Cuarentena

    Pequeño cacerolazo gorila para levantar la cuarentena

    Con las excusas de la "defensa de la república", contra "el comunismo" (!) y la liberación de presos, la derecha macrista y no macrista presiona para que se termine la cuarentena y los empresarios puedan volver a lucrar con normalidad. Sus impulsores defienden el modelo de respuesta a la pandemia de Estados Unidos y Brasil, miles de muertos con crisis económica pero bolsillos empresariales llenos.

    Redaccion
    Redacción de IzquierdaWeb.


    El ruido se sintió apenas en algunos barrios céntricos y de clase media alta. Es evidente que ex funcionarios macristas, sus medio afines y las sectas liberales que proliferan en redes sociales se sintieron envalentonadas con el éxito del cacerolazo contra la liberación de presos y creyeron que era un buen momento para presionar por el levantamiento liso y llano de la cuarentena.

    La liberación de presos fue motivo de rechazo para amplios sectores, sobre todo porque fue un hecho que responsables de crímenes aberrantes fueron enviados a prisión domiciliaria, pero el programa y la exigencia de este cacerolazo fue demasiado lejos y evidentemente no despertó las simpatías que esperaban sus organizadores. Sobre la liberación de presos y nuestra propuesta al respecto ya se habló en nuestro editorial de hoy.

    La agenda real del cacerolazo es la crecientemente expresada por el infame diario La Nación, Infobae, etc. Viene creciendo una campaña cada vez más descarada por el levantamiento de la cuarentena en sintonía con la política de Bolsonaro y Trump: parar la economía es una cura «peor que la enfermedad». En una reciente entrevista, Prat Gay eligió (cuando no) ser vocero descarado de los empresarios: «la cuarentena destruyó la economía». Hay que reconocer que si hay alguien que sabe de destruir economías, ese es Prat Gay.

    Ahora bien: es cierto que hay crisis económica, pero ésta se debe de manera exclusiva al tratamiento puramente capitalista de la crisis del Coronavirus. Una parte de la producción y distribución de insumos y productos de consumo masivo, así como los servicios, siguió funcionando casi con normalidad. Muchos productos que hoy se siguen consumiendo tienen stock suficiente para satisfacer las necesidades mínimas de la población durante la cuarentena masiva. La crisis no es (aún) exactamente de subsistencia, se debe pura y exclusivamente a las leyes de funcionamiento del capitalismo. Millones de personas (pequeños comerciantes y trabajadores cuentapropistas o precarizados) podrían ver todas sus necesidades satisfechas si no fuera porque las reglas de distribución comercial capitalista simplemente no se lo permiten: si no tenés tu propia mercancía para intercambiar por otras, te morís de hambre. Pero el fondo de la crisis en todo el mundo pasa por el corazón y centro nervioso del capitalismo: los empresarios no están para satisfacer necesidades humanas sino para lucrar y, cuando la posibilidad de enriquecerse (aún más) se adelgaza, la economía como un todo se derrumba. Los impulsores de los cacerolazos de hoy simplemente quieren que los ricos puedan volver a llenar sus ya reventados bolsillos.

    Mirá también:  Crisis sanitaria en Brasil: 50.000 muertos, 1.000.000 de infectados, 1 responsable

    Los más delirantes impulsores del fracasado «cacerolazo histórico» incluso claman contra «el comunismo». Ciertamente, hay que vivir muy enajenados de la realidad para creer sinceramente que el tratamiento del gobierno peronista de la crisis y la cuarentena tiene algo de «comunista». La realidad: mientras descuentan el 25% a los salarios, el famoso «impuesto patriótico» no fue más allá de una frase para incautos que no llegó a tener más realidad que el «comunismo» de las afiebradas cabezas de los delirantes de Boggiano, Milei y su turba de seguidores. Ni los más básicos atributos de la propiedad capitalista fueron tocados, ni siquiera en defensa mínima de las amplias mayorías trabajadoras: miles de despidos a pesar del decreto, obreros contagiados por ser obligados a ir a trabajar sin protección, etc.

    Estos grupos de irresponsables quieren simplemente volver a los negocios y que se exponga de manera masiva al contagio a millones de trabajadores. Son los partidarios descarados de Trump y Bolsonaro que esconden la cabeza parcialmente frente al desastre de la pandemia en Estados Unidos y Brasil.

    Mientras tanto, los trabajadores que vienen realmente sufriendo las consecuencias de la crisis en sus espaldas por la voracidad empresaria tienen ejemplos de solidaridad y lucha para defender sus intereses en los compañeros de Penta, El Federal, los docentes que reclaman por salarios y (por supuesto) los trabajadores de la salud que sufren el ajuste y son la primera línea de combate al Coronavirus.

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