Coronavirus y sociedad

¿Quién ganó y quién perdió con la pandemia?

Con la crisis del Coronavirus, en la Argentina gobernada por Alberto Fernández los ricos se hicieron más ricos y los trabajadores se hicieron más pobres.



«Una conmoción social que afecta universalmente a la humanidad». «Un mal paso en el que estamos todos juntos». Estas son algunas de las descripciones más comunes que se han hecho de la pandemia de Covid – 19. Pero, ¿han sido realmente «universales» las consecuencias sociales del Covid? Un breve repaso por los sectores que ganaron y perdieron con la pandemia.

Los que ganaron

Las agro – exportadoras. Los sojeros argentinos nunca dejaron de facturar ganancias. Durante el primer cuatrimestre del 2020, mientras la pandemia paralizaba la mayor parte de la industria local, las agroexportadoras mantuvieron ganancias similares a las del año anterior. Los precios de las commodities bajaron pero los volúmenes de exportación aumentaron (de 30,8 millones de toneladas en el primer cuatrimestre del 2019, a 32,3 millones en el primer cuatrimestre del 2020). Durante ese período del 2020, las exportaciones de poroto de soja aumentaron 2,13 millones de toneladas con respecto al 2018. Las de harina de soja, 0,7 millones y las de maíz, 2,2 millones.

Ya entrado el 2021, el agro está recaudando cifras récord gracias al boom del precio de la soja. A esto se suma una cosecha récord de trigo: «el trigo se prepara para la que puede ser la mejor cosecha de su historia. Se estima que la campaña 2021/2022 del trigo podría superar las 20 millones de toneladas, más de cinco millones más que lo esperado».

Fruto del aumento en los precios internacionales de las commodities (el más alto desde principios de los 2000s), los márgenes de ganancia bruta para el maíz, la soja y el girasol son los más altos en 20 años. Lejos quedaron las amenazas de «expropiación» de Alberto Fernández en el caso Vicentín o de aumento de retenciones. Más que nunca, la oligarquía rural argentina la sigue levantando en pala.

Las empresas de alimentaciónSegún el INDEC, de las 500 empresas más importantes del país, 100 corresponden al rubro de la alimentación. Esto incluye a 55 multinacionales y 45 empresas nacionales. Entre las primeras podemos contar a pulpos como Mondelez Internacional (que facturó a nivel global en 2020 unos 3.555 millones de dólares en ganancia neta), PepsiCo (ganancia neta 7.120 millones) y Nestlé (13.642 millones). Entre las nacionales aparecen Molinos Río de la Plata (1.746 millones de pesos de ganancia neta durante el 2020), Arcor (1.229 millones) y Ledesma (5.610 millones).

Se trata de empresas que están acostumbradas a levantar ganancias en pala lucrando con la alimentación de la población. Ya en 2019, se estima que por cada trabajador empleado, este tipo de empresas recaudaron utilidades por un promedio de 1,2 millones de pesos (números del INDEC). Con la llegada de la pandemia y la cuarentena, la alimentación fue uno de los pocos rubros de la industria que se mantuvieron funcionando (por ser considerado esencial). De hecho, vieron aumentar la demanda de sus productos en el mercado, ya que una gran parte de la población buscó abastecerse ante la incertidumbre del futuro. Y con el parate económico que significó la cuarentena y el empobrecimiento de gran parte de la población trabajadora, uno de los pocos consumos que se mantuvo fue el de productos de alimentación básica: trigo, harina y derivados, lácteos, carne, etcétera.

Las plataformas de servicios y comercio onlineLas plataformas de e-commerce han disparado sus actividades (y sus ganancias) con la llegada de la pandemia. En Latinoamérica y Argentina, el ejemplo más claro es MercadoLibre. Duranteel primer trimestre de 2021, la empresa de comercio online duplicó su facturación con respecto al mismo período del 2019 (de 910 millones de dólares a 1378 millones, un aumento del 111%). Su cotización en Wall Street alcanzó los 100.000 millones de dólares, superando empresas históricas como General Motors. Ha alcanzado a 100 millones de clientes y ha efectuado transacciones por 6100 millones de dólares en el último año.

Otro tanto ha sucedido con las plataformas de servicios de reparto de alimentos (PedidosYa, Rappi, Glovo, Uber eats) y de transporte de pasajeros (Uber y otras como Beat o Didi) a través de aplicaciones. Al igual que el e-commerce, su crecimiento se debió a las cuarentenas y el vuelco del comercio en el medio virtual. Se trata de uno de los sectores que recaudan mayores ganancias. Significativamente, son también uno de los sectores que reportan mayores niveles de explotación sobre sus trabajadores, negando derechos laborales básicos (salario mínimo, relación de dependencia, jubilaciones, ART, vacaciones) y de sindicalización. Una muestra del capitalismo del siglo XXI: unen lo más moderno (la tecnología online) con lo más reaccionario (niveles de explotación propios del siglo XIX).

Los bancos y los especuladores financieros. Entre enero y septiembre del 2020, las ganancias netas de la banca privada sumaron 121.327 millones de pesos. Esto significó una ganancia sideral: 450 millones de pesos por día. Para esto la banca se valió de instrumentos facilitados por el Estado, como las Leliq y los Pases del BCRA. Estas letras se expandieron un 114% durante el período mencionado, aportando 401.000 millones de pesos a las ganancias de la banca privada.

Mirá también:  México: Muerte de obreros de maquiladora por Covid-19 desata pánico en Juárez

A su vez, la intermediación financiera fue favorecida por las líneas de crédito a tasas subsidiadas del BCRA. Las ganancias por este medio llegaron a los 96.000 millones de pesos, aumentando un 700% neto respecto al 2019.

Nunca lejos del negocio, los especuladores financieros han sabido sacar su tajada de la pandemia. Mientras la enorme mayoría de la industria y la actividad productiva real se desplomaba, los especuladores han tenido sendas oportunidades para cuidar sus «inversiones». Es que los mecanismos financieros permiten a los millonarios mover sus inversiones de empresa en empresa, eligiendo siempre la más competitiva en el mercado.

Los que perdieron

Los despedidos. Con la llegada de la pandemia, el «ejército de reserva» de trabajadores desocupados dentro del capitalismo argentino aumentó brutalmente. Si bien las cifras varían, es claro que el impacto fué significativo. Las mediciones llegan a los 3,7 millones de puestos de trabajo perdidos durante el segundo trimestre del 2020 (abril – junio), momento de cuarentena estricta. Aquí el drama de la pandemia se unió a las avivadas de las patronales, que aprovecharon para recortar gastos en salarios, y la connivencia del gobierno de Alberto Fernández, que más allá de algún que otro gesto dió vía libra a los empresarios para que despidan a gusto y piacere. El caso emblemático de esto fue Techint, que despidió 1450 trabajadores en la víspera de sancionarse la tibia e impotente ley anti – despidos de Fernández.

Si bien parte de esos nuevos desocupados volvieron a trabajar con la reapertura de las actividades económicas en el tercer trimestre del 2020 (las mediciones más optimistas señalan que dos millones de 3,7 volvieron a trabajar) es claro que la situación no volvió a ser la misma que pre – pandemia. Primero que nada porque, de una forma u otra, la masa de trabajadores desocupados aumentó considerablemente. Esto tiene un efecto negativo sobre el conjunto de la clase trabajadora del país, ya que, con una larga fila de desocupados buscando trabajo, los capitalistas se ven posibilitados de especular con condiciones de contratación y de nivelar para abajo las condiciones de trabajo de sus empleados.

