Las leyes de impunidad en los gobiernos de Alfonsín y Menem (1983-1989)
Colectivos de artes GASTAR y CAPATACO
Introducción por Rodolfo Torres
“El video pretende ser la apreciación de haber tenido el privilegio de haberlo vivido, alguien que ha vivido algo…”
El video de Emei, y las obras que presentan muestran un arte colectivo, social y políticamente revulsivo para ese momento histórico, yo diría revolucionario por su contenido y por su práctica artística. El tiempo pone una veladura al contenido concreto que tenían esas obras, intentaremos darle el impuso vital que evocan…
Hoy casi nadie recuerda a Ítalo Argentino Luder, candidato por el peronismo en el 83 o a Oscar Alende candidato del PI (Partido intransigente), si se reconoce a Alfonsín claramente, hoy recordado por muchos como “el padre de la democracia”. Ellos y algunos más se ven en el “afiche de las osamentas”, pegado durante la veda electoral del 83 para “denunciar el simulacro electoral” porque con la dictadura o con la democracia se perpetua “la misma matriz productiva”, nos dice el video, nosotros diríamos los mismos intereses de la clase dominante.
Detrás de esos rostros rasgados, se ven calaveras, restos humanos, ¿desaparecidos? ¿Detrás de esos candidatos se encubre la dictadura? En parte sí.
La dictadura como régimen político involucró a las Fuerzas Armadas que es pilar del Estado, esa imbricación fue muy difícil de separar, casi imposible. Todos los partidos patronales y sus candidatos querían reconciliar y reconstruir la relación de las Fuerzas Armadas con la sociedad. Hasta el día de hoy es difícil de convencer que son otras fuerzas armadas. Son otras personas, pero están para defender los intereses de la clase dominante.
Ese fue el dilema que estaba al rojo vivo en esos años y cruzó toda una larga etapa histórica y hoy la lucha contra los genocidas, cincuenta años después, es una herencia de la relación de fuerzas que se conquistó desde el 82/83.
Luder en aquella campaña se comprometió a respetar las leyes de autoamnistía que dictó el último dictador, Reinaldo Bignone. Alfonsín tuvo la política que los propios militares y sus organismos internos investigaran y juzgaran los delitos, obviamente no encontraron ningún delito.
Los juicios a las juntas, como se ve en la película “1985”, fue un hecho histórico, se seguía el juicio y se comentaban las atrocidades día a día y aumenta el odio, pero lo que no muestra la película, es la caldera social que había en las calles, las movilizaciones, las luchas, la organización, la politización, la espontaneidad, la verdadera primavera democrática que se vivió en esos años.
The fall
Es difícil de explicar el repulsivo social a los militares, a la dictadura. Galtieri como aprendiz de brujo –desató fuerzas que no pudo controlar– la fuerza de una movilización popular antimperialista de masas contra los ingleses y los yanquis. Una guerra que para la cúpula militar era parte de una maniobra política, para el imperialismo era una afrenta que no podía tolerar y para las masas fue una epopeya trágica, millones se movilizaron. Todo el mundo tenía un hijo, un hermano, un primo, un amigo que fue convocado para ir a la guerra, se hacían colectas de masas para los soldados, las abuelas donaban sus joyas para aportar al esfuerzo de guerra, se vivió como una tercera invasión inglesa.
La derrota ignominiosa, se convirtió en movilización de masas contra la dictadura, Galtieri cayó, y con él cayó de hecho la dictadura, aunque formalmente la presidencia la retuvo el general Bignone. Pero cada día que pasaba el odio, la bronca y la lucha crecían.
Se abrió el período de mayores libertades democráticas que vivió la argentina en toda su historia. Después de 7 años de represión, de oscurantismo, de tratar de imponer el terror y la atomización social las fuerzas vivas de la sociedad salieron con una fuerza inmensas. Para ser literal no solo no se veían militares en las calles, ni siquiera policías.
La multipartidaria
La burguesía tenía que rearmar un plan, tenía que hacer una transición lo más ordenada posible, tenía el imperativo de salvar a las fuerzas armadas como institución, es decir, a la dictadura, la imbricación era total. Las masas y su vanguardia querían cobrarse todos los ataques y aberraciones que habían hecho los milicos.
