La mora en el pago de las deudas y créditos personales se convirtió, en los últimos dos meses, en una catástrofe social nacional. En este momento hay 21 millones de personas endeudadas, tanto en el sistema bancario (préstamos personales, tarjeta de crédito) como en el sector “no financiero” (empresas “tecnológicas” que cumplen funciones bancarias sin estar reguladas como tales, como Mercado Libre). En poco más de dos años, entre febrero de 2024 y mayo de 2026, la cantidad de personas en mora[1] pasó de poco más de 3 millones a casi 6 millones, una duplicación. El 16% de los mayores de edad está en mora: 1 de cada 6. Y el problema recién empieza a manifestarse. Es uno de los principales dramas sociales de nuestro país. El gobierno nacional, de la boca de Milei y Caputo, sostiene que no es más que un “problema individual” “entre privados”, y que no corresponde que el Estado tome ninguna medida. Mientras tanto, millones de trabajadores endeudados porque no llegan a fin de mes están con la soga al cuello. Empiezan a crecer la angustia y la desesperación, pero también la bronca contra este gobierno inhumano y antisocial.
¿Por qué estalla este problema en nuestro país? Argentina es uno de los países del mundo con menor desarrollo del crédito personal para consumo. Para que nos demos una idea, en los países desarrollados el crédito suele representar el 100% del PBI. En Chile es del 40%, en Brasil del 35, en Colombia del 25%[2]. En Argentina históricamente el endeudamiento de las familias[3] se mantiene en el 5% del PBI[4], uno de los números más bajos del mundo. En nuestro país hay una cultura de no endeudarse, de aguantar con lo propio, pagar al contado para no tener problemas con los bancos y los prestamistas. ¿Cómo puede ser que en el país menos endeudado del mundo uno de los problemas sociales más explosivos sea la mora en el pago de los intereses de las deudas de las familias? En este artículo vamos a explicar este drama y la salida anticapitalista del Nuevo MAS para el problema.
El rol del crédito para consumo en el capitalismo
Lo primero que tenemos que entender es por qué la clase trabajadora de nuestro país comenzó a aumentar su endeudamiento, tanto en el sector financiero formal (Bancos y tarjetas de crédito) como en el sector no financiero formal. Antes de continuar, dejemos establecido que según el BCRA, los Proveedores No Financieros de Crédito (PNFC) se componen de las siguientes entidades:
| Tipos de proveedores no financieros de crédito | |
| Tipo de entidad | Porcentaje de los préstamos en febrero del 2026 |
| Cooperativas y mutuales | 3,80% |
| Fintech | 26,67% |
| Leasing & Factoring | 4,38% |
| Otras cadenas de comercios | 5,62% |
| Otras emisoras de tarjetas de crédito | 41,55% |
| Resto | 10,39% |
| Venta de electrodomésticos | 7,58% |
| Fuente: elaboración propia en base al Informe de Proveedores No Financieros de Crédito del BCRA | |
Entre ellas destacan las empresas “tecnológicas” o “fintech”, que cumplen funciones bancarias sin estar reguladas como tales, como Mercado Libre.
En pesos constantes -es decir, en términos reales, descontando el aumento de los precios- el crédito personal en nuestro país prácticamente se triplicó desde que asumió el gobierno de Javier Milei.


El crédito en el sistema capitalista es una herramienta muy poderosa. En otros países el nivel de endeudamiento es mucho mayor porque la educación superior es mayormente privada, y millones de jóvenes se endeudan para acceder, pero también por la existencia de créditos hipotecarios y para la compra de vehículos y bienes durables (electrodomésticos, etc). El crédito funciona para potenciar el consumo (y el consumismo): permite que los empresarios paguen salarios bajos pero los trabajadores consuman, endeudándose, mucho más de lo que reciben como salario, potenciando enormemente la producción y las ventas. El crédito separa en el tiempo el momento de la compra y el momento del pago, permitiendo a la economía crecer muy por encima de sus propias bases: los trabajadores demandan, en conjunto, más de lo que los capitalistas pagan por su fuerza de trabajo en un momento dado.
Al mismo tiempo conlleva un enorme riesgo, porque permite multiplicar el consumo y la producción, pero también incrementa el impacto de las crisis: por ejemplo, en el año 2008, con la crisis de las subprime, cuando millones de hogares estadounidenses dejaron de pagar sus créditos hipotecarios, no solamente entró en crisis el sistema financiero y el sector de la construcción que se había desarrollado enormemente con estos créditos, sino la economía capitalista mundial en su conjunto[5].
