“Tregua” en la carnicería sionista en Gaza: ¿por cuánto tiempo?



    Al escribir este artículo, al cierre de esta edición de Socialismo o Barbarie, una inestable “tregua” reinaba en Gaza. Se extendería, supuestamente por tres días. En ese lapso, en El Cairo, se desarrollaría una negociación entre representantes palestinos y del gobierno de Israel, asistida por los gobiernos de EEUU y Egipto. Al parecer, también representantes de Hamas integran la delegación palestina. No serían solamente las dóciles ovejitas de las “autoridades palestinas” de Cisjordania las que se sentarían a negociar en El Cairo.

    Que estén presentes los “terroristas” de Hamas, era necesario para que estas negociaciones sean algo más que una farsa… Una farsa imprescindible, entre otros motivos, para atenuar la magnitud del repudio internacional, del horror por el genocidio sionista que ha estremecido al mundo.

    Pero quizás lo más importante de esta “tregua” es que Israel no sólo ha suspendido los bombardeos sino que también habría retirado todas sus tropas de la Franja. Por supuesto, no demoraría mucho en volver a traerlas. Pero en alguna medida refleja las dificultades de distinta naturaleza para consumar el genocidio, la “limpieza étnica” masiva de los palestinos de Gaza que reclama una buena parte de los colonizadores sionistas.[1]

    Todavía es muy pronto para hacer un balance completo y proporcionado de todo esto. Sin embargo, aunque la situación y los datos podrían cambiar en horas, señalemos provisoriamente algunos hechos relevantes. De ellos, se esboza una conclusión que habrá que verificar: Israel no ha sufrido una paliza como en su invasión al Líbano en el 2006, pero tampoco ha salido bien del enfrentamiento.

    La magnitud del genocidio

    Sergio Yahni, luchador antisionista en Israel, miembro del Alternative Information Center (AIC), da estas cifras al respecto:

    “El Ministerio de Información de la Autoridad Palestina revela en un informe publicado este último domingo que 25% de la población palestina ha sido desplazada en los ataques israelíes sobre la Franja de Gaza en los últimos 27 días mientras que las mujeres y los niños son el 35% de las víctimas fatales de esta ofensiva y el 50% de los heridos. Para defender su imagen frente a la critica que genera tanta muerte, el ejército israelí ha establecido un equipo que tiene como objetivo acusar a Hamas de utilizar civiles como escudos humanos.

    “Alrededor de 1.743 palestinos han muerto en ataques del ejército israelí desde que éste comenzó su ofensiva contra la Franja de Gaza el último 8 de julio. 396 de ellos son niños y 230 son mujeres. De los 9.100 palestinos heridos, 2.767 son niños y 1.814 son mujeres.

    “El 25% de la población de Gaza ha sido desplazada durante esta última ofensiva israelí. El número total de desplazados debido a la agresión israelí es de 450.000 personas….

    “10.080 edificios han sido blanco de ataques, de los cuales 1.556 han sido completamente destruidos, mientras que 8.424 han sufrido daños parciales. Además ocho estaciones de bombeo de agua y alcantarillado han sido bombardeadas y destruidas en lo que afecta a una población de 700.000 palestinos.

    “24 centros de salud, incluyendo hospitales y clínicas médicas, han sido dañados o destruidos. 167 colegios y 6 universidades han sido atacados, afectando a más de 100.000 estudiantes. 118 mezquitas han sido bombardeadas…

    “52 barcos de pesca fueron bombardeados y destruidos, con lo cual 2.950 palestinos que dependen de la pesca como su principal fuente de sustento han perdido futuros ingresos…”[2]

    Los límites de la fuerza militar de Israel

    Pero, precisamente esa abrumadora superioridad técnica que tenía Israel en relación a los luchadores palestinos, hace resaltar aún más lo que Yahni subraya, en otro artículo”, como “los límites de la fuerza militar israelí”:

    “La resistencia palestina logró sorprender a los analistas militares israelíes y atrapar al ejército sin suficiente preparación. Israel se vio obligado a llamar a 16.000 soldados de reserva adicionales y abrir un arsenal estadounidense de emergencia para abastecerse de municiones….

    “[…] Estos soldados se sumarían a los 70.000 reservistas ya activos, lo que representa un total de unos 86.000 reservistas en servicio. Podemos suponer que Israel mantiene una cantidad similar o mayor de soldados regulares en la Franja de Gaza, lo que significaría que las fuerzas israelíes combatiendo llegan a sumar casi el 10% de la población palestina en Gaza.”[3]

    Amenaza de “intifada” en Cisjordania

    Pero, como observa más adelante Yahni, las dificultades de Israel para consumar sus planes genocidas no fueron sólo por la fuerza inesperada de la resistencia armada palestina en Gaza. A eso sumó otro factor importante: las crecientes movilizaciones de protesta en Cisjordania, que comenzaban a amenazar el andamiaje de su dominio colonial allí; en primer lugar, a un pilar fundamental de control de la población, el de sus títeres de la “Autoridad Palestina”:

