por la calle, para tratar de revertir la correlación de fuerza, desbordar por la izquierda al parlamento y derrotar la contrarreforma laboral. De lo contrario, es impensable que se pueda derrotar la reforma laboral de esta forma.

La Nación informó que el peronismo aceptó que no tiene los votos para frenar la reforma de Milei y dio por perdida la batalla antes de que inicie. Por tanto, UP va “actuar” como oposición formal, pero en realidad concentrará sus energías en negociar los pliegos de la Corte más adelante.

Lo anterior demuestra que el peronismo se maneja con una lógica parlamentaria, bajo la cual la suma y resta de votos es el único criterio para evaluar las posibilidades de vencer o ser derrotado. Una estrategia que conduce al fracaso por anticipado, porque renuncia a impulsar la lucha en las calles para transformar las condiciones y derrotar la contrarrevolución laboral de Milei.

Por un paro general para derrotar a Milei y su reforma  esclavista

El ministro Diego Santilli realizó un exhaustivo viaje al interior del país para cosechar apoyos. Los medios hablan de que hasta el momento logró la anuencia de 4 gobernadores, con la visita a 6 provincias. Entre ellos, el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, quien otorgó su apoyo explícito al proyecto.

Casa Rosada intenta negociar con los gobernadores y con los senadores de los bloques dialoguistas, aunque Bullrich reitera que tiene una línea roja en la negociación: no cambiar el “corazón” de la reforma. Es decir, no va aprobar una reforma que no sea esclavista.

Mientras el gobierno insiste en su política, la CGT y el peronismo no apuestan a derrotar  la contrarreforma laboral. Por el contrario, su estrategia es “atenuar” el ataque mediante negociaciones en las alturas del «Palacio».

En contraposición a esta política derrotista, es necesario destacar el rol del SiTraRepA (Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación) como vocero del conjunto de los trabajadores en los principales medios de comunicación, denunciando el contenido retrógrado del proyecto de ley, y exigiendo a la CGT el paro general, además del capítulo específico que refiere a legalizar el no reconocimiento a los repartidores como trabajadores.

En este marco, es fundamental que los sectores que participaron de la columna independiente del 18 de diciembre en la movilización de rechazo a la contrarreforma, y a las organizaciones sindicales, centros de estudiantes, organizaciones de derechos humanos, feministas y diversidades y ambientalistas, impulsen una convocatoria para el día en que se trate el proyecto de ley en el Congreso, cuya premisa principal debe ser el rechazo absoluto a todo el proyecto esclavista y cada uno de sus capítulos, así como la exigencia a la CGT de un paro general y plan de lucha hasta que caiga la ley y todo el plan de Milei.

Quienes afirman que la ley ya pasó, como dice el peronismo, le hacen el juego a Milei. La contrarreforma no puede pasar y es tarea de los anticapitalistas impulsar la máxima movilización para derrotarla.

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