Paro en Sanidad y privadas suspenden atención de «casos no urgentes»

En el marco de la negociación por la paritaria del gremio de Sanidad (FATSA), Héctor Daer anunció un paro de 4 horas por turno para los días jueves y viernes de esta semana. Las empresas de salud privada le tiraron la pelota al Gobierno, al que le vienen exigiendo la suba de las tarifas hace semanas.

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En el marco de la negociación por la paritaria del gremio de Sanidad (FATSA), Héctor Daer anunció un paro de 4 horas por turno para los días jueves y viernes de esta semana. Las empresas de salud privada le tiraron la pelota al Gobierno, al que le vienen exigiendo la suba de las tarifas hace semanas. El conflicto permanece trabado.

Ya la semana pasada Daer había anunciado que se comenzaría con un «plan de lucha» ante la negativa de los empresarios de la salud a otorgar el aumento. Además, en el transcurso de los últimos días el Sindicato sumó más de un 10% al monto solicitado. Sucede que en el medio se dieron los acuerdos paritarios de la Bancaria y de los trabajadores del Congreso, ambos por encima de 40%. Intentando hacer pié en este antecedente, Daer elevó el original 29% (una suma miserable teniendo en cuenta que la inflación del 2021 rondará el 50%) a un algo más digno 43% o 45%.

La respuesta patronal

Pero las empresas de salud privadas no parecen muy predispuestas a otorgar aumentos. Por el contrario, su única respuesta al anuncio de paro fue la decisión de suspender la atención programada de todas las patologías «no urgentes» (es decir, que no sean Covid) durante los días jueves y viernes. Esta medida fue consensuada por más de 600 empresas de todo el país, agrupadas en la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS).

Desde la FAPS apuntaron al Ministerio de Salud, encabezado por Claudio Moroni, exigiendo que el gobierno permita la suba de las tarifas de la salud privada. Según trascendió en los medios, los referentes de la FAPS no están en contra del aumento de salario a priori, sino únicamente de pagarlo ellos: quieren que sean los pacientes, a través del aumento de las tarifas, quienes financien los salarios que las empresas deberían pagar a sus trabajadores. Aumentando además, obviamente, las fortunas que las privadas amasan todos los años, lucrando con la salud de la población.

Sigue la rosca

Desde hace varias semanas, las cámaras empresariales de la salud privada venían soltando lágrimas de cocodrilo y denunciando supuestas condiciones de quiebra debido al aumento de los precios de medicamentos asociados al Covid y la terapia intensiva. Pero no han solicitado el control de precios o el abastecimiento de insumos, sino únicamente que se actualicen las tarifas que le cobran a sus pacientes. Se trata de quejas hipócritas por parte de uno de los sectores capitalistas más rapaces que existen, que se llenan los bolsillos a costa de la salud de millones de trabajadores.

En medio de la discusión entre las privadas y el Ministerio, la burocracia sindical de la Sanidad quiso quedar bien con Dios y con el Diablo. Carlos West Ocampo, burócrata histórico de FATSA, declaró que «la medicina privada tiene que aumentar sus valores, que se mantienen igual desde 2019» (Infobae, 30/6). Sin embargo, Héctor Maschio, también de FATSA, declaró que «entendemos los problemas de financiamientos, pero lo tienen que resolver ellos en los lugares adecuados».

El conflicto parece estar bastante trabado. Además del paro de cuatros horas por turno para el jueves y viernes de esta semana, FATSA anunció la realización de asambleas informativas en los lugares de trabajo, pero no habló de la continuidad del plan de lucha.

La discusión sobre el Sistema de Salud

Con la pandemia, el problema de la salud en la Argentina pasó a un primer plano. Aún con falta de insumos y de presupuesto en general, se logró que el sistema de salud no colapsara. Pero esto se ha hecho posible sólo con el trabajo hasta el agotamiento de los trabajadores de salud, la primera línea que se puso al hombro la defensa frente al coronavirus. Aún así, miles de trabajadores de la salud cobran salarios por debajo de la línea de pobreza (expresión de esto han sido las renuncias masivas de enfermeros en CABA).

El salario y las condiciones de vida de los trabajadores que protegen a la población de la pandemia no pueden estar subordinados a los caprichos y las ganancias de algunos empresarios. Es necesario y urgente que los reclamos salariales de los trabajadores de la salud sean atendidos y, junto con esto, resolver los problemas estructurales que sufre el sistema de salud argentino desde hace años.

La salud tiene que ser un derecho, no un negocio. Para eso, es necesario terminar con el lucro de las privadas e ir hacia un sistema de salud unificado exclusivamente estatal y público, que garantice las condiciones salariales y presupuestarias necesarias para una atención de salud universal y de calidad.

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