El libro objeto de esta breve reseña, que apareció hacia fines de los ´90 en Francia y se tradujo rápidamente al castellano, a esta altura ya se ha convertido en uno de los “clásicos” sobre la diversidad y la identidad gay. Pese a haber surgido en el momento de auge de los “Estudios de gay y lesbianas” y los Estudios Culturales, lo anima también una vocación clásica de remitirse a la tradición ensayística francesa. De hecho, desde el mismo título hay una suerte de filiación- homenaje con el texto de J.P.Sartre: “Reflexiones sobre la cuestión judía” (1944).

Eribon historiza aquí la aparición en la escena pública de la “cuestión gay” que, a la manera de la “cuestión judía”, plantea las problemáticas, debates y reivindicaciones de todo un grupo social marginado y estigmatizado. Para dar cuenta del surgimiento de la cuestión gay, repasa las bases teóricas y políticas que sustentan los debates que trae la homosexualidad desde la mirada sociológica de Pierre Bourdieu y Erving Goffman, además de las ideas de Sartre, Judith Buttler y, obviamente, Michel Foucault.
Pero, donde verdaderamente se apoya para pensar con mucha fuerza, es en la literatura y las representaciones literarias y artísticas de la homosexualidad, tales los casos de autores como Marcel Proust (“En busca del tiempo perdido”), Oscar Wilde (“El retrato de Dorian Gray”), André Gide (“Corydon”), Jean Genet (con la mediación de Sartre), entre otros. Es que la obra literaria de estos autores, sumado al rol social que jugaron, le da pie a Eribon para reponer debates, ideas y todo un estado de la sociedad y de “la cultura gay” en un momento histórico determinado.
Como el autor lo ha dicho en otros textos, sucede que los “grandes escritores suelen ser grandes teóricos (…) a menudo las obras literarias contienen aún más visiones existenciales, políticas y teóricas que muchos trabajos publicados en las áreas de la filosofía y las ciencias sociales (…) Cuando se trata de cuestiones de género y sexualidad, la literatura muestra tentativas de teorización, o en todo caso cuestionamientos mucho más interesantes que las respuestas inmutables que repiten los adeptos a la ideología psicoanalítica. Esto es evidente, en el caso de Marcel Proust” (Teorías de la Literatura- sistema del género y veredictos sexuales. D. Eribon 2015).

Eribon, de los suburbios proletarios a la sociología en la Sorbona, y vicerversa
Didier Eribon (Francia, 1953) es un filósofo, sociólogo, escritor y periodista proveniente de una familia proletaria de Reims, una pequeña localidad a 140km de París. “Arrancado por el mismo” de ese ambiente provinciano de xenofobia, homofobia y pobreza, se muda a la capital francesa donde desarrolla su vida personal e intelectual, así como su trayectoria académica como profesor titular en la Universidad de Amiens, entre otras universidades prestigiosas.
Transformado no sin desgarro en un “tránsfuga de clase” (según sus palabras) logra convertirse en un intelectual de renombre dejando atrás su entorno social, ya que “para poder inventarme, antes que nada, debía disociarme”. Sin embargo, más tarde volverá sobre sus orígenes obreros, transformando esas experiencias personales en profunda materia de reflexión filosófica, política y sociológica, como podemos ver en “Retorno a Reims” (2009), en el que reencuentra su pasado sórdido a raíz de tener que volver a su pueblo por la muerte de su padre.
Algo similar sucede en “Vida, vejez y muerte de una mujer del pueblo” (2024), obra en que enfrenta el duro final de su madre, obrera de fábrica ya anciana y aquejada por el Alzheimer. Completan este listado de trabajos: “Entrevistas con Lévi-Strauss”, “Una moral de lo minoritario: variaciones sobre un tema de Jean Genet” (2004), “Escapar al psicoanálisis (2008), “Michel Foucault” (biografía, 1991), “Por ese instante frágil: reflexiones sobre el matrimonio homosexual” (2005), “La sociedad como veredicto: clases, identidades, trayectorias” (2017) y el muy reciente “Sociobiografía” (2026).

