Editorial obrera

¿Qué es la precarización laboral y por qué hay que combatirla?

En todos lados se escucha el mismo reclamo en las filas de los trabajadores: luchar contra la precarización laboral es una de las grandes tareas del movimiento obrero.

Miguel Díaz
Obrero del neumático. Referente de la Lista Marrón del SUTNA en Córdoba.


La clase trabajadora a nivel mundial es muy heterogénea. Esto no es casualidad: las formas de contratación de los trabajadores han variado. Los capitalistas avanzaron las últimas décadas  sobre los salarios, sobre las condiciones laborales, sobre las contrataciones. Esto no siempre fue así. Los capitalistas, para sostener y aumentar sus niveles de ganancias y de competitividad, no encuentran una forma más novedosa de hacerlo que no sea fomentando la superexplotación, y esto es de la mano de la precarización y tercerización de los trabajadores.

La precarización se ve en todos los ámbitos: empezando por los propios trabajadores del estado, se extiende hasta trabajadores privados tanto de grandes multinacionales como de pequeñas pymes. Solo la organización de los trabajadores sobre las defensas de los convenios y derechos conquistados pueden combatirla. No es casual que en los lugres de trabajo donde menos organización hay, mas avanzan con la precarización. Son formas de mayor explotación que concierne sobre todo a los jóvenes, a las mujeres, a los inmigrantes.

La precarización en Argentina

Las nuevas formas de superexplotación se generalizaron con los gobiernos de Tatcher en Gran Bretaña y Reagan en EEUU, de la mano del avance del neoliberalismo en los años ‘80, derrotando a los trabajadores mineros en Inglaterra y a los trabajadores en EE.UU, y de ahí se exportó hacia el mundo.

En la Argentina, el imperialismo (a través del FMI) en tándem con el gobierno de Menem en los 90, llevaron a cabo el plan neoliberal (consenso de Washington), sobre la base de los ataques a los trabajadores por medio de reformas estructurales sobre las diferentes leyes de empleo. Se introdujeron las primeras normas flexibilizadoras, y con esto se dio inicio a los llamados “contratos basura”, modalidades de contratación temporal a disposición de los empleadores que privaban a los trabajadores de estabilidad. Así, las leyes de 1995 incorporan la figura de las pasantías, del contrato de aprendizaje, “contrataciones flexibles” (la llamada “Ley Nacional de Empleo” de 1991 y otras dos leyes posteriores, la n° 24465 y la n° 24467, ambas sancionadas en 1995).[1]

Además de esas reformas, se avanzó con privatizaciones de empresas nacionales. Se ajustó a los trabajadores a “las nuevas formas de trabajo”, con el argumento que de esta forma va haber mayor “eficiencia”, y “se va a poder generar mayor empleo”. Claramente nada de esto sucedió: la precarización sigue avanzando en la Argentina, y ningún gobierno argentino puede hacerse el distraído. Es cierto que, por el momento, no están avanzando como quisieran, sobre todo por las enormes luchas de los trabajadores para defenderse. El gobierno de De la Rúa se tuvo que ir volando en Helicóptero en el 2001, producto de la rebelión de trabajadores y sectores populares de ese mismo año.

Con los sucesivos gobiernos de los Kirchner, y con las relaciones de fuerza creada después de las grandes rebeliones de sectores de ocupados y desocupados en Argentina, hubo avance en creación de puestos de trabajo, pero la mayoría en forma precarizada, tanto en las empresas privadas como en el Estado. Cuando decidieron ajustar, producto de que los números no les cerraban (se acabó el ciclo de precios altos de las commodities), echaron trabajadores sin ningún tipo de problemas.

Macri también quiso hacer reformas estructurales y el país volvió al FMI. Se intentó seguir avanzando con reformas laborales regresivas que fomentan el cuentapropismo y la precarización. Pero los trabajadores lo hicieron retroceder el 14 y 18 de diciembre del 2017.

