En noviembre del 2025, Ofelia Fernández[1] -junto a Corta-, publicó en Youtube un ensayo documental titulado “CÓMO SER FELIZ ¿QUÉ le PASA a NUESTRA GENERACIÓN?”, con la apuesta de realizar 13 presentaciones durante este año. Preparan una gira nacional para el 2026 con charlas en escuelas, universidades y clubes. Todo el documental está puesto al serivicio de la instalación de un discurso superficial y derrotista.
El primer minuto del documental comienza con frases como “nos sentimos rotos” o “sentimos que todo está roto a nuestro alrededor”, proponiendo una respuesta a lo que nos pasa como generación nacida en el 2000. “¿Cómo no estar roto?”, pregunta y en 35 segundos logra aproximarse a una caracterización certera de la realidad que afronta la juventud trabajadora: salarios que no alcanzan, descansos insuficientes, poca posibilidad económica de proyectar una casa propia y un alquiler que se lleva casi la totalidad del sueldo; la normalización del fin del mundo como posibilidad cercana; crisis ecológica; guerras abiertas —y genocidios, agregamos—; o la sensación de que “la plata es todo y todos los días es menos”. Hasta ahí, realiza una descripción de la realidad con la cual lxs anticapitalistas coincidimos, pero desde el minuto dos, el documental da respuesta diciendo cuál es la causa de todo esto: “el mal” que enfrenta nuestra generación -según Ofelia- está en las redes sociales. Obviamente, no echan ninguna culpa al sistema capitalista.
Reconocemos que el ensayo se propone dialogar con la juventud y lo hace. Logra generar identificación mediante el juego de escenografías, iluminación, actuación y un guion que promete compartir y comprender lo que sentimos: ansiedad y scrolleo constante, sensación permanente de estar perdiéndonos algo, angustia, soledad. Esto lo adjudica a ser la primera generación que creció con redes sociales y a la ≪adicción≫ a estas plataformas.
El problema del documental es obvio desde el principio. desplaza un problema de índole global, multifacético y sistémico a un problema individual. Sostiene que la juventud enfrenta problemas de salud mental porque es adicta a la liberación de dopamina durante el scrolleo y/o la ansiedad frente al fomo[2].
Las condiciones materiales de existencia no se tapan con las redes sociales
Es innegable que las redes sociales marcaron un antes y un después en nuestra autopercepción y en la forma de vincularnos, algo que se intensificó durante y después de la pandemia de COVID-19, cuando dio un salto mayor su masificación en su uso cotidiano[3]. Sin embargo, la realidad no termina ahí: es fundamental considerar las condiciones materiales en las que crecimos y en las que vivimos actualmente. Hay que tener en cuenta la desigualdad y las realidades sociales, económicas y ambientales propios del capitalismo voraz, las nuevas formas de ≪súper explotación del trabajo mundial≫[4], que no hace más que profundizar de manera colosal la desigualdad de clase[5]. Según la revista Forbes, el puñado de multimillonarios nunca fue tan rico como en 2025[6], mientras millones de personas de la clase trabajadora viven en condiciones de extrema pobreza[7].
Con respecto a la información mencionada a lo largo del documental, no son explícitas sus fuentes. Ofelia afirma que, a partir de 2010, la autopercepción de depresión en mujeres y varones jóvenes aumenta exponencialmente, a la vez que también lo hacen las consultas por autolesiones en los servicios de urgencia; y que las tasas de suicidio de adolescentes crecen más del 90% desde ese mismo año[8]. “¿Qué pasó en 2010? Es esto», dice Ofelia mientras señala su celular.
No pretendemos negar la depresión/soledad en jóvenes[9], pero si cuestionarnos esta problemática ¿sucede por el boom de las redes sociales? La pregunta debe contestarse a partir de un análisis riguroso y contextualizado de esas cifras y porcentajes, pero vemos que ni el documental ni Ofelia ofrecen las fuentes de esos datos tan alarmantes. Por lo que cabe preguntarnos: ¿en qué estudios se basa? ¿Qué países abarca? ¿Con qué metodologías fue medida? ¿Cuánta gente participó de la investigación?