La moneda estaba en el aire, la dialéctica era destrucción de la fuerzas armadas o reconstrucción y reconciliación. Alfonsín fue víctima de esa contradicción y se inmoló por su clase, hizo todo lo posible para reconstruir las fuerzas armadas y reconciliarlas con la sociedad, pero eso le costó su gobierno.
La teoría de los dos demonios, la política de auto juzgamiento de los militares, la amnistía a los militares eran la política del Alfonsinismo y su estrategia de reconciliación y reconstrucción de las fuerzas armadas, pero fracasaba una y otra vez ante la lucha en las calles. Estas le impusieron a los mismos jueces que habían colaborado con la dictadura el histórico juicio a las juntas de 1985.
La capitulación de Alfonsín y el principio del fin de su gobierno
El ejército estaba acorralado, los “milicos” iban a recorrer los tribunales por miles, los levantamientos militares fueron la respuesta de los represores a la lucha en las calles encabezada por los organismos de derechos humanos y la inmensa vanguardia que los acompañaba, que se puede ver con claridad en el video.
La semana santa del 87 fue un punto de inflexión. Aldo Rico se amotinó en campo de Mayo exigiendo la amnistía, y que se frenen los juicios. Alfonsín mandó al jefe del Ejército, al general Alais, a reprimir a los sublevados, las tropas nunca llegaron, pero lo que sí llegaron fue la enorme vanguardia de masas.
El país hervía literalmente, ¿la democracia recientemente recuperada estaba en peligro? ¿Se reeditaba un nuevo golpe militar? Los días pasaban y los sublevados seguían amotinados, la gente empezó a ir espontáneamente a rodear los cuarteles. Alfonsín convoca el domingo de pascuas a la plaza. La plaza estaba estallada, desde el balcón Alfonsín dice “la casa está en orden”, el levantamiento terminó. Se firmó un “Acta Democrática”, el contenido del acuerdo era la capitulación del gobierno y de todo el régimen a los militares genocidas, era la consecuencia lógica de la política de reconciliación y reconstrucción de las fuerzas armadas.
El acta se hizo ley: la obediencia debida, que como bien explica el video, consagraba la impunidad a la masa de represores. Ese día empezó el fin del gobierno de Alfonsín, después los saqueos en Rosario y la hiperinflación se lo llevó puesto. El “padre de la democracia” no terminó su mandato. El movimiento de derechos humanos también sintió el golpe y fue otro punto de inflexión.
La silueta de Dalmiro Flores y el debate en torno a “Aparición con vida”
“Con vida los llevaron con vida los queremos” era una de las consignas más cantadas y era el sentimiento y el deseo más profundo de las Madres de plaza de Mayo y de un importante sector del movimiento por los derechos humanos, pero “la aparición con vida” como política llevaba a un callejón sin salida, con todo el dolor del alma todos sabíamos que la inmensa mayoría de los detenidos desaparecidos estaban muertos, esa era la cruel realidad, la “aparición con vida” no daba perspectiva a la lucha.
La silueta de Dalmiro, decía todo lo contrario, están muertos, queremos saber toda la verdad, queremos justicia… Esa discusión era enorme en la vanguardia de derechos humanos, imagínense lo que era decirle a una Madre de Plaza de Mayo “tu hijo está muerto”. La realidad se terminó imponiendo, el movimiento de derechos humanos adoptó la política de “Memoria, verdad y justicia”. Emei y la silueta de “Dalmiro” fue parte de esa enorme pelea política.
Emei y los grupos de artistas que integró (GASTAR y CAPATACO) fueron parte de una inmensa vanguardia de masas: vanguardia de los organismos, vanguardia juvenil y estudiantil, vanguardia obrera y popular, vanguardia cultural y artística que trastocó el país, que irrumpió con una fuerza, con una masividad y con muchísima creatividad, con un odio visceral hacia lo militar y que en su devenir se politizó, algunos se “troskizaron”, otros con el correr de los años se desmoralizaron, otros se volvieron cínicos y escépticos pero la causa de los derechos humanos se hizo carne en la argentina.
