
En el marco de la cuarentena, la planta cierra hasta fines de abril, reanudando la producción en mayo. Desde entonces comenzaron los ataques de la patronal contra los trabajadores mediante una avanzada de retiros “voluntarios”, suspensiones, rebajas de sueldo, entre otras medidas. La excusa de la empresa se basa en que atento a la crisis económica y un brusco descenso de demanda de producción tienen que achicar los costos. Y como de costumbre, la primer y principal variable de ajuste son los trabajadores.
El conflicto comienza cuando un grupo de trabajadores no acepta la propuesta de retiros voluntarios, por lo que la empresa los despide. Ante esto, los compañeros del resto de la fábrica llevaron a cabo medidas de fuerza, lo cual derivó en el dictado de la conciliación obligatoria por parte del Ministerio de Trabajo estableciéndose la retracción de los despidos.
Ante la negativa de la patronal de acatar la conciliación, volvieron las medidas de fuerza de los trabajadores. Desde hace unos días la empresa no permite el ingreso de los compañeros, amenazando con cerrar la fábrica si no se termina la disputa por los despidos. Y a todo esto, se le suman el no pago de sueldos y aguinaldos.
Sin dudas, se trata de un verdadero lock out patronal que tiene como objetivo aprovechar la situación de desmovilización general a causa de la cuarentena para atacar las condiciones laborales de los trabajadores y descargar todos los costos de la crisis en sus espaldas.
Desde la Corriente Sindical 18 de diciembre nos solidarizamos y apoyamos la lucha de los compañeros de Prosidar, poniéndonos a disposición de lo que necesiten para continuar y ganar esta pelea. En ese sentido exigimos:
¡Reincorporación YA de todos los despedidos!