Como parte del proyecto vital e intelectual de Eribon, cabe mencionar el vínculo afectivo con el filósofo Geoffroy Lagasnerie (1959) y el joven escritor Edouard Louis(n. en 1992), vínculo que es a la vez una relación de colaboración y que puede pensarse como una comunidad de ideas. Fruto de esto son, en parte, los debates que aparecen en textos como “3- Un elogio de la amistad” de Lagasnerie, y en las novelas de E. Louis “Para acabar con Eddy Bellegueule”, “Historia de la violencia” y “Quién mató a mi padre”, y, por supuesto, aquellas cuestiones que el propio Eribon ha seguido pensando en sus libros, artículos, intervenciones públicas y reportajes.

La cuestión gay: en el principio fue la injuria
La obra que nos ocupa (y que a su vez puede entenderse como una autobiografía intelectual en clave del autor) está dividida en tres partes: I- Un mundo de injurias, II-Espectros de Wilde y III- Las heterotopías de Michel Foucault. Un concepto clave con el que inicia es el de la injuria, el insulto como una forma específicas de violencia simbólica de la que este grupo es objeto:
“En el principio hay la injuria. La que cualquier gay puede oír en un momento u otro de su vida, y que es el signa de su vulnerabilidad psicológica y social. «Sucio marica» («sucia tortillera») no son simples palabras emitidas casualmente. Son agresiones verbales que dejan huella en la conciencia. Son traumatismos más o menos violentos que se experimentan en el instante pero que se inscriben en la memoria y en el cuerpo (porque la timidez, el malestar, la vergüenza son actitudes corporales producidas par la hostilidad del mundo exterior). Y una de las consecuencias de la injuria es moldear las relaciones con los demás y con el mundo. Y, por tanto, perfilar la personalidad, la subjetividad, el ser mismo del individuo. El insulto me hace saber que soy una persona distinta de las demás, que no soy normal. Alguien que es queer: extraño, raro, enfermo. Anormal. El insulto es, pues, un veredicto”. (Eribon “Refexiones..pág 29)
Este concepto vertebra la primera parte y atraviesa todo el libro. Así van a aparecer situaciones que tienen que ver con la gestión del estigma (Goffman) causado por el veredicto social de la injuria, como “la huida a grandes ciudades”, las tácticas entre decir y callar, los vínculos como la amistad y las formas colectivas de la sociabilidad gay y de resistencia. Estas situaciones van a encontrar eco como dijimos al comienzo, en la obra de Proust, Jean Cocteau y Genet, etc., y en los debates que aportan vigentes “Gays and Lesbian Studies” de los años ´90.
En la segunda parte “Espectros de Wilde”, la obra y la vida del escritor Oscar Wilde (1854-1900) ocupan el centro, así como el juicio por sodomía que lo llevaría a la ruina social y moral, constituyéndose como “un caso testigo”. Un caso trágico en el que la sociedad victoriana que lo había mimado, se vuelve en su contra destruyendo a aquel que encarnó “el amor que osó decir su nombre”.
De la pervivencia espectral de estas discusiones y de los intentos de elaborar una defensa afirmativa en el plano de las ideas que provocó en Proust y en Gide el “caso Wilde”, dan cuenta estas páginas. Así como también de un cúmulo de ideas refrescantes para la “cultura homosexual” que provienen del poeta Walt Whitman, o de teóricos e historiadores gays, como el helenista Walter Pater (referente de Wilde), John Boswell o George Chauncey.
En la tercera y última parte, nos encontramos con las “heterotopías” (otros-espacios), propuestas y alentadas por Michel Foucault. Éstas, por el contrario de las “utopías” de carácter ideal, son espacios concretos que conviven el presente como “mundos dentro del mundo”, pero que contienen una lógica propia. Tal el caso de los espacios de resistencia, de las nuevas formas de relacionales de la sub-cultura gay de los ´80 con una centralidad de la amistad, y de formas creativas en la experiencia de la sexualidad.
Así, la propia homosexualidad será planteada “no como una forma de deseo, sino como algo deseable. ..y es también una forma de rechazar los modos de vida propuestos, es hacer de la elección sexual el agente de un cambio de existencia (…) hay que utilizar la sexualidad para descubrir, inventar nuevas relaciones”. Por eso, en palabras de Foucault: “Ser gay es estar en devenir. No hay que ser homosexual (esto es contentarse sólo con conseguir la igualdad jurídica de gays y lesbianas, ya que es solo el primer paso), sino hay que encarnizarse en ser gay”.

