Discusión por las mega granjas porcinas

¿Prospera el acuerdo porcino con China?

Luego de que Alberto Fernández recibiera en la Rosada 500.000 firmas contra el acuerdo porcino con China, el ministro de producción, Martín Kulfas, ratificó la intención del presidente en avanzar con la instalación de mega-granjas de cerdos para “desarrollar inversiones en el sector frigorífico” sin mencionar las consecuencias socio-ambientales de sumar 900.000 toneladas a la actual producción nacional de carne de cerdo.

Belén McClellan

Desde el anuncio en el mes de julio por parte de Cancillería sobre el memorándum de entendimiento con China se desarrollaron múltiples debates. Así como con la pandemia se puso en juego la falsa dicotomía entre salud y economía, el desarrollo de producción porcina para el ingreso de divisas contrapone las necesidades económicas en tiempos de crisis con la salud y el ambiente.

El amplio rechazo social, que se expresó en las movilizaciones del 25 de agosto, el 25 de septiembre y otras acciones bajo las consignas de “no al acuerdo porcino” y «basta de falsas soluciones», generó que la firma del memorándum se retrasara primero hasta noviembre y finalmente que quede postergada sin efectivizarse.

El 25 de noviembre el presidente Fernández recibió en la casa Rosada a la modelo Liz Solari y a Manuel Alfredo Martí, titular de la Unión Vegana Argentina (UVA). Ambos le entregaron al mandatario más de medio millón de firmas en contra del acuerdo. El presidente y sus funcionarios, con este acto, buscan reducir el amplio rechazo social al mega-emprendimiento de granjas porcinas a una “cuestión de veganos”, un capricho de gente que no quiere comer carne. Busca ocultar que intelectuales, científicos, artistas y organizaciones sociales también se posicionan en contra del acuerdo porcino y desarrolla argumentos científicos para pronunciarse al respecto.

La foto del presidente con la modelo y el referente vegano generó algunas incomodidades entre el empresariado. El ministro de producción Kulfas clarificó la posición del gobierno cuando el martes 15 de diciembre declaró que el presidente tuvo “la deferencia de recibir a este sector que representa a menos del 1 por ciento de la población de todo el país”. Agregó que el acuerdo porcino “sigue en pie” y resaltó que Alberto Fernández expresó «en más de una ocasión el interés de que se desarrolle la producción de carne porque significa agregarle más valor a la producción primaria».

La carne de cerdo es la más consumida en el mundo y China, principal socio comercial de Argentina, acapara el 60% de la demanda. Tras el brote de la Fiebre Africana del 2018 en el país asiático, los capitales chinos buscan reubicar parte de la producción en nuestro territorio.

Detrás de todos los argumentos económicos que van desde la inversión de US$3.796 millones y la creación de puestos de trabajo que destacan los medios hegemónicos tanto del gobierno como de la oposición, se ocultan las consecuencias destructivas que generan estas instalaciones. Por dar algunos ejemplos, el vertido de contaminantes a los cursos de agua es uno de los grandes problemas ambientales de China, así como también lo es la disposición final de los residuos, enterrados en las granjas. A su vez, el hacinamiento y la inmunidad debilitada por el estrés y la selección genética de esos animales lleva a que los virus que se alojan naturalmente en sus organismos muten y puedan pasar a los humanos, generando nuevas enfermedades zoonóticas, como el Covid-19.

Las condiciones generales del acuerdo siguen siendo ocultas, lo que se conoce es por filtraciones de algunos documentos oficiales y declaraciones de funcionarios y empresarios.

Uno de los principales argumentos del gobierno y los empresarios del agronegocio y los laboratorios para convencer a la población de lo “beneficioso” que sería este acuerdo es la generación de empleo, pero se anuncian únicamente 9.500 puestos de trabajo. El nivel de desempleo en el país ascendió en el último trimestre del 2020 al 30%, un equivalente a 13.200.000 de habitantes sin trabajo, y estas cifras no contemplan las 2.500.000 personas que no tuvieron posibilidades materiales de buscar empleo en el medio del Aislamiento Preventivo Obligatorio.

Aunque el acuerdo no se firmó de forma centralizada, a principios de noviembre el gobernador Capitanich suscribió un convenio de cooperación con la empresa de capitales chino-argentinos Feng Tian Food para la instalación de 3 megagranjas de producción de cerdos. Además de que se trata de una provincia con estrés hídrico, estas instalaciones requieren 1.000.000 de litros de agua por día y los puestos de trabajo generados serían únicamente 1.000.

La necesidad por el ingreso de divisas con este acuerdo responde a la negociación del gobierno con el FMI de Facilidades Extendidas que ata al país por 10 años a la entidad financiera. Ninguno de los dólares que inviertan en el desarrollo de las mega-granjas serán para salud en un contexto de pandemia, ni mucho menos para mejorar las condiciones de vida de las mayorías. Y sobran las cifras para demostrar que las promesas de empleo no son más que espejitos de colores.

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