El trasfondo de una enorme crisis social
Ahora bien, el aumento del endeudamiento en Argentina no tiene que ver con un desarrollo “progresivo” del crédito, sino con un mecanismo mucho más perverso. En los últimos 10 años, el salario de los trabajadores en nuestro país no para de caer en términos reales. Es decir, desde hace una década el poder adquisitivo del salario viene cayendo.

Es un problema estructural del capitalismo argentino en crisis, como analizamos en el Manifiesto Anticapitalista para la Argentina del 2025.
Particularmente durante el gobierno de Milei se vivió un desplome de los ingresos, con una caída del poder de compra del 20% durante los primeros meses de la gestión libertaria. Los salarios reales todavía no llegaron ni siquiera al promedio de 2023.
Además, el gobierno de Milei llevó adelante un enorme ajuste de los precios relativos de laa economía. La inflación desde que asumió fue de más del 330%, pero los rubros de la canasta básica que son los llamados “gastos fijos” de cualquier familia trabajadora aumentaron mucho más: Alquiler de la vivienda 738%, Electricidad, gas y combustible 840%, prepagas 475%, transporte público 686%, telefonía e internet 469%.
Algunos de estos rubros, como las tarifas de los servicios públicos, los alquileres (vía la ley de alquileres), transporte público, prepagas, tenían precios regulados, que Milei decidió liberar al libre juego del “mercado” a comienzos de su mandato, permitiendo a empresarios y propietarios aumentar precios indiscriminadamente y eliminando los subsidios a los servicios públicos y transporte.
Esto último es especialmente pernicioso, porque durante muchos años estos subsidios fueron un “salario indirecto” a la clase trabajadora, una conquista que viene de la rebelión popular del 2001. Ese “salario indirecto” era un complemento al salario de bolsillo que pagan los capitalistas. Pero el gobierno de Milei decidió aplicar un ajuste brutal que eliminó todo el gasto estatal en materia de subsidios.
Al mismo tiempo, tampoco permitió que los trabajadores recuperemos ese “salario indirecto” directamente de nuestros empleadores: pusieron techo a las paritarias, y la Secretaría de Trabajo no homologa acuerdos que permitan empatarle a la inflación.
Todo este panorama llevó a la mayor caída de ingresos de las últimas décadas. Al mismo tiempo, el plan económico de Milei provocó más de 400 mil despidos en el sector privado registrado y otros tantos en el sector público, con cientos de miles de trabajadores que pasan a la informalidad, en condiciones de precariedad laboral y con menos derechos. El fenómeno que se generaliza es que los empresarios en argentina están pagando sistemáticamente a la clase trabajadora su fuerza de trabajo por debajo de su valor.
Los trabajadores están haciendo un enorme esfuerzo para intentar no derrumbarse. Es cada vez más común el pluriempleo: docentes que hacen Rappi, obreros industriales que trabajan de Uber por las noches. Por eso los trabajadores por aplicación pasaron de ser unos 200 mil en 2023 a más de 1 millón en la actualidad[6]. Por eso ningún gobierno, incluyendo al peronismo, que tuvo la oportunidad de reconocer al Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación durante la gestión de Alberto Fernández y no lo hizo, quiere regular el trabajo por plataformas: funciona en el capitalismo del siglo XXI como un enorme pulmón para atajar a los cientos de miles de trabajadores expulsados de la producción formal por sus patrones. Pero esto también tiene un límite: los trabajadores de reparto denuncian que muchas veces pasan horas sin recibir ningún pedido, y las tarifas de las apps están congeladas. Hay demasiados repartidores y demasiada crisis social. O, como dicen con un humor muy alerta algunos conductores ¿a quién vamos a llevar cuando seamos todos Uber?.
En este marco se explica el proceso de endeudamiento que están sufriendo las familias argentinas. No se triplicó el crédito en dos años porque los trabajadores estén invirtiendo, comprando casas, autos o televisores. Tampoco porque estén “especulando con la tasa de interés” o con el valor del dólar, como deslizó Caputo. El endeudamiento se triplicó porque no se llega a fin de mes, y el endeudamiento es el último recurso de una familia trabajadora para intentar sostenerse en un nivel de consumo digno. Si hiciera falta un argumento más para demostrar este punto, la entidad financiera con mayor crédito en mora es Carrefour Banco, la rama del gigante francés, que brinda tarjetas de crédito especialmente a los clientes del supermercado.