Para terminar este apartado sobre el libro, retomemos algunas líneas programáticas que lo animan, libro por otra parte de una profunda erudición y de estilo llevadero siempre:
“…es necesario escapar al estatus de objeto de la mirada y la palabra de los otros, que ha sido durante tanto tiempo asignado a los homosexuales, y constituirse, en tanto que homosexuales, en sujetos de la propia palabra y la propia mirada. Lo que significa, no sólo que hay que rechazar las problemáticas impuestas por los detentadores del orden establecido y la cultura dominante, sino también que hay que producir, con la articulación de la reflexión teórica y la intervención política, problemáticas nuevas elaboradas en un gesto de resistencia a la violencia discursiva que se ejerce en los ámbitos social, intelectual y mediático respecto a los grupos minoritarios, a los que Hannah Arendt con pertinencia denominó ʿlos grupos difamados”.
El ensayo político- filosófico de Eribon cierra como abrió, dejándole la palabra a los poetas, con una apuesta y una exhortación para los injuriados excluidos del orden sexual: “Desarrollad vuestra rareza legítima” (René Char)
Valoración final
Para terminar, creemos que hoy en día sería estimulante volver a leer las “Reflexiones sobre la cuestión gay”, luego de las casi tres décadas en las que, producto de la lucha, se avanzó en derechos e igualdad para la diversidad sexual y se problematizó la noción misma de “identidad”, aquí trabajada con exhaustividad.
Pero con todo esto, aún vivimos en un presente en el que persisten la estigmatización y la violencia hacia el colectivo LGBTQ+ y las mujeres en todas sus formas simbólicas y concretas. Esta ofensiva reaccionaria, que encarna hoy la extrema derecha mundial, con gobiernos como el de Trump y Milei a la cabeza, convive con los avances conquistados, y con una cierta desorientación del “progresismo de vuelo bajo”, que pensó que con “la ampliación de derechos” y la “batalla cultural”, ya alcanzaba… pero es más que evidente que la realidad nos está empujando hacia desafíos mayores.
En el texto de Eribon, está claro que no estamos frente a una perspectiva materialista, ni tampoco se pretende presentar una exhaustividad histórica ni teórica de la “ciencia sexual”, pero contiene elementos valiosísimos que hacen a reconstruir una continuidad en la creación de una cultura o sub-cultura gay a lo largo del tiempo; sub-cultura que aporta nuevos contenidos, “representaciones” y nuevas posibilidades para la sexualidad y los vínculos humanos en general.
Además de poner en perspectiva el proyecto de Eribon a la luz de sus elaboraciones posteriores a estas “Reflexiones…”, su relectura puede ayudar a preguntarnos por lo que queda por realizar del proyecto colectivo de la diversidad sexo-genérica. Proyecto emancipatorio que, bajo la actual crisis capitalista, necesariamente tendrá que articular la “cuestión social” y la “cuestión sexual”, para transformarlo todo de una manera nueva en la creación de un mundo sin explotación, en el que todas las “legítimas rarezas” y singularidades, tengan lugar.





