NO a la reforma laboral de Macri y las patronales



En vez de pactar, la CGT debería llamar a un paro general

Iniciar un plan de lucha hasta derrotar la reforma. Que los sectores sindicales que se oponen convoquen a plenarios conjuntos, asambleas de base y paros activos regionales 
Luego de su triunfo electoral el gobierno de Macri anunció un ataque brutal contra los trabajadores y los sectores populares. Se trata de reformas en el terreno laboral, previsional e impositivo que van todas en un mismo sentido: beneficiar a los empresarios y atacar las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera. Macri y Cambiemos buscan aprovechar el resultado electoral para avanzar en una ofensiva generalizada contra conquistas históricas de los trabajadores contenidas en la Ley de Contrato de Trabajo y los convenios colectivos.
Estos anuncios son doblemente infames. No sólo por el daño que ocasionarían a las condiciones de vida de millones, sino que además, durante la campaña electoral, el gobierno había afirmado que “no iba a presentar ningún proyecto de ley que ocasionara algún detrimento en las condiciones de vida de la población”… Con este plan presentado, queda clara la hipocresía del gobierno. Desde Izquierda al Frente por el Socialismo habíamos denunciado en nuestra campaña electoral que el gobierno mentía y preparaba un brutal ajuste; el que ahora está llegando con los anuncios oficialistas.
Un ataque brutal contra las conquistas laborales
El paquete de contrarreformas oficialista es una muestra clara de lo que afirmamos durante la campaña: afecta aspectos estructurales que hacen a las condiciones de trabajo de la clase obrera. Es un ataque profundo porque busca quitarle a la clase trabajadora un sinfín de derechos adquiridos durante décadas de luchas y retrotraer el derecho laboral al siglo XIX.
La reforma macrista termina con el derecho laboral como tal. La actual ley de Contrato de Trabajo reconoce que existe una relación desigual entre el patrón y el trabajador: reconoce que los empresarios son el polo más fuerte en esta relación y que, por lo tanto, se debe proteger al trabajador. Macri quiere terminar con esta “injusticia”. Según el proyecto de reforma, un obrero mecánico tiene la misma fuerza, poder e influencia que la FORD, la TOYOTA o General Motors.
En pos de la “igualdad” y la “libertad”, la nueva ley elimina el carácter irrenunciable de los derechos laborales. Busca incentivar la competencia salvaje entre trabajadores para que acepten trabajar en condiciones extremas y con salarios de miseria. Y les permite a las patronales introducir unilateralmente modificaciones en las condiciones de trabajo, en las tareas y horarios.
En relación al cálculo y pago de las indemnizaciones pretenden que se tome en cuenta únicamente en base al salario básico: se excluyen todos los premios, comisiones, horas extras y aguinaldos. Y, además, se busca que no sea la patronal la que pague la indemnización, sino que el pago salga de un fondo común hecho con aportes tanto de los empresarios como de los trabajadores. Es decir: que seamos los propios trabajadores los que paguemos nuestras propias indemnizaciones si nos despiden.
Por último, quieren barrer con la jornada laboral de ocho horas y eliminar el pago de las horas extras. El cálculo de la jornada laboral deja de ser diaria y pasa a ser anual. Los patrones podrán aumentar las horas de trabajo a 10 hs. para producir más, y después suspendernos sin costo, para poder lograr el promedio de 8 horas anuales sin pagar ningún extra.
Ninguna confianza en los pactos de la CGT. Impulsemos el inicio de un plan de lucha
Desde Izquierda al Frente por el Socialismo planteamos que los trabajadores no deben tener ninguna confianza en las charlas y negociaciones entre el gobierno y los dirigentes sindicales de la CGT, que ahora dicen encaminarse a un acuerdo para llevar el debate al Congreso. Aunque el gobierno modifique algunos puntos, igual hay un ataque de conjunto a las condiciones laborales. Para derrotar al gobierno no sirve tomar un cafecito en el Ministerio. Tampoco es correcto el planteo de la CTA Yasky de movilizarnos recién cuando se trate la reforma en el Congreso. Y no sirve que cada cual convoque medidas por su lado, divida la lucha y haga primar las peleas de aparato y disputas internas. Así no vamos a derrotar esta reforma de Macri.
Lo que necesitamos es poner en pie inmediatamente la más amplia unidad de acción con todos los sectores y organizaciones que estén dispuestos a luchar contra esta reforma reaccionaria. Convocar rápidamente a grandes plenarios obreros, asambleas y reuniones conjuntas donde seamos miles de trabajadores los que decidamos cómo salir a luchar. Porque no necesitamos medidas aisladas sino un plan de lucha progresivo hasta ganar. Y no queremos que cuatro o cinco decidan, sino que seamos miles los que tomemos las decisiones sobre cómo y con qué medidas luchar. Por eso le planteamos a la Corriente Federal y a los sectores de la CGT críticos al triunvirato, y a las CTAs que declararon su oposición a estas contrarreformas, que pasen de las palabras a los hechos, y junto con toda la izquierda discutamos y convoquemos en común una jornada nacional de lucha para frenar al gobierno de Macri, como inicio de un fuerte y masivo plan de lucha.
Los sindicatos y organizaciones de trabajadores tenemos la responsabilidad de articular una fuerza capaz de frenar este brutal ataque contra los derechos laborales. La CGT y las CTAs no pueden mirar para otro lado: hace falta que convoquen un paro general activo y un plan de lucha hasta derrotar la reforma anti-obrera. Parte de estos esfuerzos es impulsar asambleas de base en los lugares de trabajo, así como los paros regionales que parecen estar asomando a partir de algunas declaraciones de CGTs y CTAs regionales.
Entendemos que la izquierda y los sectores clasistas de los trabajadores no podemos confiar ni quedarnos de brazos cruzados a esperar que direcciones burocráticas de los sindicatos convoquen a una lucha consecuente contra la reforma. Los distintos sectores de la izquierda hemos conquistado un lugar importante en la vida política nacional. Este lugar nos plantea responsabilidades que no podemos dejar de asumir.
Desde la Mesa Nacional de Izquierda al Frente por el Socialismo impulsamos la mayor unidad de las corrientes clasistas y de izquierda en el movimiento obrero y popular para empujar la salida a las calles contra las reformas. Y le proponemos al FIT una reunión de las mesas nacionales de los dos frentes para discutir y avanzar en un polo unitario político-social de la izquierda, para organizar la resistencia y lucha contra el gobierno.
Es el momento de terminar con las divisiones sectarias y que los dos frentes que hay en la izquierda actuemos de acuerdo a las necesidades obreras y populares, para enfrentar en mejores condiciones al gobierno anti obrero, a las patronales y a la burocracia sindical.
Mesa Nacional de Izquierda al Frente por el Socialismo
15 de noviembre del 2017

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