Con Fernández

Fernández se hace el sota, pero lo concreto es que la precarización avanza y los gobiernos, por acción u omisión, son responsables de esta situación. Existe actualmente un 42% de pobreza, y otro porcentaje importante tienen ingresos de indigencia, no llegando a cubrir la canasta básica alimentaria (según INDEC).

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Hay 11,5 millones de personas ocupadas, de las cuales 8,1 millones son asalariados y 3,4 millones “no asalariados”, generalmente cuentapropistas. De los asalariados, el 63,7% pertenecen al sector “formal” de la economía y el 32,7% (2,7 , millones de trabajadores) están en el sector informal (en negro). El problema se agudiza entre los jóvenes y las mujeres: entre los varones de 14 a 29 años la tasa de desocupación es del 19% y entre las mujeres de la misma edad, del 26%.  La desocupación subió en un año del 10,8 al 14,1% y la subocupación pasó del 13,1 al 18% de la PEA.[2]

Tipos de precarización

Hay diferentes tipos de precarización: tercerización, en negro, colaboradores, eventuales, monotributistas.

En negro, se encuentran alrededor más de 5.000.000 de trabajadoras y trabajadores en la Argentina (según INDEC), es el empleo “no registrado” o falsamente registrado. Estas formas abundan sobretodo en las empresas de construcción, gastronómicas, el trabajo rural, el domestico.

Es una situación muy grave, porque el trabajador está desprovisto de la posibilidad de pensar su jubilación, su retiro. Pero además la falta de cobertura médica para el trabajador y su familia. Además, los privan de protecciones por accidentes de trabajo o enfermedades. Al estar trabajando en negro no tenes estabilidad laboral ni tampoco derecho a una indemnización por despido.

Además, también según el INDEC, los trabajadores no registrados cobran en promedio un 50% menos que los registrados. Y las condiciones en las que se trabaja en muchísimos casos rosa la esclavitud. Se ven regularmente imágenes sobre todo en peones rurales, casos de hacinamiento en conteiner sin agua, luz, etc.

La tercerización, por su parte, es el instrumento que tienen las empresas para subcontratar a los trabajadores a través de otras empresas. Es un mecanismo en el cual formalmente el trabajador pertenece a una empresa, aunque en los hechos trabaja para otra. De este manera, lo encuadran en otro convenio, con menos derechos. Esto trae grandes beneficios económicos a las empresas. Porque no solo es la diferencia salarial, también la falta de elementos de protección y seguridad para el trabajador.

Los sueldos de los trabajadores tercerizados son hasta un 62% inferiores a los que percibirían si trabajaran para la empresa principal para la que prestan sus servicios[3]. La diferencia salarial se produce porque están encuadrados en convenios laborales que no son los que corresponden a la actividad que desarrollan.

Tanto en el Estado como en grandes multinacionales esta modalidad abunda. Se terceriza generalmente al personal de limpieza, de seguridad, incluso en el sistema de salud. Como si esas tareas no fueran parte integral de la producción o servicios que allí se realizan.

En contra de estas maniobras patronales, se recuerdan grandes luchas de los trabajadores ferroviarios contra las empresas concesionarias del ferrocarril. En el marco de esa pelea se produjo el asesinato de Mariano Ferreyra. Actualmente esta lucha sigue con los trabajadores de MCM y demás compañeros tercerizados de los ferrocarriles.

Los trabajadores eventuales también son una forma de tercerización, a través de agencias de contratación de personal (las llamadas consultoras). Se amparan sobre la ley de contrato de trabajo, como trabajadores eventuales. Sin embargo, los trabajadores que estan bajo esa modalidad estan al lado de los trabajadores efectivos haciendo las mismas actividades, o en la mayoría de los casos haciendo muchas más actividades que los efectivos. Son considerados trabajadores de segunda o tercera. En muchos casos la ropa es de menor calidad, los borcegos, la comida, el salario, etc.

Así, se fomenta una cosa de competencia entre trabajadores: por ahí, algún trabajador de agencia tiene la fortuna, si se esfuerza mucho, si no falta, si cumple órdenes sin chistar, etc. de quedar efectivo.

