Propuesta anticapitalista de Manuela Castañeira

Por qué hay que aplicar un 50% de retenciones al agro

Manuela Castañeira propuso subir las retenciones al 50%. Economistas, periodistas y lobbystas pro - sojeros le salieron al cruce indignados. Pero tras las críticas y chicanas se esconde el miedo de los terratenientes a ganar menos (y del gobierno a aplicar cualquier medida anticapitalista).



La Argentina atraviesa una crisis económica y social agudizada por la pandemia. Millones de trabajadores formales se encuentran por debajo de la línea de pobreza, mientras que una enorme franja sufre la precarización laboral o la sub – ocupación. En ese contexto, se hace perentorio tomar medidas de fondo que permitan paliar la situación económica de los trabajadores argentinos, como la suba de las retenciones al 50% y del salario mínimo vital y móvil a $100.000. Pero ni la burguesía agraria ni el gobierno de Alberto Fernández están dispuestos a hacerlo posible. Veamos algunos de los argumentos que se cruzaron al respecto.

Cosecha récord y mezquindad capitalista

Uno de los argumentos esgrimidos por los sojeros y sus periodistas amigos es que no deben afectarse las ganancias del agro porque este es el único sector productivo que «aporta divisas a la economía argentina». Esta fue el argumento del liberal Boggiano contra la propuesta de Manuela Castañeira. Pero pareciera que la sociedad argentina debiera estar agradecida por las divisas que actualmente aportan los santos patrones del campo.

Lo que no se dice es que el agro argentino está atravesando un año excepcionalmente bueno: boom de los precios internacionales de las commodities, cosecha récord de trigo… y bajas retenciones. Hoy por hoy, las retenciones al agro son las más bajas para varios granos de los últimos 15 años. «En el año 2008 (en pleno conflicto entre el gobierno y las patronales agrarias) los derechos de exportación al maíz eran del 25%. Hoy [mientras atraviesa un alza inusitada en su margen de ganancia] son sólo del 12%». La soja paga algo más, el 33%, pero es el grano más rentable para la exportación.

No sólo los precos, sino también los volúmenes de exportación aumentaron (de 30,8 millones de toneladas en el primer cuatrimestre del 2019, a 32,3 millones en el primer cuatrimestre del 2020). Durante ese período del 2020, las exportaciones de poroto de soja aumentaron 2,13 millones de toneladas con respecto al 2018. Las de harina de soja, 0,7 millones y las de maíz, 2,2 millones.

Mirá también:  La producción agropecuaria capitalista es la razón del coronavirus

Sólo en el pasado mes de junio, el agro liquidó 3.358 millones de dólares, un 43% más que el mismo mes del 2020. Esta cifra es récord para el mes de junio en los últimos 19 años (salvo 2018). En lo que va del año, acumula 16.659 millones de dólares, récord de los últimos 18 años. En marzo del presente año, se estimó que las agro – exportaciones llegarían a los 27.000 millones de dólares (número que podría sobrepasarse por el alza en los precios internacionales).

Este número contrasta con la cantidad de divisas que ingresan al Estado argentino por las retenciones. Según esta proyección, en el 2021 las retenciones recaudarían unos míseros 7.641 millones de dólares. Una ínfima parte de las ganancias del capitalismo agrario llega al Estado argentino. Y mientras el campo hace las mayores recaudaciones de los últimos 18 años, los trabajadores del país viven con los salarios más bajos del mismo período.

Es cierto que el agro es la principal vía de ingreso de divisas a la Argentina, ¡pero es justamente por eso que debería pagar más retenciones, y no menos! Las patronales agrarias aprovechan la riqueza natural del suelo pampeano (así como las innovaciones productivas aplicadas al trabajo de la tierra) para amasar fortunas. Las divisas no caen del cielo por milagro ni por la beatitud de los patrones agrarios: son fruto del trabajo de la tierra, pero son apropiadas por algunos pocos terratenientes. Como señaló Manuela Castañeira, la renta agraria debería ser para usufructo del conjunto de la población trabajadora argentina.

Los patrones del agro lloran lágrimas de cocodrilo cada vez que se habla de subir las retenciones, pero la realidad que una suba de las mismas no les generaría ninguna pérdida, sino únicamente ganar menos. Los que están perdiendo en la Argentina son los trabajadores que cobran sueldos de pobreza. Y que, dicho sea de paso, cobran cada vez menos por la inflación de la canasta básica que generan los mismos patrones del agro. Al aumentar los precios internacionales de las commodities, suben los precios del mercado interno para los granos y la carne, que están dolarizados. Es un negocio redondo para los capitalistas del campo, y un círculo perverso para las condiciones de vida de los trabajadores.

Mirá también:  Manuela Castañeira cerró su campaña con una caravana anticapitalista

Débil con los poderosos

Tampoco el albertismo parece tener ganas de tocar las fortunas de los capitalistas agrarios. Esto quedó claro en su rechazo de la propuesta de Castañeira de aumentar el salario mínimo a $100.000.

El argumento del gobierno fernandista viene siendo que en la Argentina pandémica «no hay plata» para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Pero sí hay plata para que los patrones del campo se enriquezcan y para pagar la deuda del FMI. Es mentira que en la Argentina no hay presupuesto o que la economía argentina no esté produciendo. Las cosechas récord del campo son muestra de que hay sectores productivos que generan divisas en el país (y en gran cantidad). El problema es quién se queda con esas divisas.

Para «salir» (como dice el gobierno en sus spots) de la situación que atraviesa la enorme mayoría de la población del país hacen falta medidas que ataquen las ganancias de los capitalistas, los sectores que amasan fortunas a costa de las condiciones de vida de los trabajadores. No hay proyecto de país para la mayoría trabajadora posible sin controlar las divisas que entran. Pero el gobierno de Fernández abandonó cualquier pretensión de afectar (aunque sea mínimamente) las ganancias del agro luego del fracaso de la nacionalización de Vicentín.

Los millones de dólares que entran por la exportación de granos podrían ir a la suba del salario mínimo (garantizando que no haya trabajadores por debajo de la línea de pobreza). Pero también a transformar la economía argentina: a generar trabajo de calidad, a crear proyectos de obra pública e infraestructura largo tiempo postergados, a resolver la falta de viviendas para los sectores populares. Para eso hacen falta medidas anticapitalistas como la suba de retenciones al 50%.

 

Print Friendly, PDF & Email

Colaborá con la izquierda


Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

Me quiero suscribir




Recomendadas

Internacional

Lectura recomendada

Alain Badiou y el marxismo

Entre los intelectuales de izquierda, Badiou ha pasado a ocupar un lugar importante. Siglo XXI editó una conferencia del autor, que dio en el 2016 en el marco del seminario “Lecturas de Marx” en la Ecole Normale Supérieure de París. Este autor francés, que de joven estuvo  ligado a la izquierda (incluso su padre lo estaba) y al marxismo en particular, aporta elementos muy necesarios en la discusión de la rebeldía, la juventud y la izquierda. Frente a los populismos o bonapartismos Breve reseña crítica de la conferencia de Alain Badiou sobre ...

Trabajadores

Las Rojas

Últimas noticias

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre