Especulación sojera

“Pobres los ricos que tanto tienen…”

Hay 16,5 millones de toneladas de soja de la última cosecha almacenadas a la espera de mejores precios, y otras 7,8 millones de toneladas entregadas a los agroexportadores "sin fijar precio", es decir con una venta comprometida pero no cerrada. En total, más de 24 millones de toneladas que, exportadas, supondría un ingreso adicional de u$s 6800 a 7000 millones.

Aye Obladi

LA ESPECULACIÓN SOJERA

“Pobres los ricos que tanto tienen…” versa una canción infantil que poco tiene que ver con la realidad. No, los ricos no son ningunos pobres, y para colmo al menos los empresarios agroindustriales que eternamente la levantan en pala sin un mísero impuesto y retenciones acordes a sus ganancias, osan con la especulación, reteniendo toneladas de sojas sin exportar después de una producción inmensa, a la espera de mejores precios para su venta.

Todo esto no porque el precio actual sea bajo, sino porque dada la volatilidad del dólar, siempre pueden ganar más, más y más; después de todo, esa no es más que su razón de ser.

¿Por qué hay toneladas estancadas en los puertos? No tiene nada que ver con la crisis pandémica. No, no estamos hablando de pequeños comerciantes que con el esfuerzo de años y años de trabajo lograron poner una verdulería en el barrio y se les pudre la lechuga por la apertura del comercio en horarios más reducidos. Estamos hablando de los que hace al menos 30 años y bajo todos los gobiernos democráticos en Argentina, la vienen levantando en pala, mientras arrasan nuestros suelos, especulan y fugan divisas. Estamos hablando de aquellos que mientras el índice de pobreza escala a casi la mitad de los Argentinos, ante la posibilidad de unas retenciones reales acordes a sus ganancias, son capaces de paralizar el país con sus mega 4X4 en nombre de una patria a la que ellos no aportan ni un peso. Estamos hablando de aquellos a los que no sólo no se les sube las retenciones ni se les ponen impuestos extraordinarios, sino que incluso se les bajan las retenciones, y así y todo les parece poco, patalean y se dan el lujo de hacer escándalo.

Pero muchos de nosotros ya sabemos quienes son… mas bien la novedad ahora es esta especie de “corralito” de granos. Es cierto que hay toneladas estancadas sin exportar, pero esto funciona como especulación, tanto para la venta directa, como para «apretar» el gobierno que está hambriento de dólares (que en su mayoría provienen de aquí). Todo el mundo sabe del problema de liquidez nacional y que dada la escasez general, el gobierno hace unas semanas no sólo realizó una “devaluación” encubierta con el freno de quita de dólares a compradores a partir de los doscientos dólares (en general de pequeños ahorristas como los trabajadores), sino que también en estos últimos días, tuvo la maravillosa (!) idea de la reducción de retenciones al agro sojero y cerealero, en tres puntos mas que considerables ¿La estrategia? Ayudar a que los empresarios del agro, puedan exportar las toneladas de granos que tienen estancados, y así entren dólares a Argentina.

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Según medios como Página /12, con esta baja de tres puntos en las retenciones  “el equipo económico espera que una parte importante de las 16,5 millones de toneladas que quedaron «guardadas» se vuelque a la plaza para su exportación, como poroto o procesada (harina o aceite).” Pero desde el sector privado estiman que “el volumen de soja que se liberaría durante octubre no pasará de 1,7 millones de toneladas (prácticamente el 10% del total retenido).» ¡Una miseria! Parece ser que se nos ríen en la cara…

¿Por qué ocurre esto? Ya lo dijimos arriba: ¡No la están pasando mal, se dan el privilegio porque son privilegiados, de especular! Básicamente los cálculos que hacen son los siguientes: si cobran un dólar neto de retenciones de 54 pesos y ven valores en el mercado financiero de 145 o 147, se dicen «algo va a pasar para mejorar el valor que recibo», y guardan parte de la cosecha en el acopio o en silobolsas. En fin, en un tiempo pueden ganar si retienen, aún más millones.

Sin embargo, el gobierno nacional optó por bajarle retenciones a estos especuladores en vez de hacer lo que cualquier país en su sano juicio haría y que no hace falta ser socialista ni mucho menos para llevar a cabo: subirles las retenciones. Pero el gobierno prefiere intentar congraciarse con los empresarios de la agro-industria, creyendo ingenuamente que de esa manera los sojeros serían más misericordiosos y ayudarían a Argentina a salir de su crisis, con sus dólares. Ocurre aquí que como en el mundo de los negocios pasa, una vez que le das la mano a un empresario para recibir luego ayuda, no sólo que no te la devuelve, sino que te toma el codo y hasta no devorarte entero, no para. De ahí que mientras el gobierno esperaba que de esas 16,5 millones de toneladas estancadas (acorraladas a propósito) se puedan exportar con esta disminución de las retenciones un número considerable, los empresarios piensan soltar algo menos del 10% y, para colmo se dan el tupé de reclamar que la baja de retenciones fue muy poca para «lo mal que la están pasando estos pobres ricos».

Ahora bien, el gobierno está en un problema importante. Casi que ningún proyecto serio se le conoce a Fernadez, más que el de pagar la deuda. Por eso todas y cada una de sus políticas no están más que direccionadas a realizar ese “esfuercito” para quedar bien con los también pobres tenedores de deuda y el FMI. De ahí también que la palabra dólares sea lo único que en última instancia importa a Guzmán, nuestro flamante ministro de economía que ante la crisis de divisas del Banco Central, lo único que se le ocurrió hasta ahora no es más que quitarle poder de ahorro a los trabajadores y mejorar las condiciones de ganancias de los mega-empresarios del agro. Los resultados estrictamente económicos ante esas políticas, son muy pocos y no llegan a cubrir ni superficialmente el problema de la escasez de divisas.

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Sin embargo, acá hay claramente un problema no sólo económico, sino político y de clase. O mejor dicho, todo problema económico, entraña un problema intrínsecamente de clase. El gobierno de Fernades no es el de Macri, pero tampoco el de Cristina y su proyecto social-liberal donde pesa más lo liberal que lo social, lo lleva a dar concesiones siempre a los de arriba y a ajustar siempre a los de abajo. Pero en las esferas de la burguesía donde en última instancia todos son amigos y no quieren más que hacerse favores los unos a los otros, parece que la competencia también es una lógica que prima, y en el capitalismo (más o menos humano), quién saca la mejor tajada a costa de lo que sea, es lo único importante. De esa lógica de ganancia y de un gobierno eminentemente clasista que festeja mejores relaciones con estos sectores que nada tienen que ver con los intereses de nuestro pueblo, se deducen las razones profundas del desastre de que este puñado de empresarios retengan tantas toneladas de soja y que al bajarles retenciones igualmente estemos muy lejos de paliar aunque sea en el corto plazo la falta de dólares en el mercado local para la compra de bienes de importación y en el Banco Central.

En fin, si realmente se quiere paliar la crisis, congeniar con estos sectores no es la salida. Un impuesto a las ganancias empresarias, la suba de retenciones a la soja y un salario universal por sobre el costo de la canasta familiar, serían un buen inicio para ello. Mientras tanto, seguiremos en el mundo al revés de los infantes, uno donde parece que los ricos son pobres y los pobres ricos, cuando en realidad sólo se terminan generando políticas tendientes a que los ricos sean más ricos, y los pobres, más pobres.

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