En todo este proceso de endeudamiento hay una irracionalidad: el crédito, en teoría, debería servir para realizar inversiones -comprar una casa, un auto, un bien durable como una heladera- no para consumir. Pero esta irracionalidad no corresponde a los trabajadores endeudados, sino a la economía de Milei. Es evidente con este cuadro que el endeudamiento y mora de las familias trabajadoras no es un problema “individual”, “entre privados”, como dice el gobierno. Eso no es más que una apariencia superficial. Es evidente que el acto de endeudarse es un evento “individual”: uno va al banco, firma papeles, o hace click en una app y recibe fondos “individualmente”. Pero lo que hay detrás de esa mera apariencia es que los empresarios se niegan a pagarles a los trabajadores un salario que siquiera se acerque a la canasta familiar[7]. Ese no es un problema individual, sino social: es la crisis del capitalismo argentino.
La deuda es impagable
Este enorme proceso de endeudamiento podría pasar desapercibido si no fuera porque ya se está transformando en una tragedia: los trabajadores están empezando a entrar en mora, es decir, están dejando de pagar las deudas.
El motivo es evidente: el ingreso que queda disponible luego de pagar el alquiler, los servicios de agua, luz, gas, la prepaga (los costos fijos), es ínfimo. El recurso del crédito permite estirarse un poco más. En ese proceso, el monto promedio de endeudamiento bancario llegó a $3.500.000[8], mientras que con las entidades no financieras es de $1.000.000[9].
Pero luego la deuda llega la cuenta: el resumen de la tarjeta, la primera cuota del crédito personal. Acá es donde entra a jugar la profunda irracionalidad del fenómeno, porque si el endeudamiento era para dar un respiro al aumento de los costos fijos, el repago del endeudamiento mismo se transforma en un costo fijo. Como los salarios no mejoran, la única alternativa es incrementar el endeudamiento, con el pago de intereses como nuevo “gasto inflexible”. En los últimos meses, al hacerse insostenible este esquema en el sistema bancario, muchos trabajadores tuvieron que recurrir a distintas aplicaciones del “sector no financiero”. En la siguiente tabla puede verse la migración de los trabajadores desde el sistema bancario al no financiero.
| Cantidad de deudores totales y en mora según tipo de entidad | ||||
| Febrero 2024 | Mayo 2026 | |||
| Tipo de entidad | Deudores totales | Deudores en mora | Deudores totales | Deudores en mora |
| Ambas | 5.490.063 | 1.173.974 | 7.192.179 | 1.082.455 |
| Solo entidades financieras | 9.049.715 | 643.772 | 7.371.140 | 1.315.363 |
| Solo entidades no financieras | 4.818.436 | 1.497.252 | 6.372.258 | 3.463.979 |
| Total | 19.358.214 | 3.314.998 | 20.935.577 | 5.861.797 |
| Fuente: Centro de Economía Política Argentina. (2026, 23 de julio). Endeudamiento y mora en familias y empresas. CEPA. https://centrocepa.com.ar/documentos/informes/822-endeudamiento-y-mora-en-familias-y-empresas | ||||
Finalmente, el proceso llega al dramático presente, donde casi el 30% de los deudores se encuentra en mora, pero si miramos al sector más vulnerable, el que se endeuda exclusivamente con el sector no financiero, la mora asciende al 50%. El ingreso a la mora es una tortura: es ingresar al veraz, recibir llamados todos los días de estudios jurídicos, no poder usar más una tarjeta de crédito. Pone los nervios al límite y obliga al trabajador a ordenar su vida en función de pagarle al banco o a la app.
La cantidad de deudores en mora pasó de 3.3 millones a 5.8 en dos años (un crecimiento del 75%). Pero el monto total en mora aumentó en tan solo un año en un 165% en términos reales[10] y ya llegó a más de 6 mil millones de dólares.
