Covid-19

Reino unido: Un enemigo visible, el gobierno y la patronal

La catástrofe sanitaria del Reino Unido. Ya son más de 20 mil los muertos por Coronavirus.

Marcelo Buitrago
Equipo de redacción de Izquierda Web


El reporte del 7 de abril del Imperial College pronosticaba un crecimiento rápido del Coronavirus en más de 26 países, con una tasa de contagio mayor a dos personas por cada infectado, y más de 5.000 muertes la próxima semana para 5 países (Francia, Italia, España, Reino Unido, Estados Unidos de América). El pronóstico fue duplicado para Estados Unidos, cumplido para el Reino Unido y Francia, y casi alcanzado por España e Italia.

Nos queremos detener aquí en Reino Unido, ante declaraciones de uno de los principales asesores científicos de su gobierno: “El Reino Unido podría terminar con la peor tasa de mortalidad por coronavirus en Europa”.

El profesor Jeremy Farrar, director de Wellcome Trust y experto en pandemias del Grupo Científico Asesor para Emergencias (SAGE), dijo que las cifras de casi 1.000 muertes diarias en hospitales mostraron que estaban en una situación similar a otros países europeos gravemente afectados. En efecto, se ubica sólo detrás de Estados Unidos en el número de nuevos casos diarios y de muertes diarias.

El Reino Unido enfrenta la contradicción de tener uno de los sistemas de salud pública más reconocidos en el mundo (Boris Johnson se internó en un hospital del NHS, el sistema de salud público) pero que, producto de décadas de neoliberalismo, se enfrenta a la pandemia con dos agravantes: primero, la política criminal negacionista inicial de Boris Johnson, y segundo, ser uno de los países de Europa que menos camas críticas (terapia) tiene en proporción a sus habitantes.

Una breve recapitulación nos indica que el objetivo inicial declarado fue que el virus se propagase entre las personas de bajo riesgo para que gran parte de la población se volviese inmune: “Lávese las manos, mantenga la calma y aísle a los mayores”; el implícito era que no se perjudicara la actividad económica. Mientras tanto, con lágrimas de cocodrilo BJ declaraba: “Debo sincerarme con ustedes, con el público británico: muchas más familias van a perder a sus seres queridos antes de tiempo”.

Pero la publicación de un informe del Imperial College de Londres (basado en modelos matemáticos) estimó en 250.000 las muertes resultado del experimento, lo que provocó que Johnson tomara una nueva decisión política, el 23 de marzo, al declarar la cuarentena por 21 días: “Quédense en cada o enfrentarán una multa”, tras negar la crisis por semanas y defendiendo la economía por sobre la vida de la gente.

En ese momento el Reino Unido acumulaba 6.650 contagios y 335 muertes, con 1.000 nuevos casos diarios; 15 días después, el 8 de abril, llega a los 66.000 contagios y 8.000 muertos con 5.500 nuevos casos diarios: la curva logarítmica de sus casos (que mejor expone el aumento) es la más empinada del mundo: mientras Italia está doblando su número de nuevos casos cada 25 días y España cada 21, el Reino Unido lo hace cada 8 días, mientras que Estados Unidos lo hace cada 10 días. Al redactar esta nota el 14 de abril está al borde de los 100.000 contagios y supera los 12.000 muertos.

Nuevos casos en Reino Unido. Promedio móvil 5 días. Universidad J Hopkins

Todavía puede ser peor

El modelo del Imperial College fue atacado por los medios de derecha yanqui como exagerado, y que ahora lo habrían corregido “admitiendo que estaba equivocado”, después de un informe ante parlamentarios de Neil Ferguson, su autor principal, donde estimó “sólo” en 20.000 los muertos para el Reino Unido, ante la nueva política de cuarentena de Johnson, de las 550.000 que se hubiesen producido de no hacer nada, o las 250.000 del adefesio de la “inmunidad colectiva”.

La realidad es que el informe estimaba de movida ese número de muertos con medidas de cierre de escuelas, aislamiento de los infectados, cuarentena domiciliaria y distanciamiento social adoptadas a partir de 300 ingresantes en terapia por semana, manteniendo las mismas hasta octubre de 2020 y una tasa de 2 personas por cada infectado.

Pero los modelos matemáticos no pretenden predecir exactamente el número de muertos. Por empezar que sus números se mueven dentro de un rango estimado, que puede ser más amplio según el país y, como hemos visto, pueden variar de acuerdo a las medidas que se tomen, y a la eventual evolución del propio virus. Así el modelo del Imperial College estimaba 810 muertes al 28 de marzo en el Reino Unido, dentro un rango de 610 y 1.100; el número real ascendió a 759 muertes. ¿Pero este último dato es real?