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    “[…] Cuanto más se pospone el cese del fuego –agrega Yahni– la situación en Cisjordania se va transformando gradualmente en insostenible. De aquí la urgencia del presidente palestino [para pactar una tregua e iniciar negociaciones]. Las movilizaciones masivas en Jerusalén y Cisjordania son alimentadas por la actuación israelí en Gaza y por lo tanto no disminuyen. Al mismo tiempo mientras que en Jerusalén y el sur de Cisjordania la resistencia popular se caracteriza por enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas israelíes, al norte de Cisjordania ya se ven incipientes indicios de actividad guerrillera…

    “[…] Ya si Israel consiguiera los objetivos tácticos que ha declarado, la resistencia habría conseguido una victoria de valor estratégico, resistiendo en Gaza, movilizando a la población palestina de Jerusalén Oriental y Cisjordania y creando las condiciones para un levantamiento popular.”[4]

    Por supuesto, la tregua y la apertura de negociaciones deja ahora todo esto en el terreno de las hipótesis.

    Luces y sombras del contexto internacional

    Sin embargo, podríamos decir que, una vez más, el abrumador despliegue de potencia militar no resuelve todo por sí mismo. Los factores a favor y en contra son más complejos y mediados. En ellos entra también el contexto internacional, con sus luces y sombras.

    En primer lugar, como señalamos en artículos anteriores, la situación global del Medio Oriente es muy desfavorable a los palestinos. No es casual que sea en estos tiempos que Israel intentase un golpe para arrasar el sector de Palestina que está fuera de su control directo.

    Es que la llamada “Primavera Árabe” o, más precisamente, la ola de rebeliones populares iniciada a fines de 2010 y principios del 2011, pasa por su peor momento de reflujo y derrotas, signado por triunfos contrarrevolucionarios como la dictadura de al-Sisi en Egipto y la degeneración de la rebelión siria, que llevó por un lado a la recuperación de la dictadura de la familia Assad, y por el otro al fortalecimiento del islamismo más reaccionario, como el ISIS. A eso hay que agregar otros desastres, como el de Iraq con la irrupción del ISIS, el aplastamiento de la rebelión en Bahrein, la mediatización y cooptación del movimiento que tumbó la dictadura de Saleh en Yemen, el caos y fragmentación de Libia, etc.

    En ese cuadro, Israel tuvo la oportunidad de dar un golpe por su cuenta, porque además contó con dos cómplices directos en la región: los gobiernos de Arabia Saudita y del general al-Sisi en Egipto. Todos coinciden en que complotaron directamente con Israel el operativo contra Gaza.

    En el caso de Egipto, esto ha sido particularmente escandaloso pero también decisivo, por el bloqueo que volvió a imponer a Gaza en colaboración con Israel. Asimismo, los medios egipcios controlados por el gobierno han rivalizado con la peor prensa sionista yanqui, en calumniar a los palestinos. Las fuerzas armadas de Egipto vuelven así a los carriles de la colaboración más servil con Israel (y Washington), trazada por las dictaduras militares de Sadat y Mubarak.

    Arabia Saudita, por razones obvias, actuó con más discreción que el caradura de al-Sisi, que dio su golpe de estado presentándose como el “nuevo Nasser” y es ahora el más valioso colaborador de Israel. En prudente silencio, la archi-reaccionaria monarquía saudita viene desde hace años estrechando relaciones económicas y financieras con Israel. Las prohibiciones al comercio e inversiones entre ellos son ya son cosa del pasado. Hay muchos negocios comunes en marcha y otros en perspectiva: por ejemplo, la explotación de un fabuloso yacimiento submarino de gas frente a las costas de Gaza… que los palestinos estarían negociando con la compañía rusa Gazprom. Un buen genocidio allí, sería muy conveniente para ese negocio.

    A esto hay que agregar que, a nivel de los gobiernos, los supuestos campeones de los palestinos, como Turquía, Hezbollá en Líbano e Irán, no fueron más allá de los discursos. Además, en el complejo panorama geopolítico de Medio Oriente, hoy están enfrentados en varios terrenos, como la guerra civil de Siria, por ejemplo.

    Este “desorden” geopolítico refleja asimismo un hecho más de fondo. El debilitamiento relativo del imperialismo yanqui, que en los años 90, después de “derrotar al comunismo”, imponía el “orden” como superpotencia indiscutida. Este cambio geopolítico facilita que “cada cual haga su juego”. Esta situación se traslada en cierta medida al interior de EEUU, con un Obama que ya está convirtiéndose en un “pago rengo”, como se llama a los presidentes debilitados en su mandato… y con dificultades para poner orden.