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Hace unas semanas vimos como un trabajador perdía la vida en una maquina de la fábrica Pirelli. El compañero estaba contratado por agencia, la maquina estaba con deficiencias de seguridad y ningún efectivo la quería operar. La patronal lo envió a este compañero muy joven, y al estar por agencia éste no se podía negar. Terminó perdiendo la vida.

Los monotributistas son alrededor de 2,5 millones  de personas en el país (INDEC). Se ha proliferado esta forma de contratación en diferentes empresas. Con el argumento de ser tu propio jefe, de ser independiente, y demás. Se encuadran ahí desde trabajadores con ingresos miserables, profesionales, hasta grandes empresas disfrazadas de pymes.

Con esta forma hacen aparecer a los trabajadores como los propios responsables de las condiciones en las que trabajan, ya que supuestamente “trabajas cuando queres” y no cumplís horarios. Así, terminás trabajando mucho más. Supuestamente, “Te paras frente al empresario como un igual”, podes negociar tu contratación, pero en realidad es el empresario el que pone las condiciones aprovechandose de la necesidad de conseguir trabajo. Entonces se ven trabajadores sin indemnización, sin vacaciones pagas, sin aguinaldo, sin ART, etc.

De esta forma se realizan las contrataciones de los jóvenes, muchísimos inmigrantes, que trabajan con las apps Rappi, Glovo, Pedidos Ya, etc. Se ven desprovistos de cualquier elemento de protección personal, como la mochila, la ropa de trabajo, el arreglo de la bici o moto, de todo se hace cargo el trabajador, y ni hablar de todo lo que puede pasar en la calle. Durante la pandemia fueron declarados esenciales, pero en la realidad es que trabajan de forma precaria en cuanto a condiciones y salarios.

Por qué y cómo combatirla

La precarización es moneda corriente en todo el mundo, pero eso no significa que haya que naturalizarla o normalizarla. Los gobiernos y los empresarios nos dividen, y de esta forma evitan que haya grandes peleas de conjunto. El apoyo a las luchas y la solidaridad entre trabajadoras y trabajadores es fundamental. Las luchas (más las que triunfan) marcan precedentes, son como faros y ejemplos. A las direcciones sindicales tradicionales no les interesa pelear por los trabajadores. No esperemos nada de estas lacras atornillados a los sillones de los sindicatos, cuando más los necesitamos, que fue durante la pandemia, se borraron completamente. Por eso la conformación de un sindicato de repartidores de reparto (SITRAREPA) desde las bases, independiente, es una excelente noticia y es un hecho histórico, este agrupamiento da cuenta que a la precarización se la puede enfrentar. Los derechos históricos conquistados con lucha y sangre no los podemos regalar, tener estabilidad, salario digno, condiciones de trabajo seguras, son derechos establecidos en la constitución, algo que se logró con mucha lucha y sangre de compañeros.

Actualmente están las luchas de los trabajadores de EMA, Argencobra, de MCM, de Comahue. Hay que avanzar en unidad y ayudar para que estas luchas triunfen, para que pongan en el centro de la escena la precarización y el estado de abandono que sufrimos muchísimos trabajadores, la realidad que vivimos todos los días.

 

[1] La Ley n°24013, llamada también “Ley Nacional de Empleo” que fuera sancionada en noviembre de 1991 y promulgada el 5 de diciembre del mismo año y otras dos leyes: la n° 24465 del Régimen de Contrato de Trabajo y la n° 24467 que regula las normas en la pequeña y mediana empresa. Luego de estas leyes, también durante 1995, se sancionaron otras dos: la Ley de Quiebras (n° 24552), del 20 de julio y la Ley de Riesgos del Trabajo (n° 24557) del 13 de septiembre.

[2] Informe sobre el Mercado de Trabajo a fines de 2020 – INDEC

[3] Información oficial del Sistema Integrado Provisional Argentino (SIPA)

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