Esbozamos a continuación una serie de apuntes acerca de un año en Filosofía y Letras que estuvo marcado por la emergencia de luchas reivindicativas, especialmente ante el cierre de cátedras y materias paralelas
Posan de opositores y defensores de la Universidad pública, pero las autoridades radicales de la UBA son cómplices históricos de la mercantilización y la privatización.
Desde el el ¡Ya Basta! y el Nuevo MAS venimos construyendo una alternativa de izquierda que se apoya en una militancia dinámica y activa, con presencia real en cada conflicto y en cada espacio donde la juventud busca organizarse.
Los días 5, 6 y 7 de noviembre se desarrollaron las elecciones a centro de estudiantes y claustro estudiantil en las 17 facultades de la Universidad Nacional de La Plata.
Milei vuelve a intentar pasar por encima de su derrota parlamentaria reglamentando sin fondos las leyes que había intentado vetar sin éxito.
Cuando Milei venía de sufrir las peores derrotas políticas de su gestión, decidieron seguir un curso de provocación con nuevos vetos. Acaban de ser derrotados en el Senado gracias a la movilización, que marcó la agenda política por meses.
Convocan a una masiva Marcha Universitaria para el miércoles 17 de septiembre. Los estudiantes comenzaron a poner de pie asambleas para responder al veto de Milei al Financiamiento Universitario.
Milei viene de sufrir las peores derrotas políticas de su gestión, y de recibir golpes de los que no se sabe si se va a poder recuperar. Pero él, la coimera y todo el gobierno decidieron seguir un curso de provocación, de correr hacia adelante como si nada hubiera pasado.
Milei desoye la voluntad popular expresada en las movilizaciones populares por el presupuesto universitario y en las urnas de la provincia de Buenos Aires. Quiere ahogar la educación pública a toda costa.
Desde la asunción de Milei se le impuso a las Universidades Nacionales la lucha por presupuesto, contra un gobierno que quiere destruir la educación pública. La contundencia del paro se debe a la bronca acumulada frente a la destrucción del salario, a pesar de la tibieza de las conducciones sindicales.