Querer llevar el tema a charlas-debates con jóvenes estudiantes de secundaria y universidades con esa sola conclusión unilateral, sin ningún sustento en la realidad es, como mínimo, , irresponsable. Y pone a la militancia «progresista» a debatir exclusivamente los celulares y las redes sociales mientras desde el gobierno intentan legalizar nuevas formas de esclavitud laboral. ¿No tendrá eso algo que ver con que sea tan difícil «ser feliz»?
La imagen y la violencia: el relato que ignora lo estructural
Prosiguiendo, vemos en el microrrelato titulado La imagen y la violencia como Ofelia atribuye el devenir de la inseguridad estética de nuestra generación a la incorporación de la selfie a la vida cotidiana y luego a los filtros, reduciéndolo a un problema individual de autoestima. Una vez más, vemos una respuesta sesgada que niega al capitalismo y al patriarcado que encuentran un negocio multimillonario en la industria de la belleza con presiones, mandatos y violencias estéticas dirigidas principalmente hacia mujeres desde muy temprana edad, y que en los últimos años vemos cómo se expande a varones y otras identidades.
El relato continúa con Ofelia afirmando que “el cuerpo es el territorio más productivo para la validación de las mujeres de una generación rota en internet”, para referirse a plataformas como Only Fans. Y redobla su posición diciendo que “en su versión más extrema te agarra un proxeneta del mundo físico y si estás vulnerable, vas”.
Como mencionamos con anterioridad, no se trata de “mujeres de una generación rota” ni de la búsqueda individual de validación. Tampoco el “proxeneta” es una anomalía extrema. La existencia de la plataforma y su expansión son consecuencias directas del capitalismo neoliberal y el patriarcado[10],[11]: la mercantilización del cuerpo y la sexualidad; la precarización del trabajo y de la vida, la desigualdad, los salarios insuficientes, el desempleo, de la inestabilidad social y crisis, la feminización de la pobreza[12] , la violencia económica, etc. La “libertad de vender contenido” de miles de mujeres jóvenes y adultas y personas LGBT, no puede analizarse sin considerar la precarización que la vuelve más una obligación que una opción.
Es en estas condiciones de vida y de trabajo del capitalismo voraz que los juegos online y apuestas digitales se presentan como supuestas oportunidades para alcanzar formas de autonomía, independencia económica o ascenso individual, especialmente en jóvenes, frente a la incertidumbre y dificultad de construir proyectos de vida a futuro. Las billeteras virtuales permiten apostar en segundos y que estas plataformas están disponibles las 24 hs, y tienen publicidad masiva de influencers, figuras públicas, futbolistas a través de sus redes sociales y eventos deportivos, normalizando las apuestas e incitando a adolescentes y jóvenes a participar[13].
Ofelia asegura sobre el envío de fotos a Only Fans y las apuestas online que, al no ser tangibles, “nada se siente, todo está en una nube de inexistencia (…) y somos igual de insensibles para todo asunto social”. Esto es mentira. La intangibilidad no quita las consecuencias emocionales/psicológicas y tampoco la juventud es insensible a los asuntos sociales. Esta conclusión de Ofelia es interesante relacionarla con el capítulo Humanidad del documental, donde sostiene que la tecnología de nuestra generación nos presenta un “abismo entre causa y efecto”, afectándonos en el plano político, donde “dejamos de tener presente que podemos intervenir”, y que “el orden de las cosas no es UN orden, sino EL orden”. La realidad es mucho más rica, en todo el mundo parte de la juventud se levanta en respuesta y reacción a la explotación y opresión de este sistema capitalista.
¿Qué propone el peronismo de Ofelia Fernández
Al final del documental Ofelia propone tres ideas para «frenar» esta situación.
