
La semana pasada Patricia murió en el Hospital de José León Suárez por una grave inflamación de la vesícula, que si hubiese sido tratada a tiempo no hubiese significado más que una simple operación. Esto denota que fue víctima del abandono y los déficit de atención del sistema carcelario. Patricia a pesar de haber estado inconsciente y con respirador médico, permaneció esposada de pies y manos a la camilla del hospital hasta el último día.
Posterior a su detención, había pedido que le otorgaran prisión domiciliaria para poder acompañar a sus hijos, ya que uno de ellos tiene un retraso madurativo, es hipoacúsico y necesita de cuidados especiales. Eso nunca sucedió.
Hoy, a un año del 8A, día en el que la Cámara de Senadores le dijo que no a la Ley de Interrupción Voluntaria del embarazo, desoyendo a la mayoría social que se expresó a favor de la ley, el saldo es más mujeres muertas. No salvaron las dos vidas, ni ninguna y día a día se demuestra con más fuerza esa falacia. Por eso, sepan que la marea verde no va a parar de luchar para que el aborto sea ley en la argentina, las mujeres decidamos, las pibas tengan futuro y de una vez por todas dejemos de morir.
El futuro será nuestro.
Justicia por Patricia Solarza
¡Aborto legal ya!






