Estas elecciones se llevarán adelante en el marco del mayor ataque que sufrimos las y los trabajadores desde la dictadura militar, el gobierno de Milei asumió declarando la “guerra” contra todas las conquistas democráticas y derechos laborales obtenidos en años de lucha.
Desde el primer día Milei y su gobierno desarrolló una ofensiva global, para derrotar a la clase obrera y sectores populares con el objetivo de cambiar las relaciones de fuerzas entre las clases obtenidas con la Rebelión Popular de diciembre del 2001, para imponer con la represión no sólo un plan económico de ajuste y miseria salarial en beneficio de los capitalistas nacionales y extranjeros, sino también arrasar la educación y salud públicas, las jubilaciones y todos los derechos democráticos conquistados en beneficio de las y los trabajadores, la juventud, las mujeres y la comunidad LGTB.
Lejos de ser “un gatito mimoso” (como equivocadamente caracterizó alguna organización), Milei y su pandilla se transformó en el verdugo de los trabajadores, contando con el apoyo decisivo de los capitalistas, el FMI y los partidos patronales, incluídos sectores del peronismo que también “colaboraron” dándole los votos necesarios para la aprobación de las leyes en el Congreso.
Las consecuencias sociales están a la vista, más de 300.000 despidos, de los cuales 80.000 son estatales, salarios de miseria que no cubre las necesidades mínimas, más de 25.000 empresas cerradas, extensión de la precarización laboral y el trabajo en negro, extractivismo a full, sometimiento al capital extranjero y al FMI, etc.
Si hemos llegado a esta situación es también responsabilidad de la CGT y las CTA´s, que claramente no han estado a la altura de las circunstancias, frente a semejante ataque era necesaria una lucha más contundente, más radicalizada y sostenida en el tiempo, pero conscientemente optaron por convocar a paros aislados sin movilización o movilizaciones sin paro, sin continuidad y menos como parte de un verdadero Plan de Lucha.
Mientras que por abajo las bases buscaban y reclamaban tener el respaldo de la dirigencia para salir a luchar, la táctica fue “dosificar” la respuesta conteniendo la creciente bronca y “administrar por arriba” el enfrentamiento sin sacar los pies del plato, y esta política se debe a que la burocracia sindical coincide plenamente con la estrategia del peronismo de ser una “oposición responsable” dándole gobernabilidad al gobierno, entre bambalinas dicen: “estamos en contra del gobierno, pero no tanto como para echarlo, porque eso se nos puede ir de las manos, no queremos otro diciembre del 2001, hay que dejar que Milei se vaya desgastando, que pierda apoyo social y esperar las elecciones del 2027 para volver”.
Después de más de dos años y medio y a pesar de los (falsos) éxitos que cacarea el oficialismo, el gobierno de Milei hundió al país en una nueva crisis, donde los trabajadores estamos cada dia peor, la movilización del 6 de agosto frente al Congreso en oportunidad del tratamiento de la “Ley de Tierras” demostró no sólo que no controla las calles, sino que una gran mayoría de la población no aguanta más al gobierno, poniendo de nuevo una discusión profunda sobre la mesa: ¿cómo salimos de esta situación? ¿qué país queremos?
El problema que enfrentamos es que los dirigentes sindicales como los de la CTA-A no sólo no quieren echar al gobierno, sino que siguen con la idea de un país que ya no existe más,
en este siglo XXI el capitalismo está mostrando su cara más salvaje para seguir rapiñando la riqueza que producen los trabajadores, Trump se quiere apropiar de todo el continente americano, apoyando gobiernos reaccionarios como el de Milei, asaltando países como Venezuela, respaldando el genocidio del pueblo palestino o bombardeando Iran, en este nuevo mundo más violento y convulsionado ya no hay margen para el reformismo “la distribucion equitativa de la riqueza” o “un capitalismo con rostro humano”.
Es por eso que en la Argentina de hoy, la lucha contra Milei no puede tener como norte “volver al pasado” de un gobierno fracasado y pusilánime como el de Alberto y Cristina, que no le tocó ni un pelo a los capitalistas dejando el campo libre para que ganara la derecha, la lucha contra Milei tiene que tener un contenido anticapitalista afectando profundamente las ganancias y riquezas de los empresarios.
El 20 de agosto tenemos la oportunidad de comenzar un nuevo rumbo, apelamos a los miles de militantes honestos y luchadores de nuestra Central, para trabajar juntos por un cambio en la dirección política de la CTA A, por eso desde la Lista Gris en ATE, la Agrupación Docentes Anticapitalistas Carlos Fuentealba integrantes de la Corriente Sindical Anticapitalista 18 de Diciembre unimos fuerzas con las agrupaciones y sectores antiburocráticos y combativos para poner en pié una alternativa opositora en las elecciones de nuestra central.
El próximo 20 de Agosto Votá LISTA 6 Votá MULTICOLOR. Consultá aquí donde votás.



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