- ≪Descansos, presente y presencialidad: (…) que puedas vivir y descansar sin tener que trabajar solo para sobrevivir[14]≫.
- ≪Restringir la forma en la que se usa la información y la matriz adictiva de las aplicaciones≫. Que el Estado regule las empresas tecnológicas.
- ≪Nuestra misión es ser la generación que le ponga un freno a eso que la rompió≫. Desde una posición derrotista de la realidad, cataloga a toda una generación de “rota” solo por el uso de las redes sociales.
Tanto el funcionamiento de los algoritmos y redes sociales, como la construcción del sentido común que en ellas se viraliza son análisis que exceden a esta nota. Sin embargo, es evidente la necesidad de ponerle un freno a la discrecionalidad absoluta de las empresas de redes sociales y medios digitales, que acumulan ganancias inmensas mediante la información y el tiempo de uso de las personas usuarias, exponiendo a riesgos a niñeces y adolescencias, mujeres y diversidades LGBT, etc. Un ejemplo claro de esto es Roblox[15], que luego de denuncias legales y mediáticas en Estados Unidos por grooming sistemático, en 2026 restringiría la comunicación según grupos etarios clasificados previamente mediante datos biométricos. En Argentina, este año, en CABA, Córdoba, Mendoza y San Juan, bloquearon el acceso a Roblox en las redes escolares debido al grooming y al acceso a contenidos inapropiados (sexual, violento, apuestas, “experiencias” no aptas o juegos que simulan casinos virtuales).
El otro lado de las redes sociales
El documental sobrevalora unilateralmente el costado “negativo” de las redes sociales y desatiende un aspecto fundamental: su uso en función de los intereses de nuestra clase, como herramienta de las luchas sociales de las últimas décadas. La Generación Z[16], a la que Ofelia llama “generación rota”, se caracteriza por haber nacido conectada al entorno digital. Las redes sociales son una de nuestras herramientas para organizarnos y luchar de manera colectiva, es parte de nuestra cultura generacional, además de permitir visibilidad inmediata y la posibilidad de difusión internacional burlando el cerco mediático de los medios de comunicación tradicionales. Existen distintas experiencias alrededor del mundo que lo demuestran con hechos concretos.
El primer Ni Una Menos en Argentina, en 2015, fue una movilización masiva impulsada por el hartazgo contra los femicidios. Esta protesta que se organizó y difundió mediante redes sociales, principalmente por Facebook, fue acompañada también por medios tradicionales, prensa, organizaciones feministas, colectivos sociales, artistas y activistas que sumaron su cuerpo y su voz.
El estallido social en Chile en 2019. Estudiantes secundaries y jóvenes se opusieron masivamente a pagar el aumento del transporte público. Ese “salto de torniquete” se expandió rápidamente a otros sectores, demandas y personas generando masivas movilizaciones durante meses. Brotó el hartazgo acumulado frente a la desigualdad estructural social y económica, denunciando la ilegitimidad de la Constitución nacional y exigiendo una nueva. Las redes sociales en general y Facebook en particular fueron fundamentales para las convocatorias, las redes de solidaridad, la transmisión de las movilizaciones y la difusión y denuncia de la represión de Carabineros.
Otro ejemplo es el movimiento de protesta Tang Ping en China en el 2021. Los jóvenes trabajadores chinos de entre 20 y 35 años, se organizaron mediante foros de internet para reivindicar su derecho a ≪estar tirado≫ -es decir, no pasar la mayor parte de su vida trabajando-, rechazando el sistema de las fábricas chinas de ≪996≫ (de 9 a 21h, 6 días por semana); por un salario medio apenas suficiente para cubrir las necesidades básicas de subsistencia y pago de alquiler.
