
Estas obras cuentan con una fuerte oposición de los vecinos y asambleas en defensa del medioambiente, dado que, ambas son megaobras que de realizarse tendrían un impacto social y ecológico desastroso. A pesar de la fuerte oposición de los vecinos de diversas localidades de Punilla el gobierno de Schiaretti se mantiene firme en su impulso a estas prácticas ecocidas para beneficiar al agronegocios y la especulación inmobiliaria.
En concreto la «Autovía de Punilla» es una obra repudiada por los vecinos de Punilla debido a que es un proyecto del gobernador en defensa de los intereses de los desarrollistas inmobiliarios que que con esta autovía buscan aumentar el valor de sus tierras en las sierras del Valle de Punilla y alrededores para así poder iniciar la construcción de countries y barrios privados en la zona. Esto tendría nefastas consecuencias ambientales, ya que, implicaría un aumento de los desmontes en una provincia que conserva menos del 10% de su superficie de bosque nativo y porque afectaría a las cuevas hídricas de la región. Los vecinos de Bialet Massé denuncias que esta obra de alta tensión que cruzaría el barrio Suncho Huayco tendría como objetivo garantizar la energía necesaria para hacer viables dichos emprendimientos inmobiliarios.






