El multimillonario que quiere cerrar FATE

¿Quién es Javier Madanes Quintanilla?

La fortuna de Madanes, valorada en US$ 1,500 millones, es producto de la explotación de miles de obreros por más de ochenta años. Además, el grupo familiar contó con la ayuda de varias dictaduras, como el gobierno de facto de Lanusse y la última dictadura cívico-militar que estatizó sus deudas.

“En Argentina, detrás de todas las cosas en las que hay aluminio, está Javier Santiago Madanes Quintanilla”. Así inicia un perfil publicado por la revista Forbes en 2018, en el cual retrata la historia y fortuna del multimillonario que, en la madrugada del miércoles (18), decretó el cierre de FATE y dejó en la calle a mil familias obreras.

De acuerdo a esta revista, en 2024 Madanes ocupó el puesto número 12 entre los empresarios más ricos de la Argentina, con una fortuna valorada en US$ 1,500 millones. Este patrimonio no surgió de la nada, sino que es fruto del trabajo arduo…de los obreros que su familia explotó durante los últimos ochenta y seis años. Además, la familia Madanes recibió la “ayuda solidaria” de varias dictaduras.

Es la cabeza del Grupo Madanes, un conglomerado de empresas que incluye a la metalúrgica Aluar, la fábrica de neumáticos FATE, la hidroeléctrica Futaleufu y la empresa de servicios empresariales Infa. Hasta el día de ayer, las dos primeras empresas sumaban un total de 3.100 trabajadores de planta.

La Fábrica Argentina de Telas Engomadas (FATE) se fundó en 1940 y, cinco años después, comenzó a producir neumáticos. Durante muchos años fue vista como una empresa modelo de la “burguesía nacional”, la cual generó una fortuna a sus propietarios con la ayuda directa de los recursos del Estado burgués en su faceta desarrollista. En la década del sesenta, la fábrica se instaló en el terreno de 65 hectáreas que ocupa actualmente en San Fernando.

Pero la joya de la corona del Grupo Madanes es Aluar, empresa metalúrgica fundada en 1971 y que cuenta con una capacidad instalada de producción de 460.000 toneladas anuales de aluminio primario y 32.000 toneladas de aluminio elaborado (extrusión / laminados). Se estima que la empresa exporta seis de cada diez toneladas producidas.

Dicha empresa contó con el apoyo directo del gobierno de facto de Lanusse (1971-1973), el cual le facilitó licencias, contratos y respaldo estatal que crearon las condiciones de producción para la empresa. Entre las obras realizadas podemos mencionar la construcción del puerto de aguas profundas en Puerto Madryn, la central hidroeléctrica Futaleufú y las líneas de transmisión eléctrica, así como acueductos y la provisión de servicios básicos para el funcionamiento de la fábrica.

En total, se estima que las inversiones que realizó el Estado en beneficio de Aluar sumaron los US$ 474,5 millones de la época, equivalente a unos US$ 3,7 mil millones actuales. Una suma muy superior a los 10 millones de dólares de la época que invirtió la familia Madanes.

Asimismo, las investigaciones del Banco Central y la información reveladas por la causa Olmos, muestran que el grupo Madanes se benefició por la estatización de la deuda que realizó la dictadura cívico-militar en 1982, por medio de la circular A251 que promulgó Domingo Cavallo, por aquél entonces presidente del Banco Central. En total, el Grupo Madanes se habría beneficiado con la estatización de US$ 80 millones de la época, equivalente a unos US$ 250-300 millones en la actualidad.

En declaraciones recientes que brindó en La Fábrica Podcast, Madanes dijo en tono nostálgico que la “burguesía argentina era un referente a nivel mundial” y aseguró que la “desnacionalización de la economía argentina en las últimas cuatro o cinco décadas ha sido monstruosa”. En tono patriótico, sostuvo que “es muy diferente la conversación con un ceo de una compañía multinacional con alguien que tiene una trayectoria de larga data en Argentina y que ha vivido todos sus procesos de cambio”.

Pero este discurso romántico no se condice con los hechos. En este momento, a los mil obreros despedidos de FATE y sus familias les importa poco que el “CEO” de la compañía sea nacional y no extranjero, pues el “idioma de clase” de la burguesía es el mismo sin importar su origen: explotar a los trabajadores para apropiarse de la riqueza que generan y, ante la primera brisa de “crisis”, descargar los costos sobre sus hombros.

De hecho, Madanes cuenta con un largo historial anti-sindical. En 1991, por ejemplo, flexibilizó las condiciones de trabajo en sus fábricas en un frente único con el menemismo, para lo cual realizó despidos masivos. Esto provocó la resistencia por parte de los obreros del gremio y despidió a muchos de los referentes sindicales.

En 2008, en el marco de la huelga por reclamos salariales que se extendió por el gremio del neumático (FATE, Pirelli y Firestone), las tres empresas hicieron un frente único para disciplinar a los trabajadores mediante despidos y poner fin al conflicto.

Por todo lo anterior, es totalmente legítimo que los obreros de FATE reclamen por sus puestos de trabajo. La fortuna de Madanes se erigió sobre la explotación del trabajo de miles de obreros en las últimas ocho décadas y, además, contó con la ayuda de las dictaduras de turno.

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