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Según The New York Times: “Las muertes relacionadas con virus en Gran Bretaña pueden ser un 10 por ciento más altas que la cifra oficial”, dando cuenta que Gran Bretaña, con el brote de más rápido crecimiento en Europa occidental, ha subestimado el costo humano y económico del coronavirus,

La Oficina de Estadísticas Nacionales del gobierno publicó cifras que indican que las muertes podrían ser al menos un 10 por ciento más altas que la cifra oficial, 12.107 a partir del martes, que no tiene en cuenta a muchas personas que mueren en hogares de ancianos o en la casa.

Care England, una organización benéfica que representa a agencias de atención independientes, ha estimado que casi 1.000 muertes de Covid-19 en hogares de ancianos no han sido contadas.

Por su parte, el diario inglés The Guardian  titula: “Los proveedores de atención alegan que la cifra de muertos por Covid-19 está subestimada”. Y que “Los líderes de hogares de ancianos han acusado al gobierno de subestimar enormemente las muertes de ancianos por coronavirus, ya que advirtieron que la enfermedad puede estar circulando en más del 50% de los hogares de ancianos y la mortalidad es significativamente mayor que las cifras oficiales”.

“Las cifras oficiales publicadas el martes mostraron que sólo 237 personas murieron por coronavirus en hogares de cuidado en dos semanas, lo que sugiere que las cifras del gobierno no están al día con el creciente número de muertes fuera de los hospitales “. Para ser justos, es una situación que se repite en España e Italia, y hasta hace muy poco en Francia.

Como si no fuese suficiente, The Guardian insiste: “Número de muertos por coronavirus en el Reino Unido: por qué creemos que sabemos que está mal”.

“Es probable que la cifra que todos estamos viendo sea un subinforme, que está sesgando la curva. Todos los días tenemos una gran cifra de muertes que ocurren en el Reino Unido. Sin embargo, las cifras de NHS Inglaterra, que actualmente representan la mayor parte de las muertes en el Reino Unido, de hecho reflejan el día en que se informó la muerte, no la fecha real de la muerte, que generalmente son días, a veces semanas, antes de que aparezca en las cifras.”

El 30 de marzo, NHS Inglaterra informó 159 muertes en las 24 horas a las 5pm el domingo 29 de marzo. Sin embargo, el número real de personas que murieron en ese período de 24 horas se revisó hasta 401 en el informe del jueves y nuevamente a 463 el viernes a medida que se informaron más muertes que ocurrieron en esa fecha. Y esta cifra podría revisarse nuevamente a medida que salgan a la luz más muertes.

“Los retrasos en los informes son algo que hay que gestionar, no hay que avergonzarse”, es la justificación. Para ser justos de nuevo, Nueva York incorporó en un solo día 3.700 muertes que “presume murieron del virus”.

 

La salud pública

El NHS, el sistema de salud pública, orgullo británico surgido en la posguerra, lleva décadas de desfinanciamiento. En octubre de 2019 uno de cada seis pacientes esperó más de cuatro horas para ser atendido en la guardia de urgencias.

Esto se vio reflejado en las propuestas de la última campaña electoral. Boris Johnson prometió invertir más de 20.000 millones de euros en reformar más de 20 hospitales y construir 40 más. Corbyn planteaba que había que cubrir 100.000 vacantes en el NHS, incluida la escasez de 43.000 enfermeras y 15.000 camas de hospital menos, y que cada invierno las tasas de ocupación superan los niveles peligrosos. Los pacientes esperan demasiado tiempo para ver a su médico de cabecera, una ambulancia o un tratamiento: Cuatro millones y medios de pacientes están en lista de espera para ser operados, la cifra más alta que se recuerda. Uno de los slogans de campaña de Corbyn fue que ningún paciente fuese atendido en una guardia en más de 4 horas.

Y esta falencia continúa ahora en medios para combatir el virus y proteger al personal de salud. El periódico sensacionalista (pero con posiciones políticas: se opuso a la guerra en Irak), Daily Mirror, comenzó una campaña demandando más equipos de protección para el personal del NHS para prevenir futuras pérdidas de vidas “NO MORE (no más): ellos dieron sus vidas, ahora el gobierno DEBE dar a todos los trabajadores de la salud y cuidados el kit que necesitan para estar seguros.”

