Un inicio de año cargado de vértigo

Camino al 50 aniversario del golpe militar.

“¿Le importa a Javier Milei el cierre de FATE? ¿Sintió el Presidente el golpe cuando la fábrica de Whirlpool clausuró sus puertas en noviembre? Entre un caso y otro, pasó algo. ¿Antes no importaba y ahora sí? Hay una nueva realidad. Se profundizó un vuelco en el humor social que el Presidente lee muy bien: analistas indican que se creció entre los argentinos la incertidumbre sobre el futuro de la actividad económica –el empleo y el salario- por encima de aquella sobre los precios, la principal bandera ganadora de Milei”. (La Nación, 5/3/26)

En un verano caldeado y vertiginoso, marzo inicia con el gobierno anotándose un triunfo político con la aprobación de la reforma laboral (amén de parte de la agenda legislativa, que incluye reforma penal juvenil, ley de glaciares, etc).Sin embargo, este paso adelante aún es de carácter superestructural, y mal haría el gobierno en confiarse en que lo que tiene por delante es un camino allanado. Por el contrario, siguen persistiendo las dudas sobre la sustentabilidad del modelo, mientras crecen las alertas económicas y se abre un debate al interior de la burguesía. Y, menos visible pero no menos real, crece un descontento social vinculado a las condiciones de vida y el poder adquisitivo que, si no encuentra aún un canal para expresarse, conflictos como el de FATE pueden hacerlo emerger.

Esto ocurre en el marco del “caos sin orden a la vista” en el que se ha convertido el mundo: en los dos meses que lleva el 2026, Trump secuestró a Maduro, puso en crisis su alianza con Europa a partir de la disputa por Groenlandia, ocupó y posteriormente retiró al ICE de Minneápolis, y en la última semana -junto a Netanyahu- desató una guerra contra Irán de desarrollo imprevisible. La Caja de Pandora está abierta, en una región explosiva. Defendemos a Irán como nación independiente del ataque del imperialismo, al mismo tiempo que planteamos que las masas iraníes tienen derecho a enfrentar el régimen islámico. Las mismas masas que hoy son arrinconadas por los bombardeos de Trump y Netanyahu.

En este sentido, tanto por factores de orden externo o interno, el corto y mediano plazo se presentan desafiantes para los planes de Milei de llevarse todo por delante.

Contrastes

El gobierno tuvo la habilidad de enhebrar el triunfo electoral de octubre (elección que le regaló el peronismo en un momento pésimo del oficialismo, donde realmente estaba en juego su futuro), el sopor del verano, y la complicidad (y en algunos casos apoyo explícito) del peronismo y la CGT para alzarse con la ley de reforma laboral. Sobre su contenido, nos hemos explayado en varias oportunidades, solamente resaltemos que se trata de precarizar y descalificar a una clase trabajadora que se encuentra históricamente entre las más avanzadas de América Latina, que supo traducir su conocimientos en derechos y organización, en un país que todavía cuenta con una tasa de sindicalización de casi el 40% (una de las más altas del mundo).

Un factor explicativo de la aprobación de tal ley también está vinculado a la erosión progresiva a la que sometió el peronismo a lo largo de décadas a este lugar conquistado por la clase productora. Durante los 90 el menemismo la fragmentó a través de la tercerización y diversas formas de contratación, en el ámbito privado y público. El kirchnerismo, buscando reabsorber el Argentinazo, rehabilitó la discusión salarial, pero nunca movió un dedo para revertir la fragmentación y precarización laboral. El macrismo introdujo el trabajo por plataformas en el país, pero el albertismo fue incapaz de reconocer la relación laboral e, incluso, cajoneó el trámite de reconocimiento del SiTraRepA en el Ministerio de Trabajo. El mileísmo, como proyecto ultracapitalista, se encontró con una clase trabajadora dividida: una mitad precarizada y expuesta a la arbitrariedad patronal o al cuentapropismo; otra mitad con niveles de sindicalización y derechos relativos, aunque con diversos niveles de sobreexplotación y deterioro salarial. El proyecto es convertir a los segundos en primeros.