Menem y los indultos
La capitulación de Alfonsín le abrió la puerta a los indultos de Menem, era un paso más en la política de reconciliación y restructuración de las fuerzas armadas que todos los partidos patronales compartían.
La marcha contra los indultos fue multitudinaria pero no alcanzó para dar vuelta la situación. La crisis económica y social golpeaban. A la hiper inflación de Alfonsín le siguió la hiper de Herman Gonzales, tercer ministro de economía de Menem, después vino Cavallo, el uno a uno y las derrotas a importantes huelgas, entre ellas las ferroviarias, a fines del 92 se consolidaba el menemato.
El movimiento por los derechos humanos encontró un resquicio para volver a la lucha: la apropiación de los bebés, un delito se sigue cometiendo. Los hijos de los detenidos desaparecidos comenzaron los escarches a las casas de los genocidas el movimiento por los derechos humanos seguía vivo, una vanguardia se mantuvo firme a pesar de las capitulaciones, las traiciones, las leyes de impunidad, los indultos.
Después vino el argentinazo y Néstor y Cristina… El kirchnerismo quiso apropiarse –y en alguna medida lo logró– de las banderas de los derechos humanos, pero eso es ya otra historia….
Epilogo
Se están por cumplir 50 años del golpe genocida, y ante tanto facho dando vuelta, ante la emergencia de la ultra derecha desde Trump hasta Milei, ante tanto envilecimiento de las causas justas hechos por los “gobiernos progresistas” –mal intencionadamente llamados socialistas y hasta comunistas– recordar que nada es eterno, que la cosas cambian, “que todo lo que parece sólido se desvanece en el aire”, que a toda acción hay una reacción, que hasta los golpes más duros se les responde con la inventiva y la vitalidad de las masas y sus vanguardias. Que la historia no está escrita y que los jóvenes artistas también la escriben. El video de Emei es un hermoso y claro testimonio de eso.
Por último ante tanto arte descafeinado, ante tanto arte posmoderno, ante la comercialización extrema del arte, ante tantas redes de estupidización, ante tanta escisión entre forma y contenido, ante tanta despolitización recordar y reivindicar esa vanguardia artística que unía lo bello con la política revolucionaria, que unía la reflexión con la acción, que muestra que los artistas y el arte no solo están en los gabinetes de marfil, en los museos y academias, que con las intervenciones en el espacio público, afiches, siluetas y dibujos en el pavimento, con las acciones colectivas y participativas hicieron arte y política, y abrieron un camino que hoy se sigue recorriendo. Gasta y Capataco fueron la parte bella de una disputa que dejó una huella indeleble.
Siguiendo la estructura del video, este termina con una pregunta contrafáctica, “¿qué hubiera pasado si…?” Y reproduce un volante del viejo MAS escrito en diciembre del 82, denunciando a la multipartidaria y marcando que en definitiva para cambiar el curso de la historia hay que cambiar el sistema capitalista, que la única salida realista es terminar con este sistema que cada día que pasa pone a la humanidad toda ante el peligro cierto de su extinción, de su degradación absoluta.
“Es más fácil escribir la revolución que hacerla. Es mejor hacerla que escribirla”, es el epígrafe leninista que recorre al final del video. Ese es el llamado que hace Emei a las nuevas generaciones.
Esas jóvenes generaciones son las que están en las calles de los Ángeles, en las calles de Chicago, en la extraordinaria desobediencia civil en Mineápolis, en los puertos de Italia, en las calles de la argentina, en los motoqueros de Brasil, en la heroica resistencia Palestina, en las calles de Irán, en el mundo miles de jóvenes trabajadores y estudiantes se levantan contra el racismo, contra la super explotación de los algoritmos, contra la opresión, la discriminación y la pobreza están, ellos están cuestionado el capitalismo.
Y por último la obra de Emei también nos recuerda que la revolución y el arte no son mundos totalmente escindidos “He aquí lo que queremos: la independencia del arte por la revolución; la revolución por la liberación definitiva del arte.” (Manifiesto por un arte revolucionario independiente León Trotsky y André Breton 25 de julio de 1938)



