“Nosferatu” (1922) es una película alemana dirigida por Friedrich Wilhelm Murnau. Inspirada en el Drácula de Bram Stoker, presenta la historia del agente inmobiliario Hutter que, en su afán de hacer un buen negocio, viaja al lejano castillo del conde Graf Orlock. El resto de la historia es conocida, pues a pesar de algunos pequeños cambios de forma, en esencia es una adaptación bastante fidedigna de Drácula.
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Debido a una disputa por derechos de autor entablada por la familia de Bram Stoker (quienes no accedieron a vender los derechos a la producción), muchas cintas fueron destruidas por una decisión judicial, aunque eso no impidió que fuera difundida en la época.
El filme se transformó en un clásico del expresionismo alemán, una vanguardia artística surgida en el complejo período de entreguerras; de ahí que su estética se centra mucho en el uso de sombras y contrastes con la finalidad de expresar la angustia humana.
Lo anterior también se aprecia en otros filmes expresionistas de la época, como “El gabinete del Dr. Caligari” (1920) o “Metrópolis” (1927), dos grandes referentes de dicho género. Además, se tornó un icono del terror gótico, pues fue la primera película cuyo personaje central era un vampiro y, por ende, sirvió de modelo para futuros personajes de terror.