Hasta aquí llegan por ahora los alcances del triunfo parlamentario del gobierno, pero también comienzan sus límites. En primer lugar, su carácter aún superestructural: si la ley logró aprobarse entre las 4 paredes del Parlamento y de espalda a la sociedad, ahora debe promulgarse y posteriormente aplicarse lugar por lugar. ¿Alguien opina que es tan sencillo que de un día para el otro te obliguen a trabajar 12 hs? ¿O que te den las vacaciones cuando se le ocurra a la empresa? ¿O que te echen y te paguen monedas?

Estos interrogantes se conjugan con una serie de preocupaciones que  venían en segundo plano, pero estos días viene levantando el perfil: el entorno económico luce deteriorado. Desde el punto de vista externo, crecen las advertencias. Seis bancos de los más importantes del mundo (entre ellos JP Morgan, Bank of America y Morgan Stanley) advierten de los desafíos y la debilidad estructural del país para enfrentar un shock financiero externo, que con la escalada en Medio Oriente en pleno desarrollo, no es para nada descartable. Frente a un escenario de turbulencia global, la Argentina de Milei es el mismo barquito en la tormenta que bajo cualquier otro gobierno.

En el frente interno, se combinan una inflación que se atalona en torno al 3% mensual (muy alto para los parámetros internacionales), con una caída de la actividad económica, el crecimiento del desempleo y el brutal deterioro salarial, que puede dar lugar a la emergencia de una oleada de luchas. Durante el 2025 se estima que cerraron más de 10 mil empresas. Solamente en el rubro de la construcción, se perdieron 120 mil puestos de trabajo entre fines de 2023 y fines de 2024. La industria denuncia la pérdida de 65 mil empleos desde la asunción de Milei. La capacidad instalada industrial utilizada ronda el 50%.

Estos datos son los que en última instancia pegaron un salto de calidad, transformado a FATE en un caso testigo ante los ojos de millones. Es que entre la ofensiva parlamentaria del gobierno y el creciente deterioro económico y social se viene procesando un debate en la propia burguesía sobre los alcances y los límites del plan de Milei. El fundamento del debate está vinculado al propio carácter del gobierno: Milei es un personaje de extrema derecha al frente de un gobierno que no es representante directo de la burguesía, como lo fue, por caso, el macrismo. Más bien parece representar a los sectores más parasitarios y lúmpenes de la misma (recordar el caso Libra). Esto establece un determinado desfasaje entre su orientación económica y la de algunos sectores de la burguesía industrial. En estas semanas se ha hecho más visible el debate con los industriales, alrededor de la licitación de los caños sin costura para Vaca Muerta (que llevó a un cruce con Paolo Rocca) y del propio cierre de FATE. Dos de los principales empresarios del país fueron atacados por Milei, incluso en la propia Asamblea Legislativa de apertura de sesiones en el Congreso. El tono de la invectiva fue tan grotesco que esta semana, tanto la Asociación Empresaria Argentina como la Unión Industrial Argentina, largaron sendos comunicados donde manifiestan elementos de preocupación, haciendo más hincapié, por ahora, en las formas que en el contenido (aunque elevan sus quejas por el tema tributario). Sectores de la burguesía política y económica se escandalizan frente a un gobierno que pone en la picota social a empresarios “prebendarios”. Sin embargo, se cuela un debate de fondo: a pesar de acordar con  la estabilización macroeconómica y las reformas estructurales, se pone un alerta sobre la apertura comercial indiscriminada y un reclamo por condiciones de competitividad equivalentes.

Mientras todos estos debates se procesan en las alturas, por abajo comienza a elevarse la temperatura social: el paro general del 19 de febrero, si bien pasivo por responsabilidad de la CGT, fue muy masivo para una sociedad que veía en vivo y en directo la brutalidad empresaria expresada en el cierre de FATE el día previo, y una intuición cada vez más profunda  de que la reforma laboral no traería ningún beneficio, sino todo lo contrario. A eso podemos sumar el fuerte paro docente nacional del 2 de marzo.

Para medir la evolución de este elemento, hay tres factores claves a seguir: el conflicto que ya se incuba en las universidades por el financiamiento y otros que, por el momento, es muy difícil de prever; la masividad de la marcha del 24M en el 50 aniversario del golpe militar; y el desarrollo del conflicto en FATE, que ya es histórico en el seno del proletariado industrial.

