Crisis humanitaria y racismo

El racismo en tiempos de Covid-19

El impacto de las infecciones y muertes por la pandemia mundial es infinitamente más duro entre los oprimidos por ser negros.

Severino Félix para “Profesores en Movimiento”

“No, yo no soy un americano. Yo soy uno de los veintidós millones de personas negras… que son víctimas de la democracia, que no es más que hipocresía disfrazada… Yo estoy hablando como una víctima de este sistema americano. Y yo veo a América a través de los ojos de una víctima. No veo ningún sueño americano; veo una pesadilla americana”

Malcom X (citado en “O legado de Malcon X” -El legado de Malcom X- de Ahmed Shawki)

La pandemia del coronavirus, que tuvo inicio en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan en China, se expandió de forma acelerada por el mundo, teniendo como puerta de entrada el continente Europeo, donde países como Italia y España sintieron de inmediato los efectos del Covid-19.

Al no dar la debida atención a los casos de contaminación en su territorio, el gobierno italiano presencio la elevación de los casos de contagios en cuestión de días. El 30 de enero había dos casos de pacientes infectados – una pareja china – y el 19 de marzo, un mes y medio después, Italia ya tenía 41.035 infectados y 3.405 muertos, habiendo entonces superado la marca de China en esta cuestión.

Un gran número de turistas, en Europa principalmente, al retorno a sus países de origen, llevaron también el virus, viniendo a corroborar la propagación inicial de la pandemia a nivel mundial. Consecuencia de eso, fue el establecimiento de una terrible crisis sanitaria sin precedentes en la historia desde la gripe española de 1918, así como del recrudecimiento de la crisis económica (que ya se arrastraba desde 2008), con algunos analistas comparándola a la de 1929.

En este momento España contabiliza más de 22.000 muertes; Italia paso las 25.000; Estados Unidos la cifra de más de 46.000 muertos y, finalmente, Brasil, con una curva ascendente, con 2.906 casos fatales. [1]

En tanto, contrariando la máxima de la globalización de unificación de los negocios con las acciones globales, la respuesta en todo el mundo para la pandemia fue la del “sálvese quien pueda” (acompañando el giro a derecha en la política mundial de la última década y las posturas de ultraderecha y “nacionalistas” que impulsaron, por ejemplo el BREXIT). A pesar de los llamados de la OMS a una solución global para la superación del problema, notoriamente la UE-Unión Europea, pero, también, el G-20, jamás buscaron eso. Ni siquiera, hasta ahora, para la investigación de una vacuna.

Los negacionistas exponiendo su darwinismo social

El presidente de la mayor economía del mundo, Donald Trump, después de haber confirmado el primero caso a mediados de enero de este año, simplemente ignoro el grado de potencialidad de la diseminación en el territorio norteamericano. Aun viendo el exponencial aumento de los casos en cuestión de días, el mandatario insistía que todo se resolvería en cuestión de semanas.

Política esa coincidente con la de los gobiernos de ultra-derecha, neo-fascistas y/o “nacionalistas”, aplicada por algunos jefes de estado alrededor del mundo, tales como: Daniel Ortega (Nicaragua), Alexander Lukashenko de Bielorrusia que gobierna el país hace 26 años, Gurbanguly Berdymukhamedo de Uzbekistán, Jair Bolsonaro en Brasil, etc. Todos tienen en común la negación de la propagación de la pandemia del coronavirus.

En Brasil, Bolsonaro insiste con que la pandemia no pasa de una gripecita y que por su historia de atleta no se contaminaría, sugiriendo la cura con el uso del medicamento para la malaria, la hidroxicloroquina, que hasta ahora no tiene ninguna comprobación [2] científica.

Además de eso, circula en Brasilia por los supermercados, farmacias, calles y manifestaciones pro-dictadura, hablando “por los pobres” y “contra el desempleo”, en franca oposición a la política de aislamiento social recomendada por el propio ministerio de salud.

El negacionismo de esos gobiernos tiene dos lógicas: una más clara, la del mercado, y otra, subyacente, más afecta al pensamiento conservador, que es la del darwinismo social.

En el caso particular de Bolsonaro las reiteradas exigencias por el fin del aislamiento social, tiene como objetivo la vuelta a la actividad del área de comercio y servicios, donde se encuentra su mayor base social, que viene presentando altos índices de desempleo. [3] En la base de sustentación de eso está el dato – mostrado por el presidente en la entrevista dada al día siguiente de su apoyo a la manifestación pro-AI5 en Brasilia – de que un 70% da población donde incida la epidemia será infectada, lo que deriva en la conclusión de que muchas muertes serán inevitables, principalmente de los más vulnerables que están en situación de riesgo, afirmando así su darwinismo social: la posición malthusiana de que la muerte de personas improductivas era benéfica para la economía.