Tasas de interés usurarias
¿A qué tasa están prestando los bancos? La pregunta es importante, porque hace a la sostenibilidad del esquema. En Estados Unidos, por ejemplo, la tasa de interés de un préstamo personal está entre el 7% y el 15% anual. Con una inflación del 3%, estamos hablando de una tasa de interés real de entre el 5% y el 13%. En Argentina la inflación es del 33%, pero la tasa de interés de los bancos es muchísimo mayor: en promedio, el Costo Financiero Total (CFT) de un crédito es de 150%, una tasa de interés real astronómica del 90%. Veamos algunos ejemplos:
| Tasa de interés para créditos personales de diferentes entidades | ||
| Banco | Producto/Línea | Costo Financiero Total Anual (%) |
| Banco Nación | Crédito personal haberes | 93% |
| Banco Nación | Nación libre destino Cuenta Nación | 172% |
| Banco Nación | Nación libre destino sin paquete | 187% |
| Banco Galicia | Personal Éminent / segmentos preferenciales | 143% |
| Santander Argentina | Personal cuenta sueldo | 168% |
| Banco Ciudad | Personal haberes | 127% |
| Banco Macro | Plan Sueldo | 151% |
| Banco Provincia BA | Personal haberes | 159% |
| Naranja X | Fintech crédito personal | 160% |
| Mercado Crédito | Fintech crédito personal | 122% |
| Ualá | Fintech crédito personal | 130% |
| Fuente: relevamiento propio en base a los créditos ofrecidos por las diferentes entidades | ||
Un esquema de endeudamiento es sostenible cuando uno logra que sus ingresos aumenten a un mayor ritmo que la tasa de interés real. En nuestro país se da lo contrario: los salarios se derrumbaron y ahora están congelados, y las tasas de interés que cobran los bancos se hacen impagables.
Mucho peores son los Proveedores No Financieros de Crédito, las aplicaciones, fintech, plataformas, entre otras. Mercado Pago presta a una tasa de 250% en general, pero en su propia página web se encargan de avisar que “a veces” el CFT puede ser del ¡1375,94%!.
El negocio de estas empresas es prestar sin muchos papeles, sin historial crediticio, a tasas delirantes y poco transparentes. Pedidos Ya le presta a sus repartidores, con tasas por encima del 200%. Descuentan las cuotas directamente de los ingresos semanales, por lo que ya hay miles de repartidores que pedalean para pagar la deuda, no para tener un ingreso más. Una mención especial merece la empresa Gurpi, cuyo marketing está dirigido específicamente a los repartidores por aplicación. En una reciente investigación del Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación (SiTraRepA) se demostró que Gurpi ofrece créditos para comprar una moto de un valor de mercado de $1.500.000 en 52 cuotas semanales de $60.000 más un anticipo, montos que, al analizarlos con herramientas de análisis financiero, arrojan una tasa de interés efectiva anual del 700%. Toda una estafa, porque en ningún momento esta empresa publicita esa tasa de interés usuraria a sus víctimas.
Estos bancos y empresas fintech se aprovechan de que para el gobierno de Javier Milei todo es un “acuerdo libre entre privados” y eliminó todas las regulaciones a bancos y PNFC. Sin embargo, vale la pena recordar que el artículo 175 bis del código penal impone penas de hasta 6 años de prisión para el delito de usura. La usura, según la RAE, es el “Interés excesivo en un préstamo”. La palabra “excesivo” podría ser sujeta a interpretación, pero no en este caso. La tasa de inflación en Argentina es del 33%, las tasas que pagan los bancos por los plazos fijos están entre el 20% y el 30%. Las tasas del 150%, 230%, 700% y 1.300% son usurarias[11].
Con estas tasas de interés usurarias y la enorme brecha que hay entre el interés que pagan por los depósitos y el que cobran por los préstamos, los bancos son uno de los grandes ganadores del modelo de Milei[12]. El sistema financiero ganó, desde que asumió este gobierno, más de 17 mil millones de dólares.

Cómo puede verse en el gráfico, en los últimos meses, con el aumento de la mora, se redujeron las “súper ganancias” de los bancos. Como cualquier parásito, a los bancos les va muy bien hasta que ya no le quedan fuerzas a sus víctimas. En el interín, amasaron una fortuna a costa de la clase trabajadora de nuestro país.
Una salida anticapitalista para la crisis crediticia
El fenómeno masivo de endeudamiento que está atravesando la clase trabajadora argentina esconde un trasfondo muy profundo. De la misma manera que la dictadura militar, con Cavallo a la cabeza, estatizó la deuda privada de cientos de empresas, hoy el gobierno de Milei está privatizando la deuda pública, a manos de los trabajadores. Todos aquellos gastos sociales, de salario indirecto, que estaban a cargo del estado, Milei los puso sobre las espaldas de los trabajadores. Como la economía está parada, las empresas despiden y el gobierno pisa las paritarias, todo ese gasto público que Milei recortó y le pasó la factura a la población, se pagó con endeudamiento de las familias. Créditos para comprar comida, para pagar la luz, para no quedarse sin prepaga. Y como las tasas de interés son usurarias, este proceso de “privatización” de la deuda pública se hizo con súper ganancias para los bancos y para las fintech.