El rol del peronismo y las batallas que vienen: 24M y FATE

El peronismo dejó pasar la reforma laboral. Dos elemento son importantes aquí: por un lado, un determinado agotamiento de las condiciones económico-sociales para hacer “progresismo” sin tocar los intereses materiales de la burguesía ante un mundo cada vez más polarizado -si bien con la tendencia arrancando desde la derecha- donde el albertismo fue la decadente expresión de esto; por otro lado, su carácter burgués: la burguesía reclama las reformas estructurales, y el peronismo no quiere malquistarse con ella, si tiene alguna esperanza de volver al poder en el 2027 o en algún momento. Por eso su estrategia es judicializar la reforma a ver si logran limar algún aspecto de la ley (una estrategia inconducente, dada la unidad burguesa alrededor de la reforma), cuando en realidad es tan integralmente reaccionaria que debía ser rechazada de plano y plantear su caída. Lo que es seguro es que esta ley encontrará sus límites en la lucha desde abajo.

El sueño del peronismo se resume en volver al poder sobre las cenizas del país que deje Milei: una traición que no puede dejarse de denunciar.

En este marco, el próximo 24M se cumplen 50 años del golpe genocida de 1976. El mileísmo, profundamente reaccionario, ya comenzó a provocar: ordenó retirar una placa conmemorativa que honraba la memoria de las víctimas de la dictadura en la Casa de la Argentina de la Ciudad Universitaria de París. El director del centro y quien dio la orden es Santiago Muzio, un personaje conocido en la ultraderecha europea. Recordar también que este gobierno empoderó como ministro de Defensa a un militar en funciones, hecho absolutamente inédito desde la caída de la dictadura. Al momento de cerrar esta editorial, Presti se encuentra en EEUU en una reunión internacional por la guerra en Medio Oriente. Hasta editorialistas como Morales Solá advierten del carácter irresponsable del seguidismo a las aventuras trumpistas por el mundo. No es de descartar que estas provocaciones se intensifiquen a lo largo del mes.

Atentos al carácter reaccionario del gobierno, pero también al rol traidor del peronismo que pretenden mantener la gobernabilidad a como dé, es que sostenemos (frente a la ubicación capituladora de la mitad del FITU, el MST e Izquierda Socialista) que es necesario construir una gran Jornada unitaria contra el gobierno de Milei, pero manteniendo bien en alto nuestras banderas anticapitalistas. Debemos apostar a una movilización que reviente la Plaza de Mayo, que plantee que Milei es enemigo de los de abajo, que los genocidas se tienen que pudrir en la cárcel, que la reforma laboral tiene que caer y que los obreros de FATE tienen que triunfar. Una movilización que esté acompañada por un paro general activo el viernes 20 o miércoles 25, para hacer de esta Jornada democrática una ofensiva que le muestre los dientes al gobierno.

El rol  del peronismo se ve también en relación a los trabajadores de FATE: apoyo de palabra, pero ninguna acción consecuente. En la movilización del miércoles 4/3 a la Secretaria de Trabajo en Alem, a pesar de haber firmado una convocatoria conjunta con el SUTNA, la CGT y las CTAs no movilizaron a nadie, lo que permitió que la avanzada de la Policía Federal disolviera la movilización.

La actitud de la CGT contrasta fuertemente con la solidaridad y simpatía popular con los trabajadores de FATE. Esa referencia es la que funciona, en cierta medida, como un “escudo” ante un posible desalojo que todavía ni el gobierno de Milei, ni el de Kicillof han intentado por el temor a sus consecuencias. Sin embargo, si no les da la nafta para reprimir, tampoco se han visto obligados hasta el momento para hacer algo que destrabe la situación en un sentido favorable a los trabajadores. Madanes cerró la planta, no manifiesta voluntad de reabrirla a pesar de haberse convertido en milmillonario explotando los músculos de los obreros de FATE durante décadas. Hay dos alternativas planteadas: obligar a que Madanes reabra la planta con todos los trabajadores adentro, garantizando los derechos adquiridos, o plantear la estatización (ya sea nacional o provincial) para cuidar la fuente laboral de las mil familias involucradas. La única manera de conseguirlo es la unidad democrática de los trabajadores de todas las sensibilidades políticas para sacar el conflicto a la calle, ganar a la sociedad y hacer de FATE una causa nacional.