Evidentemente, no hay población más vulnerable, marginalizada y en situación de riesgo, que la de las favelas, de las periferias, donde viven en su mayoría las y los negros.

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La política negacionista es genocida

Para millares de trabajadoras/es que no pueden beneficiarse del parate de sus actividades profesionales, y tener derecho a una licencia remunerada en tanto dure el período de contagio por el coronavirus, el gran dilema es tener que desplazarse desde su residencia a sus lugares de trabajo y de esta forma volverse vulnerables al contagio del covid-19.

En su gran mayoría las y los trabajadores de los llamados servicios esenciales son trabajadoras/es de las periferias miembros de la comunidad negra, hombres y mujeres negras, personas que quedan relegadas de la atención y acceso a los servicios de la salud pública o privada.

Parte de la población de los llamados servicios informales, vieron sus ingresos derrumbarse con la pandemia del coronavirus y el aislamiento social, otra parte necesita salir a las calles y continuar desempeñando sus actividades profesionales, realidad fruto de la desigualdad social y racial en nuestro país.

Datos divulgados por el Ministerio de Salud del último día 10/04, apuntan que el contagio del coronavirus es más letal entre la población negra en Brasil. Los números aún son pequeños para una estimación final, en un 32% del total de los casos fatales no hubo identificación raza/color, pero los datos indican que los negros y pardos representan un 23,1% de las internaciones por SARS y, en total, son el 32,8% de los casos fatales. [4]

En el caso de la población no negra, ese dato porcentual se invierte, son el 73,9% de las personas hospitalizadas con Covid-19, sin embargo apenas 64,5% son víctimas fatales.

Una razón está en que la cantidad de usuarios del Sistema Único de Salud (SUS), también está compuesta en su gran mayoría por personas pertenecientes a la comunidad negra, que no dispone de planes médicos de salud debido al desempleo, al trabajo informal o a empleos precarizados que no le permiten el acceso a la salud.

Otro agravante para la población negra es pertenecer al grupo de riesgo por algunas enfermedades como, diabetes, hipertensión, tuberculosis entre otros, factores agravantes para la evolución de la enfermedad.

La desigualdad social y racial no se restringe sólo a Brasil, la crueldad del sistema capitalista es internacional. En los Estados Unidos donde no existe salud pública, ni cobertura médica para los ciudadanos más pobres el contagio del covid-19, los números de muertos cada día vienen en aumento. [5]

Siendo como la vitrina del capitalismo mundial los Estados Unidos no tienen una legislación que obligue a los patrones a ofrecer una licencia médica a sus empleados en caso de enfermedad. El país tampoco dispone de un Sistema de Salud Pública, una bandera de la campaña de Donald Trump, fue destruir el “Obamacare” y de hecho lo hizo. En este escenario mundial de contaminación por el covid-19, las y los trabajadores que no pueden ejercer sus funciones con el llamado home office, son obligados a trasladarse por el país, exponiéndose de esta forma al contagio del virus.

Al no poder ausentarse de sus puestos de trabajo por enfermedad, las trabajadoras/es en su gran mayoría miembros también de la comunidad negra, necesitan ir a trabajar aun estando enfermos para no perder su empleo por más peligroso que sea. Además de eso las y los trabajadores quedan a merced de los patrones a todo momento, en caso de faltar por algún motivo como enfermedad, pueden ser despedidos en cualquier momento pues no existe un amparo legal para el trabajador en el sistema norteamericano.

La principal potencia económica del mundo es ejemplo de cómo explotar a la clase trabajadora y extraer su sangre hasta la última gota. Los trabajadores simplemente no tienen derechos básicos como; licencias médicas, vacaciones remuneradas, licencia por maternidad, en caso de demandar algunos de estos beneficios dependen enteramente de la buena voluntad de sus patrones. [6]

En tanto, aun bajo el aislamiento social para contener el contagio del coronavirus, millares de trabajadores se desplazan por el país y tienen que salir, y de esta forma contraen el virus, por esto muchos de ellos encuentran la muerte.

El coronavirus ataca directamente a la población negra

La crisis mundial del coronavirus afecta directamente a las poblaciones más vulnerables de la clase trabajadora. Según relatos del secretario de Previsión Social podemos llegar a números estratosféricos de trabajadores informales (llamadas “personas invisibles”), de cerca de 40 millones de personas, en una estimación que se queda corta, en las cuentas que hace el gobierno.

Agreguemos a eso que los trabajadores/as de bajo ingreso, empleados de comercio, de los servicios de limpieza, del área de seguridad, se compone en casi su totalidad por personas negras, sin planes de salud, y mucho menos para sus familiares, vinculados a un sistema público de salud precario que viene siendo sistemáticamente recortado.

