La cancillería argentina recibió hoy las cartas credenciales del embajador designado por Donald Trump, Peter Lamelas. Es un yanqui de origen cubano, un escuálido defensor del pasado colonial de su país de origen, cuando estaba sujeto al control de Estados Unidos.
Antes de asumir, dejó bien claro que ese era también el lugar de Argentina. Siempre fuimos eso para ellos, ahora lo dicen sin vergüenza.
Es importante recordar algunos de los dichos de su discurso colonial en junio de este año frente al Senado estadounidense y que Milei salió a respaldar ni bien se hicieron públicos:
- “Tenemos que seguir apoyando a la presidencia de Milei durante las elecciones de mitad de mandato y hasta el próximo período para poder construir una mejor relación entre nuestros dos países”.
- “Trabajaré para garantizar que los recursos de la Argentina, su energía y sus minerales críticos, beneficien a ambas naciones. Estados Unidos desea ser el socio predilecto de la Argentina en su reapertura a los mercados globales. Por lo tanto, es de nuestro interés estratégico asegurarnos de reducir las barreras comerciales y consolidar alianzas que garanticen un mercado justo, abierto y transparente”.
- “De ser confirmado, me mantendré firme contra la influencia maligna de potencias adversarias en la región, ya sean actores maliciosos o regímenes autoritarios como Cuba, Venezuela, Nicaragua, China, Irán y otros que buscan socavar los valores democráticos”.
Es una promesa de intervención sobre las decisiones soberanas de Argentina en materia de relaciones diplomáticas y económicas con otros países. Las relaciones diplomáticas y las embajadas, en teoría (siempre en teoría, si no existiera el imperialismo), son para las relaciones bilaterales entre países soberanos. No se supone (de nuevo, en teoría) que los embajadores tengan ningún poder de decisión sobre la política del país que los recibe. Claro que eso no evitó en ningún momento ningún golpe de Estado apoyado por la embajada yanqui en ningún lugar de América Latina. Hace varios años que eran más disimulados. Peter Lamelas dice en voz alta lo que antes decían en voz baja.
La designación de Lamelas es parte de la política de agresión intervencionista de Trump. Otros ejemplos son la militarización del Caribe con la excusa de librar una guerra contra el narco, con amenazas de intervención militar en Venezuela y el canal de Panamá.
El alineamiento de Milei con todo lo dicho y hecho por Trump y Lamelas es de ruptura de la soberanía política argentina. A Milei le importan muchísimo más los intereses de Estados Unidos en la región que la soberanía argentina en cuanto a política de relaciones internacionales.
El alineamiento colonial de Milei es total. Hace un mes, había firmado un decreto que permite la realización de dos ejercicios militares del ejército yanqui en territorio argentino.
Se trata del decreto 697/2025 y lleva las firmas de Milei, el canciller y de todos los ministros. En el mismo texto, el gobierno reconoce que carece de la autorización del Congreso. Según el artículo 75 de la Constitución Nacional, corresponde al Congreso permitir la introducción de tropas extranjeras en el territorio de la Nación, y la salida de las fuerzas nacionales fuera de él. Lo de Milei no solamente es cipayismo explícito, también es avasallamiento completo de toda legalidad.




