Resulta imposible hacer un balance de lo que fue el Congreso de la FUBA sin tener en cuenta los hechos de público conocimiento que sucedieron esta semana: el CIN y sus rectores peronistas y radicales (entre quienes lógicamente está Ricardo Gelpi, Rector de la UBA), junto con las direcciones de los gremios, firmaron un acuerdo a espaldas del conjunto de la comunidad educativa, con el que entregan la lucha de dos años por migajas. Firmaron por un 21% de aumento a docentes y nodocentes, muy por debajo de la Ley de Financiamiento Universitario, que establece un aumento del 50%. Es un acuerdo traidor que ni siquiera contempla el problema de la infraestructura universitaria, ni las necesidades estudiantiles como el aumento de las becas.
La Franja Morada (conducción de la FUBA) festejó el acuerdo diciendo que “no sólo es una recomposición, sino una admisión de que la Universidad tenía razón”, para esconder su entrega. La comunidad educativa no necesita que Milei nos de la razón, ya sabemos que tenemos razón. Por eso el inmenso apoyo social y la movilización logró la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario 6 veces.
Este es el debate que se escondía detrás del Congreso de la FUBA: mientras el radicalismo organizaba una pantomima, de fondo estaban negociando nuestra lucha de dos años para poder sostener sus lugares de poder en las Universidades y en especial en la UBA, y prepararse para la elección de Rector y allanarle el camino a Yacobitti. Recordemos que, previo a esto, impusieron de forma totalmente antidemocrática el adelantamiento de las elecciones para asegurar el control en la universidad.
Un Congreso a espaldas del movimiento estudiantil y con los métodos de la patota
La Franja Morada en el Congreso recordó lo que son: una burocracia que utilizan los métodos de la patota y buscan acallar al movimiento estudiantil. Desde principio de año trabajan para vaciar de debate político e instancias de organización al conjunto de les estudiantes, y sólo organizan cuidar su aparato para garantizarse sus cargos en la universidad.
Recordemos que vienen de imponer de forma totalmente antidemocrática el adelantamiento de las elecciones estudiantiles a los primeros días de clases, negándole a les estudiantes hacer una experiencia política frente a la gravísima situación de la universidad. A su vez, su intervención fue la de sistemáticamente frenar toda instancia de organización y lucha: la FUBA rechaza históricamente las instancias de debate democrático y organización desde abajo para impulsar medidas. Al contrario, trabajaron para mantener al movimiento estudiantil pasivo sin ser un actor en la lucha en todo el año.
En este marco, armaron un Congreso de la FUBA completamente clandestino (ni siquiera fue público hasta después de haber terminado), de espaldas al conjunto del movimiento estudiantil, y sin convocar espacios de debate ni acciones y medidas de lucha en el marco del conflicto universitario. El único temario era la renovación de autoridades (es decir, sólo ellos para votarse a ellos mismos), para hacer un acto auto celebratorio y defender su aparato.
El colmo antidemocrático del Congreso fue que la única manera de tomar la palabra por parte de las demás organizaciones era con una intervención de tan solo ¡1 minuto! Luego desplegaron la política de la Franja Morada de acallar al movimiento estudiantil. Utilizaron la censura y sus métodos de patota, apoyándose en la seguridad privada y la burocracia nodocente, para violentar físicamente a la voz opositora de nuestro delegado. Bastó que el ¡Ya Basta!, la juventud anticapitalista, planteara la necesidad de defender la Ley de Financiamiento Universitario en las calles, y en no confiar en la Corte Suprema de Justicia ni en las instituciones, para que recibiera gritos, golpes y hasta la expulsión del propio Congreso en el que tenía voz y voto.
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Estos métodos burocráticos, patoteriles y de aparato no son propios del movimiento estudiantil, y no se pueden dejar pasar. El conjunto de la comunidad educativa tiene que repudiarlos.
Por una nueva dirección del movimiento estudiantil
Mientras el radicalismo y el peronismo negocian con el gobierno, por abajo crece la bronca y la indignación.
En ese sentido, no podemos dejar de mencionar la importancia estratégica que hubiese sido recuperar el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras para la izquierda. El FIT, comandado por el PTS, le entregó el CEFyL al peronismo por no querer hacer un frente con el ¡Ya Basta!, la corriente más grande e importante de la facultad. Se perdió de esa manera la única oportunidad de la izquierda de dirigir un Centro de Estudiantes en la UBA, y poder construir desde ahí un polo de referencia independiente que se posicione como dirección del movimiento estudiantil.
El Congreso de la FUBA nuevamente demostró que ni el radicalismo de la Franja Morada ni el peronismo en todas sus variantes (La Cámpora, Patria Grande, Evita y otros grupos) son una alternativa para enfrentar al gobierno de Milei y defender la educación. Son cómplices de la entrega de la Ley de Financiamiento Universitario. El movimiento estudiantil necesita una nueva dirección que organice a les estudiantes para que sean protagonistas, para impulsar medidas de lucha activas y organizar la pelea por la aplicación ya de la ley de financiamiento universitario.
El ¡Ya Basta! es la única corriente que impulsa esta perspectiva: necesitamos construir una gran marcha universitaria a Plaza de Mayo para conquistar nuestro presupuesto universitario, y sumar a todos los sectores en lucha para derrotar al gobierno de Milei.