    Israel contribuye a este caos. Este enclave colonial es un fenómeno político muy especial. Por lo menos desde los años 60, Israel es algo así como el “estado Nº 51” de EEUU, pero al mismo tiempo tiene intereses propios. Así, por un lado, actúa por su cuenta. Por el otro, opera como integrante, de facto, de los EEUU; o mejor dicho, del complejo establishment de EEUU. Esto va de la estructura a la superestructura: desde una fuerte burguesía sionista hasta un sistema de lobbies que financia a buena parte de los políticos del imperialismo yanqui, sean demócratas o republicanos.[5] Así, las relaciones EEUU-Israel incluyen no sólo coordinación política y militar, sino también relaciones económicas especiales, fabulosos subsidios y, sobre todo en los últimos tiempos, una profunda integración al “complejo militar-industrial” de EEUU.

    Mirá también:  Nuevos ataques de Israel a Palestina

    En este contexto, los “roces” entre Netanyahu y Obama (y su enviado, el secretario de Estado, John Kerry) no son ni una mera farsa (como opinan algunos) ni tampoco peleas de fondo (como creen otros). Pero esos “roces”, aunque sean reales, no alcanzan para alterar la relación estructural entre el imperialismo yanqui y su estratégico enclave colonial. El resultado es que Obama puede decir “blanco” y Netanyahu hacer “negro” sin que haya (hasta ahora) mayores consecuencias.

    Un buen ejemplo lo vimos en pleno genocidio. Cuando en todo el mundo impactaban negativamente las fotos y videos de escuelas-refugio destruidas, con pilas de cadáveres de niños, a Kerry se le ocurrió hacer leves objeciones y pedir un cese del fuego. En ese momento, a Israel se le acabaron los misiles de fabricación yanqui. Hubiera sido fácil “disciplinar” a Netanyahu para obligarlo a acordar una tregua. ¡Pero donde manda capitán, no manda marinero! EEUU, inmediatamente, reabasteció el arsenal de los genocidas… sin condiciones!!!

    Sin embargo, el contexto internacional no se reduce a todo eso. Al mismo tiempo Israel, sale con un balance muy negativo en cuanto a su legitimidad, principalmente de su política pero también, más profundamente, de su legitimidad y su derecho a existir como estado racista y genocida.

    Desde ya, esto es muy desigual en cada país. En EEUU, las cloacas de los medios siguen licuando el cerebro de la gran mayoría, aunque sin embargo lo de Israel también está en retroceso. Y a medida que nos alejamos de EEUU, crece la visión desfavorable a Israel. En América Latina, esto se ha reflejado en el retiro de embajadores de varios países importantes, como Brasil. Lamentablemente, en Argentina, el gobierno K ha preferido la senda del servilismo a Israel y EEUU.

    En Europa, las atrocidades sionistas tuvieron también un fuerte impacto, a pesar de la temporada de verano que normalmente paraliza la actividad política y las movilizaciones.

    En el Reino Unido, además de fuertes movilizaciones, provocó una crisis política en el gabinete conservador, con la renuncia de una ministra. En el Estado español, la opinión pública ha sido mayoritariamente anti-Israel, lo que ha obligado a buena parte de los medios, en el fondo, serviles a Israel, a “zafar” con la “teoría de los dos demonios”: Netanyahu es tan malo como Hamas. Pero el gran escándalo fue el ataque público de la Embajada de Israel a Yolanda Álvarez, corresponsal de TVE en Gaza. Arriesgando su vida, mostró sin velos los crímenes de Israel: entre ellos, los horrores de las escuelas de la ONU repletas de niños refugiados, que eran bombardeadas inmediatamente después que los funcionarios de la ONU comunicaban sus coordenadas al ejército israelí para que no las tocaran.

    En Francia hubo otro escándalo no menor: el gobierno “socialista” decidió reprimir –con el falso pretexto de “antisemitismo”– las manifestaciones unitarias de protesta organizadas por la izquierda. Hollande les negó el permiso, pero las marchas se hicieron igualmente, desafiando este intolerable alineamiento del gobierno con los genocidas. La repuesta “socialista” ha sido enjuiciar a Alain Pojolat, el compañero del NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) que había gestionado el permiso a manifestar.

    En mayor o menor grado, en uno u otro país, Israel ha perdido una cuota inmensa de legitimidad. Millones y millones han visto su verdadero rostro. Gracias a la multitud de gobiernos serviles a EEUU (y a su enclave sionista en Medio Oriente), esto puede no tener un efecto material inmediato. Pero la desesperación de Israel y sus amigos para poner mordazas en casos como los de Francia y el Estado español, demuestra la importancia de eso.

    1.- Ver en la edición anterior (Nº 298) de Socialismo o Barbarie: “Gaza – Genocidio sionista y heroica resistencia palestina” e “Israel en Gaza – Aplicando la “solución final”.

    2.- Sergio Yahni, “La ofensiva israelí en números”, sergioyahni.wordpress.com, 04/08/2014.

    3.- Sergio Yahni, “»Los límites de la fuerza militar israelí», sergioyahni.wordpress.com, 28/07/2014.

    4.- Yahni, cit.

    5.- En escala infinitesimal, sucede algo parecido con la burguesía cubano-norteamericana y sus lobbies.

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