
Por Ana Clío
El jefe del Ejército de Estados Unidos, Mark Milley, llegará el lunes próximo a Buenos Aires para “reforzar los lazos entre ambos países sobre una visión común de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico en la región.”
La visita de Milley, quien tendrá una reunión con la cúpula del Ejército argentino y con autoridades del Ministerio de Defensa, se encuadra en la serie de reuniones que hubo en los últimos dos meses de parte de autoridades militares norteamericanas en la Argentina. «Hay idea de continuar y profundizar las relaciones bilaterales en el campo militar con Estados Unidos por una visión común que hay sobre la región y en función de la cumbre de presidentes del G20», dijo un alto funcionario del Gobierno al referirse al jefe del Pentágono.
Así las cosas, el jefe del Pentágono le ofreció a la Argentina todo el apoyo logístico, la presencia de buques, aviones y radares de Estados Unidos en Buenos Aires para garantizar a fines de noviembre la cumbre de presidentes del G20 en la que ya adelantó que participará el presidente Donald Trump.
Se trata todo, en última instancia, de un operativo de tutelaje. Cualquier planteo de “coordinación” militar con Estados Unidos no puede ser otra cosa que una subordinación directa orientada a la represión. Argentina será sede del G20 en plena crisis política con el macrismo, que incluye una subordinación reforzada con el jefe del norte. Aunque se trate de una operación circunstancial, es también un nuevo capítulo de subordinación estratégica. Las fuerzas represivas argentinas no necesitan de ninguna “coordinación” de este tipo para estar subordinadas a los intereses del imperialismo, lo están políticamente desde siempre. Y cuando hay “coordinaciones” como esta, los yanquis están simplemente fiscalizando que Macri esté haciendo las cosas como sus patrones quieren. Y parte de esto es que permitirán la presencia de militares estadounidenses en territorio nacional para ayudar a contener cualquier manifestación de descontento. Las referencias al narco y el terrorismo son distracciones “para la gilada”.
Debemos rechazar toda injerencia militar de los Estados Unidos. Como la instalación de bases militares en territorio argentino, se trata de un control directo de los capitalistas yanquis sobre sus zonas de negocios. Como ya dijimos en anteriores notas “repudiamos la instalación de estas bases militares, que se dan en un contexto donde el gobierno de Macri avanza a pasos agigantados en las relaciones de sometimiento con el gobierno de los Estados Unidos. La reaparición del FMI a la escena política del país no vino sola, vino con las correspondientes recetas y planes de ajuste. La política macrista es una entrega descarada de toda sombra de soberanía.
La lucha contra la opresión y explotación imperialista en países como el nuestro, son parte de la pelea por una nueva forma de organizar el mundo, por una nueva sociedad, atacando el corazón del capitalismo, lo cual, además, puede ayudar a la lucha de los explotados en los países centrales. Los trabajadores debemos rechazar de manera tajante al FMI y a la instalación de las bases militares, por eso le decimos no a la injerencia imperialista. Hay que derrotar el Plan del Fondo Monetario y solo lo lograremos si imponemos un plan global de salida a la crisis”.






