Niñeces y plataformas digitales: la derrota de Meta y YouTube en juicios históricos

Los juicios conta Meta y YouTube abrieron el debate internacional sobre el rol de las redes sociales. El 2026 comenzó con dos fallos judiciales inéditos en 48 horas contra ambas plataformas digitales, en relación a políticas negligentes frente al uso por parte de niñeces y adolescencias. Por primera vez, la justicia le da la razón a quienes llevan años denunciando el daño de las redes sociales hacia este grupo etario.

Fallo inédito: Meta omite deliberadamente medidas de seguridad especiales para niñeces y adolescencias

En Nuevo México, Estados Unidos, se condenó a Meta (propietaria de Facebook, Instagram, WhatsApp, Messenger y Threads y tecnologías de IA) a pagar 375 millones de dólares -la suma máxima de dinero permitida por la ley- por no proteger adecuadamente (de forma consciente) a las niñeces y adolescencias de depredadores sexuales y de engañar a las personas usuarias sobre la seguridad de sus plataformas.

Durante el juicio se expusieron documentos internos de Meta, en los que ejecutivos de alto rango discutían sobre las falencias en Facebook e Instagram en la protección a niñeces y adolescencias usuarias, además de referencias a investigaciones sobre daños a la salud mental a ese grupo etario consecuencia del uso de estas plataformas. Entre las problemáticas que abordaban estban la extorsión, acoso sexual, grooming y contenido que incita a autolesiones.

La fiscalía argumentó que Meta sabía que estaban causando daños a la salud mental sin desarrollar medidas para revertirlas ni contenerlas, que realizaba declaraciones públicas engañosas sobre la seguridad de sus plataformas y permitió daños, incluyendo la explotación sexual infantil, contra sus usuarios. También fue acusada de desarrollar prácticas comerciales abusivas, aprovechándose de la falta de experiencia del grupo etario.

Instagram y Youtube, culpables de causar intencionalmente adicción y daño a niñeces y adolescencias

KGM, una joven de 20 años, de California, EEUU, en 2023 denunció a Meta, Snapchat, Youtube (Google, Alphabet) y TikTok por haberle ocasionado daños personales en salud mental: cuadros clínicos de ansiedad y depresión, ansiedad social, agorafobia, pensamientos de autolesión y dismorfia corporal. Snap y TikTok llegaron a un acuerdo confidencial, mientras Meta y Youtube siguieron adelante con el juicio que se desarrolló en febrero de este año.

La joven testificó ver videos en YouTube desde los seis años, usar la aplicación de fotos de Instagram desde los nueve, TikTok y Snapchat a los once. KGM vio en las redes sociales salida recreativa y escape del acoso escolar, utilizó los filtros de belleza para enmascarar sus inseguridades, lo que le provocó dismorfia corporal.

Se presentaron al jurado documentos internos de Meta y Youtube. Se expuso que, en 2015 -la época en la que la demandante comenzó a utilizar la aplicación-, Instagram tenía cuatro millones de personas usuarias menores de 13 años, incluyendo el 30% de las niñeces entre 10 y 12 años de Estados Unidos. Además, los ejecutivos de estas plataformas tecnológicas conocían y discutían los efectos negativos de sus productos en este grupo etario. El desplazamiento infinito de contenido, las recomendaciones algorítmicas y la reproducción automática de videos fueron diseñadas deliberadamente para atraer y fomentar un uso compulsivo de usuarios jóvenes.

Se trata de un juicio histórico, con ejecutivos de alto rango testificando ante la justicia, entre ellos el magnate Mark Zuckerberg (presidente de Meta, cofundador de Facebook y el quinto hombre más rico del mundo según la revista Forbes). Durante el juicio, en las puertas del juzgado se concentraron madres y padres que perdieron a sus hijxs, que se suicidaron por haber sufrido «adicción» a las redes sociales.

La defensa de Meta sostuvo que la adicción a las redes sociales no está reconocida actualmente como condición clínica en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA por sus cifras en inglés). A lo que la APA respondió, en un comunicado, que la adicción a las redes sociales no figura actualmente como diagnóstico, pero eso no significa que no exista, y que se siguen estudiando las consecuencias nocivas de su uso compulsivo en niñeces y jóvenes.

El juicio tiene similitudes a los que tuvieron que enfrentar  las grandes tabacaleras, que tuvieron que pagar en 1998 miles de millones de dólares en gastos de atención médica y restringir la publicidad dirigida a niñeces y adolescencias. El jurado del Tribunal Superior de Los Ángeles calificó como «negligentes» a los gigantes tecnológicos, que diseñaron sus plataformas para causar dependencia en usuarios, particularmente en menores de edad. Establecieron una indemnización millonaria para KGM por daños compensatorios y punitivos: Meta fue declarada responsable del 70% de los padecimientos que enfrenta la joven, por lo que deberá pagar 4,2 millones de dólares y Youtube 1,8 millones.

Meta, una gigante tecnológica frente a su impacto

Meta es una de las empresas más valiosas del mundo, por lo que ambos fallos presentan precedentes, pero por primera vez se responsabiliza a las plataformas por su diseño estructural. La polémica internacional comenzó en el 2021, cuando Frances Haugen, ex trabajadora de Facebook, entregó cientos de documentos internos al Wall Street Journal. La filtración detonó una ola de denuncias judiciales y cuestionamientos públicos sobre el impacto de estas plataformas en la salud. En 2023, fiscales generales de 41 estados demandaron a Meta, que enfrenta alrededor de 1.500 demandas por responsabilidad financiera y legal.

Se estima que durante el mes de marzo las acciones de Meta cayeron un 17%, luego de que fuera declarada culpable en los juicios en California y Nuevo México. Los inversores temen los riesgos legales, a la vez que preocupa el alto gasto en IA. Se calcula que las acciones perdieron 280.000 millones de dólares en capitalización bursátil.

Niñeces y adolescencias en las redes sociales

Si bien el caso de KGM y de Nuevo México fueron los primeros en llegar a los tribunales, los efectos negativos de las redes sociales son alertados desde hace años por especialistas, familias, comunidad educativa, etc. Las plataformas están diseñadas para atrapar la atención: está comprobado que el  «desplazamiento infinito» genera una necesidad constante de seguir consumiendo contenido. Además, sus efectos son distintos en un cerebro adulto que en uno en desarrollo.

La maduración del cerebro humano es un proceso que se extiende hasta los 25 años, por lo tanto las niñeces y adolescencias enfrentan una mayor vulnerabilidad a sus efectos. Las áreas relacionadas con el control de impulsos y la toma de decisiones todavía están en formación, mientras que los sistemas de recompensa son especialmente sensibles. Así, el uso de recompensas intermitentes, -los «likes», comentarios o notificaciones- activa el sistema de recompensa del cerebro, liberando dopamina, reforzando la conducta y fomentando su uso continuado, incluso compulsivo.

Por otra parte, el uso de las redes sociales se asocia frecuentemente con el incremento de la depresión entre adolescentes. Sin embargo, esta relación aún continúa siendo investigada, ya que científicamente no se ha establecido una relación de causa-efecto directo. Debido a que la adolescencia es una etapa evolutiva compleja en términos psicoemocionales y neurocientíficos.

Sin embargo, podría existir una causalidad inversa. Una investigación de la Universidad de Amsterdam (Países Bajos), realizada con casi 500 adolescentes -81 con síntomas depresivos clínicamente significativos y 398 sin depresión- con un seguimiento diario durante 100 días y publicada en 2025, sostiene la hipótesis de que los niveles de depresión en adolescentes podrían influir en su uso de las redes sociales y, a su vez, agravar el padecimiento.

Si bien la frecuencia de publicación y el tiempo dedicado a comunicarse con amigxs no mostraron diferencias, lxs adolescentes con más síntomas depresivos informaron pasar más tiempo en redes sociales, percibieron la retroalimentación sobre sus publicaciones menos positiva, se sintieron más rechazados en la comunicación online con sus amigxs y se divirtieron menos mientras «desplazaban».

Asimismo, es significativa la investigación de la Universidad Miguel Hernández de Elche (España) respecto a los «Efectos del uso problemático de las redes sociales sobre los síntomas depresivos» publicada en 2025. Los investigadores llegaron a la conclusiones de que niñeces y adolescencias menores a 16 años que hacen «uso problemático» de las plataformas digitales (caracterizado no por la cantidad de horas frente a la pantalla, sino por la pérdida de autocontrol y el sentimiento de necesidad de conectarse) padecen un aumento de sentimientos depresivos, lo cual se profundiza cuando la falta de autorregulación impide cumplir con objetivos cotidianos. El estudio contó con 2.121 adolescentes y sostiene que el uso de las redes sociales impacta de manera diferencial según el estado de salud mental inicial, edad y género. En términos generales, las mujeres padecen niveles más altos de síntomas depresivos que los varones.

Redes sociales y capitalismo

Así funciona nuestro capitalismo del siglo XXI. Magnates como Mark Zuckerberg apilan fortunas a costa de contribuir al desencadenamiento de problemas de salud mental en cientos de miles de niñeces y adolescencias.

Las plataformas digitales fomentan un uso problemático que no depende únicamente de su contenido sino fundamentalmente por cómo están diseñadas. Son deliberadamente adictivas y funcionales a las ganancias capitalistas: cuanto más tiempo pasan conectadas las personas usuarias, más datos producen, más publicidad consumen y mayor es la rentabilidad. Al mismo tiempo, estas megaempresas conscientemente exponen a niñeces y adolescencias a riesgos psicológicos, sexuales y de violencia.

No se puede eliminar lo que son las redes sociales para nuestra época, pero es acuciante frenar la discrecionalidad con la que acumulan ganancias inmensas las empresas con la información y tiempo de uso de las personas usuarias. Las redes son en manos de los magnates tecnológicos una herramienta de parasitación de las necesidades y los problemas de millones de personas, incluyendo niñeces y adolescentes.

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