En segundo lugar, porque los empleos recuperados no son necesariamente los mismos que los perdidos. En concreto, la oferta de empleo ha aumentado durante la re – apertura, pero los nuevos trabajos a los que cualquier trabajador puede acceder son de una calidad menor a los anteriores: más precarizados, con salarios menores o directamente en negro. Según la consultora ABECEB, a la Argentina necesitará de 5 años de crecimiento económico por encima del 3% para recuperar los millones de puestos de trabajo perdidos. Pero, incluso llegado el caso de que esto se logre, esos puestos de trabajo tenderán a ser cualitativamente inferiores a los anteriores. Esto nos lleva al siguiente punto.

Los precarizados y tercerizados. Según ABECEB, «las formas más flexibles de trabajo, a tiempo parcial, con contratos por tiempo determinado o tercerizados, continuarán tomando relevancia en el mundo del trabajo, sin que nuestro país cuente con un marco moderno que encauce este tipo de relaciones laborales. Las nuevas formas de trabajo como el remoto, el e-commerce y la automatización de tareas implican que las brechas laborales continuarán acrecentándose a favor de los calificados frente a los no calificados y el empleo formal de calidad probablemente sea el último en reaccionar».

La pandemia ha sido suelo fértil para toda nueva forma de tercerización y precarización del trabajo. En muchos casos acompañadas de discursos new – age que idealizan la comodidad del home office o los trabajos «independientes», enmascarando el cercenamiento de derechos laborales conquistados hace décadas. Jubilaciones, salarios mínimos, paritarias, ART; todos estos derechos adquiridos desaparecen de un plumazo por designio de algunas multinacionales para ser reemplazados por formas precarias como el monotributo. A estos trabajos acudieron muchos de esos millones de trabajadores despedidos al comienzo de la pandemia. Por poner un ejemplo, sólo a las aplicaciones de reparto se estima que ingresaron unos 50.000 nuevos trabajadores en el curso de la pandemia.

Los trabajadores de la salud. Los trabajadores de la primera línea han sido uno de los sectores más golpeados por la pandemia. El estrés y los riesgos propios de trabajar en salud bajo contexto pandémico fue agudizado y aumentado por la política de ajuste permanente que el gobierno ha mantenido sobre este sector de trabajadores. Jornadas laborales interminables, insuficientes condiciones de protección sanitaria y protocolos, contratos basura por algunos meses o bajo la figura de monotributistas y paritarias de miseria. Los trabajadores de la salud han sido puestos bajo la línea de pobreza mientras arriesgan su vida para garantizar que el sistema de salud no colapse. Un verdadero testimonio del desprecio de los partidos capitalistas por la vida de los trabajadores.

Mirá también:  Brasil: estiman 600 mil muertes por Coronavirus para mitad de año

Los sin techo. Según mediciones pre – pandémicas, el déficit habitacional (las personas que carecen de vivienda o de una en condiciones de habitabilidad) alcanza a 3,5 millones de personas. De ese número, por lo menos un tercio radica en la Provincia de Buenos Aires y varias miles más en CABA. Tomando en cuenta que el AMBA fue la zona más afectada por el coronavirus, salta a la vistas que la crisis habitacional (un problema histórico y estructural en la Argentina) no podía sino agravarse con la llegada de la pandemia.

El aumento de la desocupación y la pobreza, la extensión de los contratos basura y los sueldos de hambre, han hecho muy fina y frágil la línea que separa a una familia económicamente apretada de una que vive en la calle. Miles de trabajadores quedaron en la calle al perder su trabajo y, con él, la posibilidad de pagar un alquiler. A esto hay que sumar los aumentos siderales en los alquileres y las maniobras espurias de muchos especuladores inmobiliarios para evadir la Ley de Alquileres del año pasado.

Las mediciones oficiales al respecto escasean, pero en el curso de la pandemia han florecido verdaderos testimonios sociales de la agudización de la crisis habitacional. El más significativo ha sido seguramente la multitudinaria ocupación de tierras de Guernica (que agrupó a 2500 familias sin techo en un predio de la zona sur del Conurbano), así como el reguero de ocupaciones menores que se esparcieron por la Provincia y el país, y que el gobierno de Fernández no dudó en desalojar mediante la represión policial más brutal que se ha visto en los últimos años. Topadoras, fuego sobre las casillas, palos, balas de goma e hidrantes para dejar sin tierra a miles de trabajadores que buscaban una vivienda para su familia.

