“Acuérdense lo que las Madres hemos dicho y hacemos, que la única lucha que se pierde es la que se abandona” dijo una vez Taty Almeida. Estas fueron las palabras que expresó en la Universidad de Buenos Aires, cuando se le hizo entrega del último (de los tres) honoris causa que recibió en reconocimiento a su lucha inquebrantable.
Enorme tristeza por el fallecimiento de Taty Almeida, una compañera dirigente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Fueron 30.000! Reivindicamos la lucha de Taty y todas las Madres y Abuelas por Memoria, Verdad y Justicia! pic.twitter.com/KAhbGNvFMf— Manuela Castañeira (@ManuelaC22) June 15, 2026
Taty fue una de las pioneras en las marchas de los jueves en la Plaza de Mayo. Y su dolor y la búsqueda incesante por su hijo empezó antes del golpe de Estado del 76. Su hijo fue secuestrado el 17 de junio de 1975. Las bandas parapoliciales de la Triple A y la CNU ya habían dejado un tendal de víctimas a lo largo y ancho del país. Y él fue una de ellas.
El joven era estudiante de Medicina en la UBA y trabajaba en la agencia de noticias Télam. La búsqueda incesante de su madre no logró hallar su cuerpo. Pero su lucha fue parte de la pelea incesante de las imprescindibles: las Madres de Plaza de Mayo.
Cuando ocurrió la división de la organización, se ubicó en Madres Línea Fundadora, junto a otras “grandes” como Norita Cortiñas.
Con las lágrimas que nos saltan de los ojos rendimos homenaje a una de las que mantuvo la pelea hasta los últimos días de su vida, siguiendo la senda de otras Madres, que se nos han ido. Todas de edad muy avanzada, su fortaleza frente a la lucha cotidiana las aferró con fuerza a la vida.
Como ella decía, ellas, las Madres, estaban dejando “la posta” a las nuevas generaciones, para continuar esta lucha que sigue vive, como se demostró el último 24 de Marzo y seguirá siendo.
El mejor homenaje a Taty es este, el que nos asignó: agarrar la posta para seguir la lucha inquebrantable por más Memoria, Verdad y Justicia.




