El pasado jueves 4 de junio el jefe de gobierno de la Ciudad, Jorge Macri puso en marcha el mega operativo de la Policía de la Ciudad llamado “Operación Muro”: un plan para blindar los accesos del área metropolitana a lo largo de todo el límite territorial con la provincia de Buenos Aires. No podría ser más claramente una puesta en escena clasista, un amedrentamiento de la «barbarie» que va a la Ciudad de Buenos Aires a trabajar todos los días desde el Conurbano para satisfacción de la señora bien de Palermo.
La ejecución de tan macabra política abarcó 24 kilómetros de ingresos y puentes distribuidos sobre la avenida que separa ambos distritos y la frontera natural del Riachuelo, que incluyó 27 pasos peatonales, 48 vehiculares y 16 puntos estratégicos.

Con este operativo el gobierno de Macri insiste en su política de despliegues policiales masivos y la estigmatización de la población de las villas y del conurbano bonaerense. Esta avanzada se suma al operativo represivo sobre 17 villas porteñas. El Ministerio de Seguridad denominó al mismo “Operación Tormenta Negra”, fue llevado a cabo el mes pasado y contó con un despliegue masivo y simultáneo de 1500 efectivos en 15 villas.
Así, desde las 19 se hicieron múltiples controles vehiculares, verificación de documentación de personas y acciones de interceptación vehicular sorpresiva focalizada en motos, transportes públicos, de carga ligera y rodados con vidrios polarizados, entre otras tareas. Las acciones simultáneas del blindaje de este jueves se multiplicaron en puentes y accesos peatonales y en puntos estratégicos de las autopistas Perito Moreno, Dellepiane y 9 de Julio.
La discriminación explícita del Jefe de Gobierno
El termino aporofobia remite al miedo, rechazo o aversión hacia las personas pobres o desfavorecidas. A diferencia del racismo o la xenofobia, describe específicamente la hostilidad hacia quienes carecen de recursos, independientemente de su origen étnico o nacionalidad. En este sentido, las palabras enunciadas por Jorge Macri en sus publicaciones en redes sociales son un clarísimo ejemplo de la estigmatización que pregona a los que menos tienen, hoy volcada en una política de Estado.
“Un muro de control contra la barbarie…”. Así promocionaba Macri la «Operación Muro», mostrando sin tapujo alguno su verdadero objetivo. La de la página web de la Ciudad de «atacar al delito» y «consolidar la caída de las tasas de criminalidad» es, en esta propaganda, lo mismo que someter a la población de la Provincia a la militarización de su día a día.

Como para que no queden dudas: “Un muro de control para proteger a los porteños de lo peor del conurbano. Ley y orden…para nosotros hay una línea bien trazada: de este lado la gente buena y enfrente los delincuentes”. «De este lado» y «enfrente» tienen el límite de la Ciudad al Conurbano.
Sus dichos son claras alusiones a la dicotomía política y filosófica popularizada por Domingo Faustino Sarmiento en su libro El Facundo. De esta forma encasilla a la clase baja y trabajadora bonaerense en un arquetipo peyorativo popularizado en el siglo XIX, con una calificación arcaica de hace casi 200 años. Los pobres, como antes «los indios» no encuadran con su modelo ideal de ciudadanos y son para él un obstáculo para el progreso, el orden y el desarrollo institucional.
Siguiendo esta línea punitivista, en dos años y medio de su gestión se incorporaron más de 5 mil oficiales y ya son 28 mil los efectivos que integran la Policía de la Ciudad. También se desembolsaron millones para sumar más de 400 patrulleros, camionetas, motos y cuatriciclos, unidades de traslados y bicicletas, y más 600 armas Taser y Byrna, en una clara muestra de su objetivo de militarizar la ciudad.
Los sucesivos operativos refuerzan la idea de la derecha de que la Av. General Paz sirve como una frontera que separa a la gente de bien del resto. Así, la Ciudad de Buenos Aires debería transformarse en un enclave de exclusividad y lujo donde, dependiendo de cuanto ganás, como te vestís o como hablas, podes entrar o no. Lo que antes formaba parte de sketches humorísticos como los de Peter Capusotto con su personaje Micky Vainilla, es la política de Estado de Jorge Macri.
“Operación Muro” quiere vender combate contra la «inseguridad» pero esto no sirve para nada. Con este despliegue ridículo de recursos, Jorge Macri no combatió ningún crimen. Solamente hizo una puesta en escena de segregación represiva de los millones de trabajadores que todos los días viajan del Gran Buenos Aires a la Ciudad para poder trabajar.




