Tenía 22 años, murió por esperar una cama de terapia intensiva

En Santa Fe, con 22 años, Lara murió por Coronavirus por la espera de una cama de terapia intensiva.

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El fallecimiento de Lara Arreguiz, una joven estudiante de Ciencias Veterinarias de 22 años, de la localidad de Esperanza, Santa Fe, es uno de los peores rostros del colapso sanitario que se vive en el país.

El día 13 de mayo la joven comenzó con los primeros síntomas, una tos leve, según relataron sus padres. Desde ese momento comenzó la odisea de conseguir atención médica luego de que en los días posteriores se confirmara el diagnóstico de Covid-19 positivo. Lara además era insulinodependiente, esperaba aún el turno para vacunarse por pertenecer a un grupo de riesgo.

El lunes 17 sus padres tomaron la decisión de llevarla a la ciudad de Santa Fe, fue así que llegaron al hospital Nuevo Iturraspe. Luego de horas de espera y con una creciente dificultad para respirar Lara se acostó en el piso de un pasillo. «Me voy a acostar en el piso, me dijo. Después nos vio una señora que nos prestó su campera para taparla por el frío», relató angustiada al recordar la escena que quedó plasmada en la foto que circula por redes la mamá de la joven.

Lara estuvo varias horas en el piso hasta ser atendida y, finalmente, por la noche fue trasladada al hospital Viejo Iturraspe. La joven tuvo que salir caminando con el suero en la mano para llegar a la ambulancia: «Yo misma la ayudé a caminar y el chofer de la ambulancia me preguntó por qué la tocaba si tenía Covid», contó su mamá y dijo que esa fue la última vez que la vio.

Con el correr de los días el cuadro de Lara empeoró hasta llegar a una neumonía bilateral.  La muerte de la joven ocurrió el pasado viernes 21 a horas de la madrugada. «Me llamó su padre a las 3 de la mañana y me dijo que Lara había fallecido después de sufrir tres paros», fueron las palabras de su madre.

El colapso sanitario tiene rostro, una historia que se cuenta con bronca y frustración. La vida de una joven se apagó. Mientras, los laboratorios hacen millones por no liberar las patentes de las vacunas. El gobierno nacional y los gobiernos locales priorizan las necesidades de los empresarios y, tibios, fueron pateando las medidas necesarias para evitar el colapso que ya sufren varias ciudades del país.

 

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