No indexan salarios, pero sí la deuda: se vienen millonarios vencimientos de bonos en pesos y en dólares

El 94% de la deuda pública en pesos está indexada a inflación y/o devaluación, lo que mejor rinda. Mientras tu salario se desintegra día a día, ellos nunca pierden.

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Deuda pública

Frente a una desbocada inflación que supera el 8% mensual, los salarios vienen corriendo por detrás y perdiendo contra la velocidad de aceleración de precios. Si se es un banquero, se tiene una mucha mejor suerte: el 94% de la deuda pública en pesos está indexada a inflación y/o devaluación, lo que mejor rinda. O sea, mientras tu salario se desintegra día a día, ellos nunca pierden.

Así lo revelan tanto informes privados como la Oficina de Presupuesto del Congreso, que elaboró un relevamiento sobre los próximos vencimientos de deuda. En julio, un mes antes de las PASO, el gobierno deberá hacer frente a vencimientos de deuda (en pesos y en dólares) por un total de $23.901 millones de dólares.

De ese total, $4.300 millones son en moneda extranjera (una parte de pagos al FMI y otra a tenedores privados), mientras que el resto son bonos en pesos, la gran mayoría indexados ya sea por inflación, ya sea por devaluación («dólar linked») o ambas (la que mejor rinda de las dos, los llamados bonos «duales»).

Estos últimos son la gran mayoría de los que vencen ese mes, sumando un equivalente a unos U$S 13.100 millones. No sorprende: se trata de instrumentos donde la ganancia para sus tenedores está garantizada contra inflación y devaluación. Eso es lo que explica que el gobierno venga teniendo éxito, por ahora, en llevar adelante los sucesivos roll-overs de esa deuda (es decir, no pagarla sino renovarla). Pero el perfil de vencimientos de julio será una verdadera prueba por la monstruosa masa de pesos que están en juego, mientras el país esté sumergido de lleno a la campaña electoral.

Para los bancos (principales tenedores de estos bonos) es un negocio redondo porque, además, el BCRA les permite contabilizar estos bonos como encajes (hoy representan ya el 15%), una política comenzada por el gobierno de Macri pero continuada e incluso ampliada a más instrumentos por Fernández.

A esto se le suman los pagos que están pendientes al FMI, que actualmente el Ministerio de Economía está re-re-renegociando para intentar patearlos hacia 2024 y 2025.

La cantidad de deuda que el gobierno indexa para garantizarle ganancias a los bancos y empresas financieras constituye una verdadera bola de nieve que parece imparable y que cada vez mantiene al Estado más de rodillas frente al poder financiero.

Esto sucede al mismo tiempo que el gobierno convalida salarios de miseria (con un salario mínimo que no llega a cubrir ni la mitad de la canasta básica) que todos los días son carcomidos por los aumentos de precios, aumentando los márgenes empresariales.

Según datos del INDEC, durante la gestión del Frente de Todos, la participación de los asalariados en los ingresos se redujo del 46,2% al 43,8%, una caída que continuó el desplome que ya había comenzado con Macri, que pasó del 51,8% al 46,2% en sus cuatro años de mandato.

En el actual gobierno, y al mismo tiempo, los márgenes de ganancia empresariales aumentaron. Los «costos laborales» para los empresarios se redujeron 4,5% mientras que la productividad creció un 0,8%. La diferencia es transferencia del trabajo al capital.

Sin embargo, tanto el gobierno como los «economistas» profesionales sostienen que indexar salarios «no se puede», o que es «fantasiosa» la propuesta de un salario mínimo de $500.000, mientras el gobierno les indexa y les garantiza a los banqueros sumas siderales.

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