La ≪develación≫ del genocidio en Gaza (2023- 2025). La destrucción sistemática del pueblo palestino a manos del sionismo es difundida sistemáticamente por redes sociales, y así es que el mundo entero lo pudo ver. También se puso ver la situación inversa, cuando durante el bloqueo total israelí a la Franja de Gaza usuarios judíos de redes sociales publicaron videos mostrando como en su vivienda poseían agua y electricidad. Las plataformas digitales cumplen un rol preponderante cuando se trata de superar el cerco mediático, permitiendo mostrar al desnudo la opresión y genocidio que padece el pueblo palestino. Las imágenes de esta barbarie recorren al mundo cada día, en cada momento. Cada vez más sectores de la población mundial perciben a Israel como el agresor y a Estados Unidos como su cómplice y sponsor. Las redes también fueron la plataforma de organización de las multitudinarias movilizaciones y acciones propalestinas alrededor del mundo, entre ellas los acampes de la juventud universitaria en Estados Unidos y España.
Las protestas de la Generación Z en 2025. Mediante redes sociales y/o en Discord se convocaron masivas movilizaciones en distintos países de Asia y África frente a la corrupción, la desigualdad, la pobreza, el colapso de los servicios públicos, mientras una minoría política y empresarial se enriquece. Estas protestas se dieron en Indonesia, Nepal, Marruecos, Madagascar, Corea del Sur, y comparten identidad mediante símbolos inspirados en One Piece: la bandera negra de calavera con un sombrero de paja, como expresión de la resistencia juvenil.
Las redes sociales posibilitan disputar la perspectiva ideológica, organizar, informar y movilizar a millones. No son un “mal” sin más, y nuestra generación no es insensible a los padecimientos impuestos por el capitalismo voraz donde reina la acumulación de unos pocos por sobre la explotación y opresión de las grandes mayorías. Tampoco perdimos la capacidad de tener en cuenta que podemos intervenir en la realidad, al menos no de manera absoluta, mecánica y rígida, como las presenta Ofelia. También son una herramienta de transformación política.
La juventud y el anticapitalismo
A la juventud trabajadora, el capitalismo a nivel mundial no tiene más que ofrecerle que una situación de inestabilidad, con empleos precarizados que nos hacen imposible planificar un proyecto de vida y de futuro. El anticapitalismo es la perspectiva capaz de transformar este mundo de raíz. Es en este sentido que las redes sociales y las plataformas digitales se constituyen como espacios de disputa ideológica, Le dan plataforma a la extrema derecha pero permiten también visibilizar las contradicciones del capitalismo y denunciar la precarización y la desigualdad social.
Apropiarnos de estos espacios para apostar la reversibilidad de la situación política, las respuestas masivas frente al avance de la extrema derecha en el mundo y una perspectiva anticapitalista, mediante publicaciones, videos, foros, etc.
Las redes sociales nos sirven como complemento a la militancia real y concreta en las calles, y no como su sustituto.
Nuestra tarea como generación es organizarnos junto a los distintos sectores de la sociedad en defensa de todos nuestros derechos: enfrentar en la calles la reforma laboral que busca legalizar la precarización del mercado de trabajo, y continuar exigiendo la implementación de presupuesto para la educación y salud pública. Es la organización, la movilización y el anticapitalismo lo que puede poner un freno a la extrema derecha y sus ataques.
El 6to campamento anticapitalista internacional que organiza el ¡Ya Basta! es el evento de la juventud, que se organiza en el mundo contra los Trump, los Milei y todos los fachos. ¡Del 14 al 17 de febrero en Luján, no te lo pierdas!
[1]Militante del Frente Patria Grande, reconocida como una de las voces jóvenes del peronismo. Nacida en Buenos Aires en el año 2000, fue presidenta del centro de estudiantes del Colegio Carlos Pellegrini en 2017. A los 19 años asumió como legisladora de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente de Todos, cargo que ocupó hasta 2023, convirtiéndose en la legisladora más joven de América Latina.