El panorama es muy preocupante, porque los trabajadores se están quedando sin colchón. El primer colchón eran los ahorros, luego la posibilidad de agarrar un laburo más, más tarde el endeudamiento con los bancos, por último el endeudamiento con las aplicaciones. Ya no hay nada más. Esta crisis de deuda es una bomba de tiempo a punto de estallar.
La deuda personal total ya alcanza los 55 mil millones de dólares, entre bancos y fintech. La mora no para de crecer. El crecimiento del crédito se está estancando, porque los bancos ya no confían en la capacidad de repago de los deudores. Ya se enriquecieron con esta estafa monumental y ya se están preparando con previsiones contables para la deuda en mora[13]. Los trabajadores, que se arreglen.
Hay trabajadores en todo el país que ya están tomando en sus manos este problema. Trabajadores no docentes de la universidad, por ejemplo, que en asamblea sobre el endeudamiento, para que no poder pagar no sea una vergüenza individual sino que se transforme en una lucha colectiva, y le exigen a decanos y rectores que tomen cartas en el asunto. Los trabajadores no docentes están reclamando los fondos retroactivos que les corresponden por la aplicación de la Ley de Presupuesto Universitario, que sería más que suficiente para saldar las deudas. El gobierno se niega a aplicar la ley, contribuyendo directamente a la mora de los compañeros. Es imposible negar la responsabilidad del gobierno y el carácter social del problema.
El gobierno salió a decir todo tipo de disparates. Que los trabajadores endeudados en realidad son especuladores que apostaron a una baja de tasas de interés o a una devaluación. Todo un operativo con un solo objetivo: instalar la idea de que el estado no tiene que hacerse cargo de la crisis social que el mismo estado generó. La crisis de deuda que está atravesando el país es una crisis social, y como tal es necesaria una intervención pública para enfrentarla. Pero no corresponde que, simplemente, el estado pague las deudas, porque eso sería convalidar la estafa de los bancos y otorgarles ganancias multimillonarias. Es evidente que este proceso de endeudamiento fue una estafa contra la población trabajadora desesperada. Los dueños y gerentes de los bancos y fintech saben muy bien que esas tasas de interés son impagables y la deuda es insostenible. Si les preguntaramos cuál es su justificación para otorgar un préstamo con una tasa de interés real del 90% o del 300%, su respuesta seguramente sería “porque corremos mucho riesgo”. Bueno, el riesgo ya llegó. Los bancos ya ganaron bastante. La única salida justa para esta crisis es anticapitalista: un no pago soberano, una condonación generalizada de todas las deudas en manos de trabajadores con ingresos menores a $4.800.372[14] a costa de los bancos y las fintech. Los bancos mismos admiten que están previsionando las deudas justamente para esta eventualidad. Que se hagan cargo con las ganancias multimillonarias que tuvieron en estos últimos tres años. En caso de que un banco no pueda afrontar patrimonialmente el impacto de esta medida, será estatizado bajo control de sus trabajadores y usuarios, respetando los depósitos de los trabajadores y pequeños ahorristas.
Un no pago soberano no es una quiebra o un default, es una condonación pública, una anulación de las deudas. Ningún gerente de banco o fintech podrá poner a ningún trabajador en el veraz por esta medida, bajo apercibimiento penal.
Y por último, la medida más necesaria para superar esta enorme crisis es la más de fondo: un aumento generalizado de los salarios para que un sueldo alcance para vivir.
[1] Es decir, que no pagan su deuda en el cronograma y montos pactados con el prestamista.
[2] https://es.tradingeconomics.com/country-list/households-debt-to-gdp
[3] Es decir, los créditos tomados por personas físicas, sin incluir los diferentes mecanismos de crédito que utilizan las empresas.
[4]Banco Central de la República Argentina. (2026, 24 de julio). Informe sobre bancos: Mayo de 2026. https://www.bcra.gob.ar/publicaciones/informe-sobre-bancos-mayo-de-2026/
[5] El fenómeno del crédito como una enorme palanca para el desarrollo capitalista y, al mismo tiempo, como potenciador de sus crisis, fue analizado por muchos autores, tanto liberales como críticos del capitalismo. Por ejemplo:
“(…) el sistema de crédito acelera el desarrollo material de las fuerzas productivas y el establecimiento del mercado mundial (…). Al mismo tiempo el crédito acelera los estallidos violentos de esta contradicción las crisis y con ello los elementos de disolución del antiguo modo de producción”. (Marx, El Capital Tomo III, p. 568-569).
