Este femicidio es una muestra clara y brutal que tira por la borda los discursos negacionistas de la violencia patriarcal que vomita el gobierno y toda la extrema derecha. De un lado, el gobierno de Javier Milei intentando eliminar la figura de femicidio; del otro, la sociedad conmocionada y enfurecida porque Agostina Vega se suma a los más de 100 femicidios del año. La rabia generalizada tiene que estallar las calles en un nuevo Ni Una Menos.
Estamos llenas de bronca y dolor. Apareció el cuerpo de Agostina Vega. Mientras el gobierno de Milei niega la existencia de la violencia de género tenemos que sumar una piba más a la lista de las que nos faltan. Milei es el responsable ideológico de los femicidios. No se aguanta… pic.twitter.com/85VR6nahUb
— Manuela Castañeira (@ManuelaC22) May 30, 2026
El femicidio de Agostina demuestra cómo para el Estado capitalista, patriarcal y misógino, la vida de las mujeres y las niñeces no vale nada. La realidad es que no hicieron nada para encontrar a Agostina. Solo empezaron a dar respuesta cuando el caso había tomado relevancia a nivel provincial y nacional, gracias a las movilizaciones convocadas por familiares y amigues de las víctimas, que Las Rojas acompañamos desde el primer minuto. La madre de Agostina, mientras buscaba a su hija, fue revictimizada teniendo que insistir y denunciar que la policía había tardado horas en tomar su denuncia. Además, tardaron tres días en activar el Alerta Sofía para que la imagen de Agostina se reprodujera a nivel nacional.
Luego de que apareciera el cuerpo de la adolescente, el fiscal de la causa, Raúl Garzón, dio una conferencia de prensa donde fue totalmente insensible, defendiendo la negligencia con que se trató el caso y reproduciendo todo tipo de dichos machistas. No explicó por qué se tardó 4 días en detener al femicida, a pesar de que ya se sabía que era la última persona que había estado con Agostina, y tuvo el tupé de justificar su inacción diciendo que la primera hipótesis siempre fue que “se fue con algún amiguito o persona de su confianza”. Por si fuera poco, tan ajena es la justicia machista a lo que sufren las víctimas y sus familiares, que Garzón se permitió jactarse sobre el adiestramiento del perro que encontró a Agostina, recibiendo un repudio masivo.
La respuesta frente a la horrible noticia fue inmediata: en Tribunales se convocó una concentración, mientras que familiares, amigues, compañeres de colegio y docentes se juntaron en la puerta de la comisaría para exigir justicia. El gobierno de Llaryora y su ministro de seguridad, Juan Pablo Quinteros, reprimieron con balas de goma y gases a la familia y amigues de Agostina. ¡Quieren acallar la bronca y la justa indignación frente a un nuevo femicidio que se cobra la vida de una adolescente! ¿Qué esperaban? Dejaron pasar horas claves para su hallazgo y dilataron todas las medidas favoreciendo al femicida Barrelier, quien ya tenía una causa por haber secuestrado a una mujer el año pasado. ¡Por supuesto que va a haber bronca frente a la impunidad del Estado patriarcal que ampara a los violentos y femicidas!
Podrán querer instalar otro relato, pero la sociedad no come vidrio. Agostina era hija, hermana, amiga, estudiante, y ahora no está más. Mientras Garzón y los medios insisten en que todavía se está definiendo “el móvil del homicidio”, la sociedad ya sabe la respuesta: ¡FUE FEMICIDIO! La mataron por ser mujer, por ser adolescente, por vivir en un barrio popular. Una piba de 14 años en situación de vulnerabilidad que es expuesta a un violento que se aprovecha de ella para asesinarla es víctima de femicidio. No importa qué tanto quiera la derecha negar la violencia de género y el patriarcado, la sociedad argentina hace más de 10 años, junto al primer Ni Una Menos, dejó bien en claro que a las mujeres nos matan por ser mujeres, que no es un problema individual, sino social y político, y que el Estado es responsable.
Ni bien se conoció la noticia en Córdoba generó una profunda conmoción: las manifestaciones exigen la destitución de Juan Pablo Quinteros, ministro de Seguridad de la provincia, y de Raúl Garzón por su negligencia y complicidad. Es vocera de este reclamo Julia Di Santi, referente de Las Rojas y del Nuevo MAS en la provincia, que fue parte de la movilización que el día de ayer se realizó en las puertas de Tribunales y llamó a estallar las calles este miércoles en el nuevo aniversario del Ni Una Menos.
¡Justicia por Agostina Vega! @JMilei es el responsable ideológico de los femicidios. Su negacionismo de la violencia de género cuestan vidas. Este miércoles estallamos las calles por un nuevo #niunamenos y también realizaremos en Córdoba el 39 Encuentro Plurinacional de Mujeres… pic.twitter.com/peacWLQZgp
— Julia Di Santi (@JuliaDiSanti1) May 31, 2026
Las redes sociales se llenaron de imágenes de Agostina y de mensajes de rabia. La bronca que recorre el país da cuenta de que el Ni Una Menos sigue vivo en Argentina, que la mayoría social denuncia los femicidios y responsabiliza al gobierno y la justicia patriarcal. Una conquista que ganamos y defendimos todos estos años con cientos de miles en las calles.
Milei y su séquito de reaccionarios están en una cruzada para poner a la sociedad de su lado, queriendo imponer que el problema son las supuestas “falsas denuncias” con un proyecto nefasto presentado por la diputada Carolina Losada, ¡quieren acallar reclamos como el de la familia de Agostina! El verdadero problema es que sus gobiernos en todo el mundo son los responsables ideológicos de alentar los femicidios, los crímenes de odio, la violencia contra mujeres y niñes, como lo hacen cuando niegan el patriarcado o vinculan la homosexualidad con la pedofilia. Desmantelan todos los programas y políticas para prevenir la violencia, no escuchan a los familiares cuando denuncian que las pibas desaparecen y balean cuando las familias reclaman.
La calle tiene que hablar para hacer temblar a todos los fachos, al gobierno de Milei y todos los que cínicamente nos quieren hacer aceptar que, cada 36 horas, una mujer en Argentina sea víctima de femicidio. No aceptamos nada. La rabia colectiva tiene que traducirse en una enorme movilización este miércoles, que sacuda el país por Justicia por Agostina. Por eso, este 3J hay que estallar las calles en todo el país por justicia por Agostina, por Dulce, por Lara, Brenda y Morena, por Roxana, Pamela, Andrea y Sofía, por Luna y Mariel, por Sofi Fernández y por todas, y para volver a gritar una vez más ¡Ni Una Menos! ¡Vivas nos queremos!