La Lista Negra, conducción del SUTNA, tiene la enorme responsabilidad de unir bajo banderas democráticas a los trabajadores con un programa claro: hay que luchar por la reapertura, ganar a la sociedad y ampliar la base de sustentación de la permanencia pacífica, evitando perderse en el laberinto de las gestiones institucionales ni en los espejitos de colores de la indemnización. En este sentido es que llamamos a la reflexión a  los compañeros de la Lista Negra y del Partido Obrero: los enemigos a enfrentar son Milei y Madanes, la Lista Marrón -que tiene en su haber ser la principal organización fundante de la experiencia de las últimas dos décadas en el Neumático- está aportando al conflicto con una orientación precisa: para ganar, hay que conquistar la simpatía, el apoyo, la solidaridad y la acción de la sociedad y el pueblo trabajador que se vean identificados con esta causa. De ahí el centenar de intervenciones en los medios de comunicación masivos, y el corte en la Panamericana (junto al SiTraRepA y el ¡Ya Basta!) en la previa de la votación de la reforma laboral en el Congreso. El SiTraRepA, aprovechando el interés de los medios de comunicación que generó el sector de los trabajadores por plataformas, han unido sus reclamos al de la reapertura de FATE, colaborando en su difusión (lo que es bastante más que lo hecho por los figurones peronistas a los cuales Crespo le gusta abrazarse).

El conflicto se gana con democracia obrera, no con aparateadas y totalitarismo.

Si gana FATE, ganamos todos: lucha de clases y construcción partidaria

Este comienzo de año plantea también desafíos partidarios y constructivos para hacer avanzar al Nuevo MAS como una de las principales corrientes de la izquierda en la Argentina, y al ¡Ya Basta! como una juventud anticapitalista de masas.

Luego de cerrar el 2025 con una Convención Nacional que permitió mensurar alcances y límites de nuestra organización, arrancamos el 2026 en la primera línea de aguante a la represión policial en el tratamiento en el Senado de la reforma laboral el 11 de febrero.

Tres días después, comenzaba el 6º Campamento Anticapitalista Internacional, el evento más importante de la juventud militante en Argentina. Es una iniciativa que crece año a año, tanto en su convocatoria como en su oferta política, de formación y de intercambio militante. Un evento organizador de nuestro partido y la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie, que este año contó con la presencia de Martin Manteca, dirigente del SEIU 721 de Los Ángeles, y organizador, junto al SiTraRepA, del 2º Congreso Internacional de Trabajadores por Plataformas a desarrollarse en mayo en California, con la presencia de organizaciones sindicales de más de 20 países. Un hito fundacional en la organización de la nueva clase trabajadora en el siglo XXI.

La vuelta del Campamento nos encontró con el cierre de FATE. La Lista Marrón del Neumático -quienes impulsaron la permanencia pacífica-, la juventud del ¡Ya Basta!, el SiTraRepA y toda nuestra militancia se encuentran en una gran campaña por la reapertura o estatización bajo control obrero de la planta, impulsando comités en las universidades y organizando de manera militante la solidaridad con los trabajadores. En ese marco fue que impulsamos un corte en la Panamericana el 27 de febrero, en el marco de la votación de la reforma laboral, acción que logró instalar en los medios la pelea de los trabajadores de FATE y rodearlos de una inmensa simpatía social.

Durante estas semanas también se desarrolló la XXI Reunión Internacional de la Corriente Socialismo o Barbarie, donde se discutió sobre las principales tendencias de la situación internacional, los desafíos para la izquierda revolucionaria en la actual etapa y las enormes perspectivas constructivas que se abren para nuestra Corriente y las organizaciones que la integran, así como nuestras tareas y el calendario para el próximo período.

Este marco de actividad frenética, la marcha del 24M y el conflicto de FATE deben estar estrechamente vinculados con la construcción partidaria, mientras nos encaminamos al 2º Plenario Nacional del ¡Ya Basta! el 13 de junio en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

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