“(…) la banca y el crédito se convierten asimismo en el medio más poderoso para impulsar la producción capitalista más allá de sus propios límites, y en uno de los vehículos más eficaces de las crisis y de las estafas”. (Ídem, p. 782)
“Suponiendo, en consecuencia, que en algún momento exista una situación de sobreendeudamiento, esta tenderá a conducir a la liquidación, ya sea por la alarma de los deudores, de los acreedores o de ambos. Entonces podemos deducir la siguiente cadena de consecuencias, compuesta por nueve eslabones:
1) La liquidación de las deudas conduce a ventas forzadas o de emergencia y a
2) Una contracción de los depósitos bancarios, a medida que se cancelan los préstamos, así como a una disminución de la velocidad de circulación del dinero. Esta contracción de los depósitos y de su velocidad de circulación, precipitada por las ventas forzadas, provoca
3) Una caída del nivel general de precios, o, en otras palabras, una apreciación del dólar. Suponiendo, como se ha señalado anteriormente, que esta caída de los precios no sea contrarrestada mediante una reflación u otro mecanismo, debe producirse
4) Una caída todavía mayor del patrimonio neto de las empresas, que desencadena quiebras y
5) Una caída similar de los beneficios, lo que, en una sociedad «capitalista», es decir, orientada al beneficio privado, lleva a las empresas que operan con pérdidas a realizar
6) Una reducción de la producción, del comercio y del empleo. Estas pérdidas, quiebras y el desempleo conducen a
7) Pesimismo y pérdida de confianza, que a su vez conducen a
8) El atesoramiento de dinero y a una desaceleración aún mayor de la velocidad de circulación. La mera existencia de deudas difíciles de pagar reduce la velocidad de circulación. Este efecto comienza tempranamente, tan pronto como aparece cualquier temor a la insolvencia.
Los ocho cambios anteriores provocan
9) Complejas perturbaciones en las tasas de interés, en particular una caída de las tasas de interés nominales, o monetarias, y un aumento de las tasas de interés reales.” (Fisher, I. (1934). The Debt-Deflation Theory of Great Depressions. Revue de l’Institut International de Statistique / Review of the International Statistical Institute, 1(4), 48–65. https://doi.org/10.2307/1401100)
[6] Entre conductores, los más numerosos, y trabajadores de reparto por aplicación.
[7] El salario neto promedio de los trabajadores registrados con un año de antigüedad es de $1.590.000 (RIPTE). Según el INDEC el 80% de los trabajadores ocupados (tanto registrados como no registrados) gana menos de $1.500.000. Mientras tanto, la canasta básica calculada por los trabajadores de ATE INDEC de manera independiente es de $2.400.000.
[8] Informe sobre bancos, BCRA
[9] Banco Central de la República Argentina. (2025, 19 de diciembre). Informe sobre bancos: octubre de 2025. BCRA. https://www.bcra.gob.ar/publicaciones/informe-de-proveedores-no-financieros-de-credito-noviembre-de-2025/
Es evidente que una deuda promedio de menos de 2.500 dólares no
[10] Un 250% de aumento en términos nominales, es decir, sin ajustar por inflación.
[11] El mismo ministro Caputo admite que las tasas son “abusivas”, aunque “hoy no hay nada que les impida hacerlo, es un tema entre privados”.
[12] El sector de las finanzas es el segundo en crecimiento en nuestro país, por detrás del agro y por delante de la minería y los hidrocarburos. Mientras tanto la industria, el comercio y la construcción se derrumban (Manini, R. (2026, 14 de junio). Milei y Sturzenegger: Un «plan» económico sin futuro ni sociedad. Izquierda Web. Milei y Sturzenegger: Un «plan» económico sin futuro ni sociedad)
[13] Una previsión es cuando una pérdida que seguramente existirá en el futuro (como el no pago de un crédito por mora) se declara anticipadamente en el balance contable como deuda. De esa manera los bancos reducen su declaración de ganancias y se “preparan” para las contingencias. Según el Informe sobre bancos del BCRA, el 86% de la deuda en mora está previsionada. Eso quiere decir que las inmensas ganancias de los bancos que analizamos ya tienen descontadas las “pérdidas” por no pago por 5 mil millones de dólares.
[14] El equivalente a dos canastas básicas calculadas por los trabajadores de ATE INDEC.




