Una coyuntura de transición incierta

Es probable que en octubre, cuando ganó las elecciones legislativas, el gobierno imaginara llegar a esta altura de marzo con algunas certezas reveladas: una agenda parlamentaria más resuelta y un horizonte de expectativas más claro.

Sin embargo, habiendo logrado aprobar la reforma laboral, el gobierno parece haber menguado, de momento, el “impulso reformista” y cierto control de la agenda política, que esta semana está virtualmente copada por el “Adornigate” y el caso Libra.

En este marco se abrió una coyuntura de transición de unos meses donde no hay un ordenador claro, y por donde pueden colarse elementos disruptivos. Queda por delante una colina que el gobierno aún debe escalar exitosamente para llegar a la meseta electoral que logre contener o dar expectativas a una población trabajadora asediada por la crisis social.

Componentes de una coyuntura abierta

La guerra en Medio Oriente está dominando la situación internacional. No solo el factor militar (que por momentos aparece descontrolado), sino que los avatares económicos se están convirtiendo en una pesadilla. La pregunta más recurrente para los actores de peso en el mundo  es cuándo y cómo acaba esta guerra. Si aún  no está claro cuáles son los motivos que llevaron a Trump a desatarla (esta semana renunció Joe Kent, jefe de Contraterrorismo, admitiendo que Irán no representaba ninguna amenaza inminente), Israel es quien más aprovecha para sus trapisondas (“haremos de Beirut una nueva Gaza” amenaza el sionismo genocida). El problema para Argentina no es solo el alineamiento sin reparos del gobierno del Milei (“Argentina es socia de Israel en el combate por la libertad y contra el terrorismo”), sino tambien el el impacto economico del aumento del petroleo, desde el punto de vista de la inflación, pero tambien del financiamiento y las inversiones.

Cualquier eventual cimbronazo externo se une a una débil estabilización económica, centrada básicamente en algunas variables macroeconómicas, pero con muchas más contradicciones en el impacto en la vida cotidiana de la población. El gobierno empezó a sufrir las consecuencias de su política económica, y se le abrió una disyuntiva: seguir bajando la inflación (principal capital electoral) a costa de mantener enfriada la economía, o liberar un poco de dinero a cambio de un cierto repunte inflacionario cuando los niveles actuales son altos para la media internacional. Las prioridades sociales hoy están volcadas al empleo y el salario real, dos variables muy degradadas por el plan económico del gobierno.

El tercer elemento son los escándalos protagonizados por el propio gobierno. Los últimos diez días han sido el tema dominante de la conversación mediática. Las explicaciones de Adorni sobre los viajes de su pareja en el avión presidencial impactaron en su base social, pero el exabrupto de ir a “deslomarse” a Nueva York atravesó capas sociales diversas y mostró el grado de desconexión en el que viven los “combatientes anticasta”. Adorni, el tercer integrante en orden de importancia del gobierno, vocero, y Jefe de Gabinete empoderado, debería renunciar ya. Esta polémica no había terminado de enfriarse cuando resurgió nuevamente la de Libra. La novedad: es cada vez más evidente que el eje Milei-Novelli era una sociedad para generar ingresos en base a estafas montados sobre la función pública de uno de los componentes: unos para financiarse la campaña política, el otro para enriquecerse a raudales.

La importancia de estos elementos están vinculados al escenario en el cual impactan: el crecimiento constante de la crisis social, y por consiguiente del descontento de amplias porciones de la sociedad. Varias encuestas y estudios de opinión señalan la fuerte caída de la imagen del gobierno y del propio Milei, que se ubican en términos netos negativos. Salario y empleo se ubican entre las mas urgentes preocupaciones. Los elementos de crisis social llegan a extremos aberrantes: basta citar el caso de Cristian Pereyra, docente de La Matanza quien debía completar sus bajísimos ingresos como conductor de aplicaciones y murió baleado de cinco tiros en ocasión de robo por un policía de la provincia de Buenos Aires. En su auto, a su vez herramienta de trabajo y objeto del robo, encontraron los trabajos prácticos para corregir de sus estudiantes y los juguetes de su hija de 3 años. Una imagen trágica y elocuente de lo que buscan convertir a la clase trabajadora. El hecho fue respondido con una inmensa movilización de miles de docentes en La Matanza y un paro distrital arrancado a la burocracia sindical.

¿Gobierno fuerte o gobierno débil?

Esta duda, que existe legítimamente en una parte de la población que odia a Milei, en general es manipulada por el peronismo para desmovilizar, engrandecer al enemigo, justificar su pasividad y dejar que el gobierno avance con su plan.

Las condiciones de fortaleza de Milei se apoyan, en primer lugar, en una etapa internacional reaccionaria, si bien con elementos de respuesta desde abajo, de la cual Trump es su encarnación, producto y productor, y que en este momento está encarando una guerra ultra reaccionaria contra la nación iraní (a la cual defendemos, sin dar ningún apoyo al régimen de los ayatolas). Por otro lado, la burguesía argentina, aun con sus contradicciones y contrapuntos con Milei, sigue apostando a utilizarlo para avasallar las relaciones de fuerzas existentes. En tercer lugar, no hay una opción electoral alternativa, la oposición burguesa es en este momento una constelación de intereses sectoriales que actúan de facilitadores de tal o cual ley para el gobierno.

Sin embargo, luego de aprobada la reforma laboral esclavista (con el apoyo de los gobernadores, un sector del PJ, y la complicidad de la CGT), la “voluntad contrarreformista” del gobierno parece haber encontrado un límite.