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Así lo cuenta una médica residente de un hospital: “El domingo por la noche, comencé a sentirme agotada y noté que había perdido el sentido del gusto y el olfato. Este es un síntoma recientemente descrito pero cada vez más reconocido de Covid-19. El lunes por la mañana, me dijeron que permaneciera en el trabajo y no me hiciera test porque no tenía tos o fiebre. La respuesta estuvo totalmente en línea con la orientación actual de la Organización Mundial de la Salud , pero me dejó con una elección difícil.

“Sabiendo que potencialmente estaba poniendo en riesgo vidas al quedarme, decidí dejar el hospital. Antes de irme, logré obtener un formulario de solicitud de prueba y mi asesor aceptó autorizarlo. La prueba actual es un hisopo de garganta, lo que significa que existe una alta probabilidad de transmisión viral entre el paciente y la persona que lo realiza; no podía pedirles a las enfermeras de mi sala que me lo hicieran porque nos habíamos quedado sin protección para los ojos, así que me lo hice yo. Al día siguiente recibí una llamada de salud ocupacional, diciendo que había dado positivo por Covid-19. Finalmente, mi instinto demostró ser correcto y mi incumplimiento de las reglas resultó en protección para los pacientes y colegas que podría haber infectado si hubiera hecho lo que me dijeron y me hubiera quedado en el trabajo.”

 

Mantener la cuarentena

Los gobiernos, aun los más recalcitrantes pro negocios como Trump y Johnson, se han visto obligados a aceptar algún tipo de cuarentena como única medida con alguna eficacia para enfrentar al virus. Con todo lo limitada que es, en el sentido que es una medida que viene casi de la Edad Media, es una medida de seguridad mínima para las y los trabajadores cuyo trabajo de repente no resulta “esencial”, y para los mayores.

Pero a lo largo y ancho del planeta están buscando la mejor manera de preparar cómo levantarla. Así el gobierno de España presenta como un logro haber pasado el pico de contagios y muertos, mientras sigue sumando más de 500 muertos diarios. Y esta semana dispuso el regreso al trabajo de un gran número de trabajadores en fábricas, sitios de construcción, tiendas y oficinas, a pesar de continuar oficialmente la cuarentena.

En Italia se ha hecho pública la oposición rabiosa de la gran patronal al cierre del polo industrial de Bérgamo, consentido por el gobierno, lo que provocó que la región fuese una de las más castigadas en muertos.

Y en el Reino Unido, el líder sindical Keir Starmer está ayudando a la patronal y a los ministros conservadores que quieren ver el fin de la cuarentena. En una ronda de entrevistas transmitidas por la BBC, LBC y Sky, ni las revelaciones de una cifra creciente de muertes en hogares de cuidado ni las continuas fallas en el equipo de protección para los trabajadores de primera línea merecieron su comentario; sí que el gobierno «no puede simplemente mantener esto» y debe publicar sus «principios y enfoque» para tener una idea de cómo podría terminar el bloqueo.

El periódico Financial Times escribió el miércoles que «existe cierta preocupación entre los ministros del gabinete de que el mensaje del gobierno de ‘quedarse en casa’ ha demostrado ser tan efectivo que ciertas industrias se han visto paralizadas cuando aún podrían estar operativas”. Así el gobierno envió discretamente consejos a las empresas sobre cómo podían continuar operando donde no era posible trabajar desde casa, dejando en claro que si bien el distanciamiento social era deseable, no era esencial. El lavado de manos se ofreció como una alternativa.

«‘Las empresas deberían considerar trabajar por turnos o escalonar los procesos que permitirían al personal continuar operando de manera efectiva y siempre que sea posible a una distancia segura (más de 2 metros) entre sí’, dijo el Departamento de Negocios.”

A los conservadores británicos les gustaría “volver a la normalidad”, pero temen a la oposición generalizada, y la ola todavía creciente de muertes y contagio se los impide; es una cuestión de cálculo político, no sanitario. Y no será la burocracia sindical quien se lo impida. Será cuestión, allí como acá, de multiplicar la solidaridad por abajo, formando lazos que permitan enfrentar la vuelta a los negocios antes que estén dadas las condiciones para ello.

¡La vida y salud de las y los trabajadores primero!

 

https://www.theguardian.com/world/2020/apr/14/coronavirus-i-worry-about-my-colleagues-an-nhs-junior-doctor-describes-the-challenges-she-faces

https://www.theguardian.com/world/2020/apr/07/uk-will-be-europes-worst-hit-by-coronavirus-study-predicts#maincontent

https://www.theguardian.com/world/2020/apr/04/why-what-we-think-we-know-about-the-uks-coronavirus-death-toll-is-wrong

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