Tales contradicciones socioeconómicas demuestran la mayor vulnerabilidad de estas poblaciones en relación a la utilización de los sistemas de salud que va a pesar durante el período de pandemia. Esa discrepancia es fruto de las desigualdades (el racismo estructural) que hacen que las comunidades negras en el país sean más susceptibles al contagio y tengan más chances de desarrollar formas graves del covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. Al no existir una campaña de tests masivos para la población, los pocos tests se restringen a un selecto público de personas y administrados por empresas privadas, donde el costo no está al alcance de la clase más vulnerable al contagio.

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En Brasil los datos presentados sobre el contagio de la población negra, aun siendo un retrato parcial, indica las grandes disparidades en el impacto del coronavirus en relación a las clases y debe ser estudiado para dar base a la construcción de una política que atienda las necesidades del pueblo trabajador y supere al sistema del lucro, el sistema del capital.

Covid-19 y los efectos del racismo en EEUU

En el país de Donald Trump tenemos un racismo más declarado, es más fácil obtener datos de la pandemia del coronavirus y sus consecuencias, que no son sólo económicas, sino también de carácter social que demuestran su mayor incidencia en la población más pobre y dramáticamente en la población negra.

Los datos porcentuales en este país son aterradores, en ciudades donde la población negra es minoritaria en su composición demográfica, los números de muertos por el covid-19, dejan claro que solamente la superación del capitalismo puede poner fin a la barbarie social actualmente impuesta al mundo por él.

En la ciudad de Chicago, el 30% de los habitantes son negros, sin embargo la mitad de los casos confirmados y el 70% de las muertes relacionadas al coronavirus son de personas negras. Los números reflejan desigualdades históricas en la ciudad, donde los habitantes negros tienen una expectativa de vida de 8,8 años menos que los blancos.

En el estado de Illinois (donde queda Chicago), con apenas un 15% de población negra, más del 35% de los casos y el 40% de las muertes son de miembros de la comunidad negra.

En el estado de Michigan, el 14% de la población es negra, más de un tercio de los casos y el 40% de las muertes son de pacientes negros/as.

Grandes disparidades también se registran en el estado de Wisconsin. En el condado de Milwaukee, donde el 26% de la población es negra, los pacientes negros representan la mitad de los casos confirmados y el 81% de las muertes.

En el estado de Louisiana, el 32% de la población es negra. “Un poco más del 70% de las muertes (por covid-19) en Louisiana son de afro-americanos“, dijo el gobernador John Bel Edwards en una entrevista la semana pasada.

“Eso merece más atención, y tenemos que ir a fondo para ver lo que podemos hacer para desacelerar eso“, afirmo Edwards.

En la ciudad de Nueva York, los negros representan un 22% de la población, los datos preliminares indican que son el 28% de las víctimas. Se calcula que por lo menos el 40% de los trabajadores del sector de transportes de la ciudad son negros. En la capital americana, Washington, 60% de las muertes hasta ahora fueron de pacientes negros/as, a pesar de que apenas el 46% de los residentes sean negros/as. [7]

¡Las vidas negras importan!

Gritamos que las “¡Vidas negras importan!” porque la vida humana es lo que importa. Y nadie más que las y los negros representan, y nos marcan en la memoria, la violencia y la marginalización de los trabajadores con que el Estado Burgués, en sus diversas etapas, oprimió y explotó a aquellos de quienes obtiene sus riquezas, con su único objetivo, el lucro.

La pandemia expone de forma clara todas los males que causa el capital en su actual estadio predatorio, que dejan al 30% de la población mundial en un absoluto estado de hambre permanente, la destrucción de la naturaleza y a nivel de la hiper-explotación de la clase trabajadora, atendiendo al clamor del mercado financiero internacional y relegando a la población pobre y negra a intentar sobrevivir de las migajas ante el más completo abandono de las políticas sociales.

Queda claro, que se torna cada vez más actual la disyuntiva de Rosa Luxemburgo “Socialismo o Barbarie” y cuan necesario es que los explotados y oprimidos salgan a dar una lucha feroz contra el estado de cosas actual, por la perspectiva del socialismo.

En Brasil, en particular, debemos comenzar por el Fuera Bolsonaro y Mourão y por elecciones generales para que el pueblo decida.

1 https://brasil.elpais.com/brasil/2020-04-24/ao-vivo

[2] Datos del Financial Times, a través del reportaje del diario GGN

[3] https://economia.uol.com.br/noticias/bbc/2020/04/22/conoravirus-no-brasil-39-dos-patroes-dispensaram-diaristas-sem-pagamento-durante-pandemia.

[4] https://www1.folha.uol.com.br/cotidiano/2020/04/coronavirus-e-mais-letal-entre-negros-no-brasil-apontam-dados-da-saude.shtml

[5] Reportaje en G1 Bien Estar

[6] Reportaje de la BBC Brasil

[7] Reportaje BB Brasil

Traducido del portugués por Luz Licht

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