Un factor es el conflicto de los trabajadores de FATE: la permanencia pacífica que llevan adelante los trabajadores se ha convertido en un emblema de la lucha contra los despidos y una causa de solidaridad y simpatía de la población trabajadora que ve reflejada en ese colectivo obrero sus pesares, pero también sus esperanzas. Más allá de los debates de estrategias con la lista Negra del SUTNA (orientada por el Partido Obrero), ni Milei ni Kicillof encuentran espacio para avanzar sobre la fábrica, y esto genera una ventana de oportunidad para buscar el triunfo del conflicto.

Es en estos claroscuros de la coyuntura que podría emerger el conflicto social si la situación sigue dinamizándose, y de lugar a un momento de confluencia entre, por ejemplo FATE y el conflicto universitario que se comienza a desarrollar, si bien todavía tiene que desbordar a sus direcciones conciliadoras y corporativas. Apostamos a eso.

Por lo pronto, la docencia cordobesa está desarrollando un proceso de lucha salarial que empezó a desbordar a la burocracia celeste y exigir al gobierno de Llayllora un aumento del 40%. El día de ayer (miércoles 18) se llevó adelante  una inmensa movilización donde la UEPC Capital (opositora y con fuerte protagonismo de nuestra agrupación Carlos Fuentealba) fue claramente preponderante, en un conflicto con final abierto.

Hay una carrera de tiempos abierta entre las necesidades del gobierno para relanzar su agenda e ir por la reelección, con el descontento social que de encontrar canales de expresión, podría hacerlo descarrilar. Hay  por delante una serie de meses críticos (hasta mitad de año probablemente), donde podría abrirse definitivamente la etapa electoral, que pueda ofrecer un cauce.

De hecho, ya hay intentos de adelantar los aprestos electorales: el gobierno impulsa la implementación de la Boleta Unica Papel, y la derogación de las PASO. Además, se rumorea que podría eventualmente adelantar las elecciones del 2027. Mientras tanto, el peronismo, fuerza la caracterización del gobierno de Milei con el objetivo de construir una gran coalición electoral “a la brasilera” (por la experiencia del gobierno de Lula 3) que vaya desde la centroderecha, hasta eventualmente la izquierda (donde algún sector del FITU parece estar poniéndose el cartel de oferta).

Nuestra agenda es absolutamente la opuesta: el apoyo a la lucha de FATE, el impulso al conflicto universitario, y la solidaridad con todos los trabajadores por empleo y salario. También hay que lograr construir la unidad de la izquierda independiente por una alternativa anticapitalista. Esa unidad no está conquistada, como se dice ridículamente, porque el Nuevo MAS y Manuela Castañeira conocidamente no están incluidos por responsabilidad del FITU.

24M: Unidad de la izquierda por una alternativa anticapitalista

En este marco, la semana próxima  se cumple el 50 aniversario del golpe cívico militar y se desarrollará una nueva marcha a Plaza de Mayo. Es una oportunidad para movilizarse masivamente a expresar la bronca contra el gobierno de Milei. La jornada del 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora tuvo su importancia como expresión de esto.

Si bien hay que alentar a que sea una jornada masiva y de lucha, una de las tareas que tiene planteada la izquierda es intervenir en la misma de manera independiente, evitando el “abrazo de oso” que por segundo año consecutivo intenta imponer (y que se devoró medio FITU, al MST e Izquierda Socialista) el peronismo traidor para lavarse la cara. En nota aparte (Por una columna común de la izquierda independiente el 24 de Marzo de Juan Cruz Ramat) se tratan los pormenores de la construcción de la jornada, solamente insistimos a las organizaciones que nos hemos negado a subordinarnos al peronismo -el PTS de Myriam Bregman y el Partido Obrero-, a construir una columna común de independencia de clase, contra el negacionismo y por el triunfo de FATE.

Este llamado a la unidad de la izquierda, para enfrentar al gobierno de Milei, pero también al peronismo traidor y cómplice, lo estamos replicando en la Universidad de Buenos Aires, donde las gestiones radicales, en una maniobra artera y despolitizante, han modificado el calendario electoral adelantando las elecciones estudiantiles para el mes próximo. Mientras la Universidad está en crisis presupuestaria, cuando el gobierno se niega a aplicar la Ley de Financiamiento educativo votada dos veces en el Congreso, cuando es necesario poner en pie una fuerte lucha unitaria de todos los claustros, la gestión de la UBA tiene sus intereses puestos en otro lado: el radicalismo intenta retener la conducción de la FUBA y de las representaciones estudiantiles. Frente a esto, el PTS y el PO tienen la inmensa responsabilidad de escuchar el llamado unitario del ¡Ya Basta! para recuperar el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras y avanzar en representaciones en el resto de la UBA. Sería criminal que por tercera oportunidad consecutiva le regalen el Centro de Estudiantes que la izquierda puede conducir al peronismo, en función de acuerdos tejidos en el Congreso Nacional, pero alejados de las necesidades de la base estudiantil y de la lucha universitaria por el presupuesto que comienza a gestarse. La propuesta del ¡Ya Basta! es clara: siendo la fuerza de izquierda preponderante en Filo, proponemos la presidencia compartida entre las tres agrupaciones.

En un contexto global sumamente inestable y peligroso, con tendencias que se transmiten a una Argentina de por sí frágil, mientras crece la bronca y el descontento, hay por delante meses peligrosos para un  Milei que no se aguanta más. Para golpear al gobierno, movilicemos masivamente el 24M bajo las banderas del anticapitalismo, y gritemos bien fuerte: ¡Son 30 mil! ¡Fue genocidio! No a la impunidad de ayer y de hoy ¡Si gana FATE, ganamos todes!

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