[2] Por sus cifras en inglés, fear of missing out, ≪temor a perderse de algo o miedo al arrepentimiento≫ derivando al uso constante de las redes sociales frente a la posibilidad de alguna interacción social o experiencia novedosa.
[3] En 2020 se dio un ≪boom≫ de internet y las redes sociales, frente a las restricciones de movilidad como medida de prevención sanitaria. Según Expansión, diario español sobre economía, los datos evidencian un aumento en todas las plataformas: su tiempo de uso, y su base de usuarios.
[4] Ver al respecto: «La era de la ≪combustión≫», 24/08/2025, en izquierda web.
[5] Leer al respecto: capitalismo distópico: el 0,001% es tres veces más rico que el 50% de la población mundial, 18/12/2025, en izquierda web.
[6] Actualmente hay 3.028 personas que poseen un patrimonio promedio de US$5.300 millones cada una. Elon Musk tiene un patrimonio neto aproximado de US$342 mil millones, seguido por Mark Zuckerberg de US$216 mil millones.
[7] Según estimaciones de la Plataforma Pobreza y Desigualdad del Banco Mundial, en 2025 831 millones de personas viven en condiciones de pobreza extrema con menos de US$3 al día, cantidad que aumenta exponencialmente cuando se analiza la pobreza multidimensional agregando indicadores no monetarios como la educación y servicios básicos de infraestructura.
[8] Las fuentes en las que se basaron los gráficos y porcentajes que presenta Ofelia no están explícitas en la propuesta audiovisual ni en la descripción del video en Youtube ni en sus cuentas personales.
[9] Este año, la OMS (Organización Mundial de la Salud) publicó un informe sobre la soledad y el aislamiento, afirmando que, a nivel global, una de cada seis personas dice sentirse sola. La tasa es mayor entre adolescentes y jóvenes. Entre 2014 y 2019 se asocia la soledad a 100 muertes por hora a nivel mundial.
[10] Según datos publicados este año por OnData, durante la pandemia Only Fans creció exponencialmente y el aumento se mantuvo durante los años posteriores. Esta plataforma tiene una lógica de: usuarios -quienes se suscriben- 305 millones de fans activos, y creadores de contenidos: el 84% son mujeres -3,78 millones, casi en su totalidad entre 18 y 24 años- y 732.000 creadores masculinos.
[11] Ligada a la violencia digital y los peligros para las mujeres y diversidades entran las imágenes de adolescentes y mujeres semidesnudas o desnudas creadas con Inteligencia Artificial y difundidas mediante redes sociales. Son de público conocimiento estas situaciones de violencia en famosas y entre compañerxs adolescentes y jóvenes.
[12] Según datos de ONU Mujeres publicado en 2024, el 60% del empleo femenino a nivel mundial se encuentra en la economía informal, cifra que aumenta al 90% en los países de bajos ingresos. Por lo que, la mayoría de estas trabajadoras no cuentan con protección social y se encuentran más vulnerables.
[13] Según el Informe “apostar no es juego” (2024) -una investigación federal sobre el impacto del juego online en jóvenes de entre 15 y 29 años desarrollada por universidades públicas UBA,UNAHur, UNLz, con una muestra total de 9000 jóvenes-, ≪el 40% apuesta habitualmente o lo hizo recientemente≫.
[14] La misma Ofelia Fernandéz que apoya discutir la reforma laboral esclavista de Milei porque ≪hay una reforma laboral de hecho≫. A propósito, leer el Manifiesto anticapitalista para la Argentina 17/09/2025 en izquierda web.
[15] Plataforma social que permite interacción -chat de voz y de texto- entre las personas usuarias a nivel intergeneracional e internacional. Según Statista, en 2025 hay 111 millones de personas usuarias activas a diario, entre las cuales se estima que 39,7 millones son menores de 13 años.
[16] Generación Z o Centennials- Se conforma por quienes nacimos entre 1997 y 2010.