Los asalariados en blanco. Tampoco los trabajadores en planta permanente han escapado a las consecuencias sociales de la pandemia. Con una inflación inter-anual del 50% (sin vías de desacelerarse), los salarios reales de la clase trabajadora argentina fueron verdaderamente licuados. Según un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) los trabajadores argentinos perdieron en los últimos tres años entre 3,5 y 7 salarios mensuales debido a la inflación. Sólo para recuperar lo perdido, un trabajador que cobre 30.000 pesos al día de hoy debería recibir un pago de una vez de $204.000.

Mientras los pulpos del agro – negocio se llenan los bolsillos con las cosechas más cuantiosas del siglo, un trabajador promedio gana por debajo de la canasta básica y tiene que juntar monedas todo el mes para comprar un par de kilos de carne y demás alimentos básicos. Muy lejos de la «vuelta a los asados» que prometiera Fernández.

Los jóvenes. Aún siendo el sector que, a priori, debería haber sufrido menores consecuencias sanitarias fruto del Covid, los jóvenes argentinos han sufrido todas las consecuencias sociales de la pandemia. Sobre ellos se han descargado al mismo tiempo los problemas del aumento de la pobreza, la precarización laboral y el abandono educativo.

Entre los más jóvenes (estudiantes de hasta 17 años) se ha sufrido una enorme deserción educativo. Según la Fundación Voz, la deserción varía entre el 25% y el 45%. Se estima que el 18% de los adolescentes no cuenta con internet y entre un 37% y 44% no cuenta con suficientes dispositivos electrónicos (o directamente ninguno) para continuar los estudios de forma virtual. Entre los adolescentes la falta de conectividad se suma muchas veces a la necesidad de ingresar anticipadamente al mercado laboral, lo que hace aún más difícil la continuidad de los estudios secundarios.

Durante el 2021, con la vuelta a la presencialidad (mixta o completa) los problemas no se han resuelto. Por la falta de inversiones estatales, las condiciones edilicias han permitido la vuelta a clases pero en condiciones de enorme inseguridad sanitaria. La falta de ventilación y espacio suficiente para el distanciamiento social ha generado cientos de contagios entre estudiantes y docentes, aunque sean negados por el gobierno.

Distinta pero similar es la situación de los estudiantes de la Educación Superior, donde la modalidad virtual se viene extendiendo mucho más que en la educación obligatoria. Pareciera que el gobierno de Alberto Fernández no está dispuesto a poner ni un sólo peso para ampliar las ya deficitarias condiciones de infraestructura de las universidades argentinas y garantizar la vuelta a una presencialidad segura. Estas condiciones formaron una generación entera de ingresantes a la educación superior que no han hecho la experiencia de una cursada presencial. No sólo se ha adelgazado la calidad pedagógica de la educación universitaria, sino que han aumentado los factores que generan deserción estudiantil. Junto con esto, el gobierno y sus funcionarios dentro de las universidades han silenciado la enorme organización estudiantil del país durante casi dos años.

Print Friendly, PDF & Email

Colaborá con la izquierda


Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

Me quiero suscribir




Recomendadas

Internacional

Lectura recomendada

Alain Badiou y el marxismo

Entre los intelectuales de izquierda, Badiou ha pasado a ocupar un lugar importante. Siglo XXI editó una conferencia del autor, que dio en el 2016 en el marco del seminario “Lecturas de Marx” en la Ecole Normale Supérieure de París. Este autor francés, que de joven estuvo  ligado a la izquierda (incluso su padre lo estaba) y al marxismo en particular, aporta elementos muy necesarios en la discusión de la rebeldía, la juventud y la izquierda. Frente a los populismos o bonapartismos Breve reseña crítica de la conferencia de Alain Badiou sobre ...

Trabajadores

Las Rojas

Últimas noticias

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre